miércoles, 20 de septiembre de 2017

De cómo casi se perdió Latinoamérica


El hecho de que el socialismo en Venezuela haya degenerado como lo hizo en un régimen tiránico de horror como lo es el chavismo-madurismo, le dio a esta ideología un puntillazo de muerte del que dudo se pueda recuperar, el desprestigio y el exceso cometidos por Cuba en Venezuela no pudo llegar en peor momento para los intereses de la izquierda latinoamericana.
El haber puesto en evidencia los lazos entre el narcotráfico y la revolución, la corrupción de empresas como la Odebrecht que desde Brasil financió a los gobiernos comunistas, la red de intereses del Foro de Sao Paulo que tocaba no solo a los movimientos sociales emergentes, sino a toda la estructura de partidos socialistas en la región, le quitó el piso político que tanto le costó construir a los hermanos Castro.
La Habana jamás se paseó por el escenario de convertir a Venezuela en una vitrina de desaciertos, errores, impunidad y crimen, de hecho, fue algo de lo que nunca tuvieron control, la ineptitud y la voracidad sin fondo de los indisciplinados socialistas venezolanos, terminaron por hacer del país un escenario mundial de las peores injusticias y la mala práctica de la administración socialista, mucho más llamativa que la misma Cuba, quien a su pesar, quedó también en evidencia una vez que los Republicanos retomaran el poder en los EEUU, en un coup de grace que nadie esperaba.
Las contradicciones venezolanas, entre ellas arruinar a una de las empresas petroleras más exitosas del mundo, no poder sostener la ilusión de una democracia, acabar con su seguridad alimentaria y convertirse en un problema de salubridad continental, el crimen y la violencia rampante, la migración sin control de los venezolanos, el primitivo y abusador espectáculo militarista del régimen, la censura y la política de soberanía de “porque a mí me da la gana”, terminaron por ser tan notorias, absurdas y de mal gusto, que no hubo manera de ocultar el desastre.
Pero lo peor del fiasco venezolano fue que dejó en evidencia la estrategia largamente acariciada por el castrocomunismo de hacer de Latinoamérica su patio exclusivo por medio de infiltrar las democracias con el socialismo del siglo XXI, es decir, convirtiendo a las fuerzas subversivas en partidos políticos para apoderarse del poder por vía electoral, se inauguraba de esta manera la nueva era de las narcodictaduras.
Tanto el castrismo como el guevarismo transmutaron de la estrategia de la guerrilla y del foco en su lucha armada, por la estrategia que descubrieron las FARC en Colombia del narcotráfico, una estrategia que tuvo su origen en Asia, en el llamado el triangulo dorado de Birmania, Laos y Camboya con el negocio de la heroína.
Para su éxito era necesario el dominio de grandes territorios (zonas de paz) para garantizar la producción extensiva de materia prima (hojas de coca, poppy, marijuana), laboratorios para elaborar la pasta y los precursores de las metanfetaminas, heroína, cocaína, etc., pistas de aterrizaje y aduanas marítimas bajo su mando para la distribución, control de los mercados al por mayor en las principales ciudades de Norteamérica y Europa, el producto final, el dinero sucio, capaz de desestabilizar gobiernos sin disparar un solo tiro.
El plan requería de una gran bolsa de dinero como capital semilla, sería un esfuerzo simultáneo de campañas electorales, de compra de conciencias, de sobornos, de regalos, para poder abrir las puertas del poder a los candidatos socialistas, era necesario activar una serie de movimientos sociales organizados, de huelgas, de paros, de protestas estudiantiles en todo el continente para no darle respiro a la derecha, el único financista posible era Venezuela con su petróleo.
Venezuela fue un laboratorio exitoso de la nueva ruta del socialismo, ganar las elecciones a como diera lugar dentro de los límites de la legalidad permitida, y una vez en el poder iniciar una serie de reformas políticas para quebrarle el espinazo a las fuerzas conservadoras y de derecha, como Venezuela no tenía organizaciones partidistas de derecha, pero sí un poderoso sector financiero, industrial y comercial, se inició un proceso acelerado de regulaciones y amenazas en contra de los dueños de los medios de producción para propiciar una transferencia de los mismos al estado.
La piedra fundamental del plan estaba en las reformas electorales, la ampliación de los períodos presidenciales, la posibilidad de reelecciones indefinidas, coaptar el gasto público para financiar las campañas y el apoyo irrestricto de las FFAA, el control político del parlamento y la política de tolerancia cuando no de ayuda directa a los grupos subversivos, y  por supuesto, el verdadero caballo de Troya, el negocio de drogas ilícitas.
Cada país donde se jugó esta estrategia tenía sus propias características, en Brasil y Chile era imposible contar con las FFAA y destruir al sector privado, por lo que se invirtió en hacer poderoso a los socios del socialismo para competir en igualdad de condiciones, en Argentina sólo se necesitaba financiamiento y apoyo político debido a la cercana relación de los Kirchtner con Chávez, en el transfondo, lejos del mundanal ruido y de la atención de los medios el narcotráfico iba tejiendo su red de corrupción.
En Bolivia, tenían un candidato imbatible según la composición étnica de la mayoría del electorado, en Nicaragua tenían a una figura sobreviviente del sandinismo, en ambos países el narcotráfico era el factor “X”, que ayudarían a corromper la democracia, ambos países se han convertido en enormes lavadores de dinero del narcotráfico, fallaron (políticamente mas no en establecer redes de narcotráfico) en Honduras, fallaron en México, Panamá, Perú, fallaron en los EEUU, ganaron en Uruguay, Paraguay, Ecuador y en la mayoría de los estados caribeños, Chávez, Fidel y Raúl fueron fundamentales en el retorno del comunismo en la región, apoyados por una Casa Blanca que simplemente, durante el gobierno de Obama, los dejó hacer, en la “inocente” creencia, que Cuba podía ser controlada, convertirse en un aliado y no en el más descarnado enemigo de los EEUU.
Chávez al igual que Fidel basaba su discurso en el engaño, haciéndose pasar por lo que no era, utilizando los ideales democráticos como banderas pero destruyendo las libertades en la sombra, instaurando un régimen policial y de terror para controlar las poblaciones de los países.
Pero muere Chávez sin poder doblegar al pueblo de Venezuela, que sí a su establishment político de supuesta oposición, a quienes los revolucionarios manejaba sin problemas para dar la apariencia de ser una democracia, negociaba con ellos, los engañaba, los utilizaba como si fueran radicales de derecha, les hacía trampa, los amenazaba, los sobornaba, los castigaba… el asunto fue, que al pueblo, nunca pudieron comprarlo, todo lo contrario, se le opusieron de tal manera que tuvo que empezar a exterminarlo, y eso no estaba en los planes.
Maduro no trajo sino plagas, exposición y una animadversión en su contra por parte de la comunidad internacional que salpicó a Cuba y no tuvo más remedio que quitarse la careta, Raúl Castro, a su edad, se encuentra en una posición harto difícil con el gobierno de Trump, todas las cartas marcadas están descubiertas, la amenaza real y presente de las FARC convertidas en un partido político, soportado por una inmensa fortuna producto del narcotráfico y la extorsión que tienen guardada en Venezuela, y con la supuesta complicidad del presidente Santos, está a punto de reventar.
La situación político-social en México, donde el socialismo se ha aprovechado de los desaciertos de una derecha que no parece encontrar su equilibrio, con enormes problemas de desigualdad y pobreza, que Cuba a explotado para su beneficio propiciando para que los carteles de la droga infiltren cada resquicio de esa sociedad, preparando un camino revolucionario que pudiera ser muy peligroso para la región, sobre todo para los EEUU.
Pero para colmo de males, las autoridades norteamericanas descubren un ataque sónico en contra de su embajada en La Habana, también descubren un plan de posible sicariato de grupos de la droga para atentar en contra de un senador norteamericano, estas señales de terrorismo local en contra de instituciones fundamentales en Norteamérica van en aumento, y provienen de Caracas y La Habana, son una tendencia que hay que tomar en serio, parecieran existir ciertos sectores dentro del aparato cubano que no responden a los intereses de Raúl y están a la caza de oportunidades de figuración en plena transición del anciano revolucionario, y a sabiendas que la atención de Washington está concentrada en la amenaza de Corea del Norte, igual sucede en Venezuela, Maduro no tiene control de las facciones que integran su entorno, lo que aumenta el peligro.
Los desastres dejados por la temporada de huracanes en el Caribe, y los terremotos en México, se convierten en un enorme reto de asistencia para los EEUU, que ya no puede contar con el soporte que le brindaba Venezuela cuando sus gobiernos eran aliados confiables y Caracas disponía de recursos, Europa reacciona. pero pareciera no ser suficiente.
Pero hagamos un paréntesis y analicemos el porqué países tan aventajados en la diplomacia exterior como Francia, abogan por una negociación con un narcoestado, que pareciera ser la matriz de opinión que impera en Europa ¿Estaría ellos dispuestos a negociar con narcotraficantes, con agentes de la corrupción? Y si la respuesta fuera positiva ¿En qué términos? Los países escandinavos que tienen una gran experiencia en transiciones conflictivas, creo que jamás lo han hecho con una organización criminal, los conflictos étnicos, de subversión, de ideologías, entre civiles y militares, entre señores de la guerra, no son lo mismo que negociar con el narcotráfico y creando un precedente que pudiera marcar este tipo de negociaciones.
El hecho de que la Cuba histórica, esa idealización que tiene la izquierda mundial sobre la revolución fidelista, en nada se parece a lo que hoy existe en esa isla que no es más que un campo de concentración, donde todo un pueblo es explotado como si se trataran de esclavos, y donde el único producto de exportación es la implantación de narcoestados en el mundo ¿Es que no es hora de sincerar la situación y quitarle el velo de virgen a la más prostituida revolución del mundo?
Nos van a poner a nosotros, las víctimas de uno de sistemas políticos más oprobiosos de la historia que está matando de hambre y desahucio al pueblo a negociar con los carteles de las drogas más poderosos y multimillonarios del mundo ¿Para qué? Creo que la actitud debería ser otra, creo que Europa y Norteamérica deberían tener sus ejércitos listos para liberarnos de estos monstruos, a Venezuela y a Cuba, una nueva Normandía pero ahora en el Caribe, y no darles la oportunidad de convertirlos en sujetos políticos, esto debilitaría el futuro de la guerra en contra de las drogas, darle a Maduro y a Raúl Castro la beligerancia política que quieren es un error garrafal.
Es un momento delicado para la región suramericana, hay vientos de inestabilidad creciente y los países aliados parecieran arrastrar los pies en seguir el liderazgo de Trump, a muy pocos parece preocuparles que las narcodictaduras socialistas estén sustituyendo a los gobiernos democráticos de la región, indudablemente que los dos focos de caos continúan siendo Cuba y Venezuela, y ninguno de los dos parecen tener la intención de disminuir su negativo intervencionismo en la región.
Las narcodictaduras, disfrazadas de socialismo del siglo XXI, le roban a la iglesia cristiana sus postulados fundamentales de amor, solidaridad y justicia social para horadar en el alma de los pueblos, es por ello que para el Vaticano es un deber no solo denunciar este peligroso mimetismo, sino convertirse en inquisidor de la fe, pues son los enemigos de la humanidad quienes pretenden hacerse pasar por creyentes, cuando sabemos que provienen de una ideología que niegan a Dios y que su propósito final es destruir la iglesia en la Tierra.
Las narcodictaduras tienen como fin hacer de sus pueblos unos esclavos, corromper sus instituciones, aplicar el método de “plata o bala” en contra de sus opositores, desatar la violencia social y reinar con sus fuerzas paramilitares para proteger sus campos de cultivos, laboratorios, redes de distribución y mercados locales en el corazón de los países desarrollados, enfermando a sus habitantes, destruyendo a sus jóvenes y minando la vida buena del trabajo y la honestidad.
El socialismo que Nicolás Maduro ha implantado en Venezuela, es un depósito de los horrores y depravación más absolutos de unos hombres y mujeres que han perdido su humanidad, pero los sostiene la mentira, las negociaciones, el tiempo que se les obsequia para que se vuelvan a reacomodar y seguir haciendo sufrir a la gente, burlándose de todos los principios y valores a favor del robo y el expolio.
Los EEUU podrían sufrir de consecuencias peligrosas para su seguridad, si permiten que las iniciativas la lleven Cuba y Venezuela, que son parte fundamental de los mecanismo que desatarían el infierno en Colombia y México, creo que es importante detener de inmediato que esta posibilidad sea una realidad, y la única manera de evitarlo es con una respuesta contundente de Washington para neutralizar la amenaza.
Ni Cuba ni Venezuela van a entender las respuestas diplomáticas o de sanciones, estas últimas toman tiempo para que se sientan sus efectos, y tiempo es un recurso muy limitado sobre todo cuando tienen a China y a Rusia revoloteando sobre los restos de estas revoluciones, creo que hay que aprovechar que ambas economías se encuentran muy debilitadas por el fracaso venezolano, que la capacidad de respuesta de ambas naciones están en su mínima expresión, que ambos regímenes tienen una resistencia activa en su contra por parte de sus poblaciones, para que sea efectiva una interdicción que cambie de manera radical las tendencias de poder y puedan retornar a la democracia.
Sólo con una muestra de poder efectivo por parte de los EEUU los demás países del área dejarán la inercia y se sumarán al rescate del subcontinente; en el caso de Venezuela hay que tomar en cuenta que el estamento de los partidos políticos de oposición actual, está del lado de los cubanos y del chavismo, hay que ignorarlos, son los únicos que creen que ellos pueden solucionar el enorme problema de una narcodictadura con una “negociación”, hay que pasar sobre su incomprensión de las circunstancias y de sus limitaciones, hay suficientes elementos de la derecha y conservadores en el país que ya están activos, que luego de esta calamitosa experiencia, jamás le harán el juego de nuevo al socialismo en ninguna de sus formas, y estarán más que dispuestos, en tomar las riendas del país.
La respuesta de la que hablo está dentro de las capacidades de despliegue de los EEUU y consistiría, básicamente, en dejar sin efecto las posibilidades de coordinación de los respectivos regímenes, cercenar el sistema nervioso central de ambos aparatos, simultáneos y de manera definitiva, hay que desactivar la red de inteligencia que Cuba construyó en América latina y dentro de las comunidades hispanas en los EEUU, sobre todo hay que atacar su aparato de comunicaciones y propaganda, ya que sin voz, el espejismo comunista se disolverá en el aire.
Y pienso, si Washington se decide a ejecutar la jugada, sería una clara señal al régimen de Corea del Norte de que el presidente Trump no se anda por las ramas, y que si hay que actuar, no va a esperar por nadie para defender la libertad y sus intereses.
El acta de defunción del castrocomunismo debe darla sin ninguna compasión la fuerza de los EEUU, como único garante de la paz y la civilización en el mundo, nosotros, la gente decente y demócrata, nos ocuparemos de enterrar los resto pútridos de estos regímenes que nos hicieron tanto daño, con el firme compromiso de que nunca más permitiremos que los enemigos de la libertad vuelvan al poder, ni a la fuerza, ni por elecciones.   -   saulgodoy@gmail.com 











viernes, 15 de septiembre de 2017

Venezuela, ¿país o negocio?


Somos un negocio, siempre lo hemos sido, hemos tenido momentos en que estuvimos cerca de evolucionar como país, lo suficiente para que nuestra gente pudiera ocuparse de gobernarlo, dirigirlo, pero precisamente por no haber puesto en orden el modelo de negocio, por persistir en esa malhadada idea del ideal socialista, donde todo es de todos, se exacerban las ambiciones, prevalece la avaricia y dan al traste con la opción de ser un país.
Desde hace mucho tiempo hemos confundido adrede la política con el negocio, tal y como está planteado en la constitución, prevalece la visión del negocio que la de país, no nos hemos podido quitar la venda de los ojos para darnos cuenta que nunca tendremos una verdadera nación hasta que no separemos los negocios de la política, eso de que el gobierno es el administrador de las riquezas (del subsuelo, atmósfera, océanos, superficie terrestre) en nuestro nombre, es un cheque en blanco para que vengan los más insensibles depredadores a tomar el poder, de lo que para muchos, es el mejor forma de enriquecerse del mundo.
En los tiempos de Guzmán Blanco había una conseja que decía, el mejor negocio del mundo es ser presidente de Venezuela, y lamentándolo mucho, sigue siéndolo, el chavismo lo ha demostrado, y en el espíritu de esa descerebrada llamada Delsi Rodríguez, actual presidenta de la truculenta Constituyente comunal, a pesar del desfalco histórico a la nación realizado por el binomio Chávez-Maduro, tenemos suficientes riquezas para que vengan tres chavismos más, nos quiebren y todavía nos quede algo de cambio.
El problema es que todo está debajo de la tierra, hay que sacarlo, refinarlo y colocarlo, lo que implica trabajo e inversiones que algunos de estos empresarios-políticos (los chavistas pertenecen a la rama del capitalismo salvaje) ni quieren trabajar ni invertir, lo que buscan es generar renta lo más fácil y rápido posible, no importa el costo, o pegarse a la teta del gobierno para que los mantenga.
Chávez fue el principal vocero de nuestra particular situación, donde quiera que iba se la pasaba diciendo lo rico que éramos y los pendejos que somos los venezolanos, la combinación perfecta para que vinieran cualquier cantidad de buitres del extranjero para hacer negocios con los amos del país.
Cuando llegó la plaga del chavismo, lo hizo en un momento histórico en que podía arrancarle la chupeta a los decadentes políticos de los 40 años de democracia, utilizando sus propias reglas del juego que llamaban democracia, estos nuevos caníbales disfrazados de militares, estaban por imponer un nuevo estilo de hacer negocios en el país, arruinar a todo el mundo, asustar a la población con el comunismo para que se fueran, y a los que se quedaran y protestaran, caerles a palos hasta matarlos, el resto, anularlos con el hambre y las enfermedades.
El chavismo fue muy hábil en construir su fachada democrática, sus discursos y puestas en escenas eran formidables, dueños de los medios de comunicación masiva dieron esa ilusión construida en un estudio de televisión, sus programas sociales a la cubana, los hicieron unos héroes de la Justicia Social, pero puertas adentro jamás invirtieron un centavo en el país, todo el dinero que robaban y que obtenían de los negocios, se iban para cuentas en el extranjero, eran los nuevos dioses.
Esta fórmula empleada para hacer negocios con el país era suicida, mataron a la gallina que ponía los huevos de oro, quebraron a la industria petrolera, pero en el camino habían descubierto los suculentos negocios del narcotráfico, del contrabando, de la importación de comida, de las medicinas, de las armas, de la exportación de la revolución, del terrorismo, de la extorción… Venezuela era un banquete de pordioseros y no se la iban dejar quitar, nunca.
Pero convirtieron al país en una amenaza regional y hasta mundial, la impunidad que otorga a los criminales ser gobierno, los enloqueció y empezaron a hacerle daño al orden internacional creyéndose intocables y “soberanos”; un poco tarde los países del orbe empezaron a caer en cuenta que la fachada democrática era de cartón piedra, que todo era escenografía, y que el país había sido convertido en un campo de concentración, donde la gente moría o sufría tortura por pensar diferente.
Venezuela se había convertido en un centro mundial de distribución de drogas ilegales, de lavado de dinero, de corrupción, que alcanzaba a los más altos niveles del gobierno y que tenían unas FFAA absolutamente corrompidas y al servicio de los carteles del crimen, el país era un aliviadero de fuerzas insurgentes comunistas y centro de descanso y planificación de grupos terroristas internacionales desde la ETA y el IRA hasta el Hezbolá, Al Qaeda y grupos iraníes y sirios, la cantidad de armamento ofensivo chino y ruso que se acumulaba en el país con control de militares cubanos, era para poner nervioso a cualquiera, menos al gobierno de Obama que inexplicablemente permitía tal desbalance armamentista en la región.
Pero la resistencia civil empezó a crecer y a inquietarse, oportunidad que aprovechó la oposición política representados por los partidos, para tratar de recuperar su monopolio sobre los negocios del país, porque vamos a hablar con claridad, una buena parte de nuestros partidos políticos no son sino organizaciones cuyo único propósito en convertirse en administradores de esa fabulosa riqueza energética, mineral, de agua, de biodiversidad, no la de gobernar un país, y como prueba, no tienen sino que leerse la Constitución de 1999, que no es otra cosa que el documento constitutivo de una empresa explotadora del país en nombre de un pueblo que recibe dádivas del gobierno.
Y créanme, hasta que no le saquemos a los gobiernos, esa posibilidad de administrar las riquezas del país de las manos, otra de la que se obtiene por el pago de los impuestos, vamos a seguir teniendo Borges, Allups, Zambranos, Rosales, Falcones y tantos otros, que se dicen políticos y estar interesados por nuestro bienestar como sociedad, pero lo que en realidad ambicionan es el negocio, no la política, pero peor aún, ya con la experiencia de Nicolás Maduro, debemos estar muy atentos a que otros extranjeros, al servicio de gobiernos foráneos, no incursionen en nuestras elecciones para hacerse con el poder y explotarnos como ganado.
La resistencia civil en Venezuela debe tuvo un papel clave en que el mundo volviera sus ojos y oídos hacia nuestro país, fuimos nosotros los que pusimos los muertos, los que llevaron el mensaje de que todo no estaba perdido en Venezuela, nuestra vena democrática permitió que a los líderes de los partidos políticos se pusieran al frente de este gran movimiento de masas, pero fuimos defraudados una y otra vez, lamentablemente no es gente para el momento histórico que estamos viviendo.
Es por esta terrible experiencia de traiciones, debilidades, dobles discursos, que debemos tener sumo cuidado con las intenciones y manejos secretos de unas negociaciones con el régimen de Maduro, deberíamos desligarnos de tales iniciativas, hacer varios comunicados, movilizarnos, manifestar nuestra inconformidad con la manera y las intensiones de tales reuniones en República Dominicana donde lamentablemente, Francia fue burlada en su buena fe.
Quienes están allí reunidos, en aquella apartada isla bajo los auspicios del señor Zapatero, el principal agente del gobierno de Maduro, quieren replantear un negocio fallido, buscarle la vuelta para que todos esos oscuros intereses puedan seguir disfrutando del botín, ahora incluyendo a los que habían quedado por fuera; para que les quede claro, nos están negociando a cada uno de nosotros.
El gobierno del presidente Trump no va a aceptar que una organización de narcotraficantes continúe haciendo estragos entre la juventud del mundo, el gobierno de Maduro se ha encargado de envenenarle la vida incluso a muchos jóvenes norteamericanos asumiendo la sociedad los costos de sus recuperaciones, la droga rompe con el orden social, crea violencia y caos, alienta el crimen, los dineros de la corrupción le han hecho gran daño a las economías locales y a las formas de vida de trabajo honesto, la corrupción en Venezuela ha alcanzado a empresarios de ese país que han tenido que ser arrestados por cooperar con el narcotráfico y el lavado de dinero.
Esa es la gente que se encuentra reunida en Santo Domingo, buscando desesperadamente una alianza con la oposición política de Venezuela que les garantice su permanencia en el país para continuar con su labor de destrucción de las democracias de la región.
El gobierno de Maduro se tiene que ir, debe hacerse responsable del desastre cometido y pagar las consecuencias, no es momento para errores ni debilidades, la comunidad internacional no aguanta tanta irresponsabilidad por parte de nuestros políticos, si la intención es una cohabitación con el chavismo, van a actuar con o sin nosotros, la seguridad internacional es un asunto serio y no van a permitir que unos mal vivientes les arruine, lo que ellos han sostenido con tanto esfuerzo, sudor y lágrimas, un mundo civilizado y con futuro.   -    saulgodoy@gmail.com







El Cosmopolitismo



Era hablando francés como uno se hacía -palabra que se volvió horrible bajo Hitler, pero que es un término muy bello- cosmopolita. Es un término bello en su sentido griego: ciudadano del planeta. ¡Nada hay más bello! Son Hitler y Stalin quienes han dado a esta palabra su sentido peyorativo.
George Steiner, La Barbarie de la Ignorancia (1997)

Steiner quizás nunca se imaginó que la palabra tomaría un nuevo giro y que se haría importante en la rama del derecho internacional, al punto, que distinguiría a toda una comarca legal donde reinarían los derechos humanos, de igual manera con el acento en la globalización, como tendencia en la forma como hacemos el comercio y como se dan los movimientos migratorios, el cosmopolitismo se convertiría en el desiderátum de la convivencia entre naciones civilizadas en el siglo XXI.
La palabra cosmopolita se ha convertido en el reverso de la palabra nacionalista, se repelen, son antagónicas, mientras los nacionalismos tratan de encerrar a sus ciudadanos en los términos de las fronteras del estado-nacional para imponerle un conjunto de normas, una identidad, creencias, valores y obligaciones, el cosmopolitismo hace todo lo contrario, lo libera de las ataduras locales, le da una libertad, un sentido de pertenencia mucho más ecuménico y una nueva forma de movilidad desconocidas para una buena parte de la humanidad que todavía nace, vive y muere, confinada a unos espacios tribales, que no van allá de las colinas que puede abarcar con la vista, o hasta donde alcance su territorialidad.
El mismo Steiner era un sujeto del cosmopolitismo, un europeo que se podía mover por el mundo sin problemas, con dominios de varios lenguajes, profesor invitado a las principales universidades del mundo, con una sapiencia universal, judío, de padres austríacos, nacido en Francia, exilado y educado en los EEUU e Inglaterra.
En nuestro país, el dictador Nicolás Maduro está tratando por todos los medios de aislar al país del mundo, imposibilitando que las líneas aéreas y otros medios de transporte masivos operen en el país, hace de la actividad de obtener un pasaporte una verdadera ordalía para el ciudadano y si éste, es un notorio opositor, simplemente se lo anulan, imposibilitando que viaje fuera de nuestras fronteras, los medios de comunicación están censurados y muchas empresas de noticias tienen prohibición de funcionar en el país.
De igual manera, debido a una serie de sanciones internacionales para con el gobierno de Maduro por corrupción, violación de derechos humanos y destrucción de las instituciones democráticas, conjuntamente, con un significativo deterioro de la calidad de vida en Venezuela, producto del socialismo “a la cubana” que el gobierno quiere imponer, los flujos de turistas y rutas comerciales han sacado a nuestro país como escala y destino, todas estas medidas implican un cierre técnico de Venezuela hacia el mundo, para evitar justamente, que el cosmopolitismo, principal enemigo de las ideologías totalitarias, le reste fuerzas a la dictadura, y persevere el nacionalismo más recalcitrante.
Pero vamos al origen de la palabra para comprender a cabalidad el fenómeno sobre el cual cabalga la llamada “globalización” que es cosmopolitismo, y porque regímenes como el del Socialismo del Siglo XXI no pueden convivir con esta idea.
De acuerdo al profesor David Konstan la palabra Cosmopolita (kosmopolites) data del siglo IV aC., Diógenes Laercio en su obra cuenta, como a Diógenes el cínico le preguntaron en cierta ocasión de donde procedía y respondió: “Soy un cosmopolita…”, un ciudadano del cosmos; Odiseo sin mencionar la palabra, hacía honor a la actitud de “visitar muchas ciudades y tratar de conocer las mentes de sus habitantes”
Plutarco reporta de Alcibíades, que era un gran viajero y conoció muchos pueblos, lo siguiente: “En Esparta se dedicaba a hacer ejercicios atléticos, y era frugal y reservado; en Jonia, se dejaba llevar por los lujos, la alegría y la indolencia; en Tracia, se la pasaba bebiendo; en Tesalia, no se bajaba de un caballo; y cuando vivió con Tisafernes, el sátrapa persa, superaba a los persas en magnificencia y pompas.”
Pero fue con los romanos que la idea de hacer del vasto imperio una sola casa para sus ciudadanos, se hizo una necesidad, y el cosmopolitismo entendido como un mundo ordenado a pesar de la diversidad de pueblos, costumbres y distancias, lo inició el Emperador Augusto imponiendo una sola administración del Imperio por medio de unas leyes comunes, un candelario por el que todos pudieran planificar y una sola lengua, el latín como idioma universal.
En el año 212 aC., con el famoso decreto de Carcalla, que le dio a todos los hombres libres del imperio la ciudadanía romana, el cosmopolitismo se hizo realidad por primera vez en la historia de la humanidad, nos comenta el profesor Konstan en su ensayo Tradiciones Cosmopolitas (2009):
Bajo el Imperio Romano, el proyecto político de un estado universal, opuesto al ideal subjetivo de una comunidad internacional… inevitablemente tomó la forma de un sistema imperial. En estos regímenes, cualesquiera que sea su pretensión de igualdad, se mantenían como resultado de la conquista y la coerción… Los ideales cosmopolitas de la Europa moderna son mucho más variados dados la aparición de estados políticamente independientes a todo lo ancho del continente. Es verdad, el termino cosmopolita tiene hoy connotaciones que nada tiene que ver con la política… como tener una visión o sentimiento planetario, en ves de limitado o provincial, y tener una amplia sofisticación internacional, que abarque el mundo.

Para efectos del presente artículo nos interesa desarrollar los aspectos políticos del cosmopolitanismo más que los meramente culturales, es por ello que vamos a utilizar las nociones que el politólogo James Bohman nos brinda, al comparar dos términos que están íntimamente ligados aunque son completamente diferente, y es el término republicanismo, que es un término “grueso” que implica ser ciudadano de una república, entendiendo por republicanismo el ideal de libertad ciudadana, en el sentido en que una persona es libre mientras no esté subordinada a otra, si se vive bajo el dominio de un amo o señor, no se puede ser libre, en una república se vive como un igual en un estado libre, donde todos contribuyen al auto gobierno.
Para un chavista o socialista del siglo XXI, estas palabras son chino, no las comprenden, pues la raíz de su entender una república, está ligada al principio de autoridad y a la idea del ejercicio de poder, necesarios para mantener un orden centralizado, vertical y planificador de la vida en sociedad, necesitan de súbditos, de usuarios, de dependientes, el ciudadano que tienen en la cabeza es parte de una maquinaria política, que debe responder sin hacer preguntas a los requerimientos del gobierno, solo es participativo en el momento en que ejecuta órdenes y acepta regulaciones, si cuestiona o hace su voluntad sin atenerse al plan, se convierte en un problema que debe ser resuelto.
El cosmopolitanismo trata de brindarle a ese ciudadano republicano libre las condiciones óptimas para que pueda seguir funcionando en otros países y otras culturas, de hecho por medio de ciertas normas internacionales de obligatorio cumplimiento y obtenidos por medio de tratados entre las naciones, hay unas reglas comunes que protegen a ese ciudadano libre y republicano de las imposiciones de regímenes que propician las dictaduras.
Estas normas cosmopolitas, que tienen que aplicarse en el mundo para que este funcione como una gran casa para todos los hombres y mujeres, para que los diferentes estados puedan hacer comercio, sostener relaciones diplomáticas, hacer intercambios de todo tipo, asociarse en proyectos, resolver sus conflictos y llegar a acuerdos, son de muy variada índole, entre ellas, destacan los Derechos Humanos.
Y es que siempre ha existido esta tendencia universal entre los estados.
Dice Bohman en su artículo Cosmopolitismo Republicano (2008):
Como un ideal del orden adecuado, el cosmopolitismo es sujeto de varias interpretaciones. El cosmopolitismo puede buscar proteger los derechos de los individuos o maximizar las libertades de los estados que actúan como sus ciudadanos lo han escogido… es hoy mejor entendido como un ideal de ciudadanía, particularmente si se entiende a la luz del ideal republicano de auto gobierno y libertad de las tiranías… con libertad de participar como un igual en la comunidad política mundial.

Estas ideas tuvieron antecedentes en la obra de Immanuel Kant La Paz Perpetua (1795) pero sobre todo en las ideas de Jean-Baptiste du Val-de-Grâce, baron de Cloots, quien en sus dos trabajos La république universelle ou adresse aux tyrannicides, 1792; Bases constitutionelles de la république du genre humain, 1793, advocó por la abolición de todo los estados existentes y el establecimiento de un solo estado mundial al que respondería toda la humanidad.
El Profesor Thomas Pogge catedrático en derecho de las universidades de Columbia en New York y Camberra en Australia tiene una particular distinción del término cosmopolitismo, dice Pogge: “Las personas son llamadas cosmopolitas cuando tienen respeto y entienden culturas extranjeras, viajan extensivamente y pueden interactuar bien con personas de múltiples sociedades. La ciudades y reuniones son llamadas cosmopolitas cuando reúnen personas y grupos de diversas etnias, lenguajes, culturas religiones o estilos de vida.”
Pero además agrega un componente moral en su descriptiva, dice que aparte de que se trata de una posición intelectual es un ideal de cómo las cosas deberían ser, es una aproximación evaluativa y normativa que prescribe que todas las personas sean tratadas como iguales.
Desde el punto de vista de las categoría morales podemos distinguir los tipos de entidades que son sujetos de estas acciones morales (la palabra técnica que las designa es iudicanda)  y pueden ser individuales o colectivas, dentro de estas últimas están las instituciones sociales y los estados.
Cuando tratamos los estados que componen la comunidad internacional, inevitablemente caemos en la búsqueda de unos estándares que permitan la convivencia y las relaciones entre los estados, para ello hay un derecho público internacional cuyo objetivo es alcanzar un orden institucional, que permita, entre otras cosas, lograr mejorar las condiciones de vida de la gente en el mundo.
Es por estas necesidades de relación y convivencia que los estados, por medio de diversas instituciones de carácter global atienden problemas como la pobreza, el hambre, las epidemias, los desastres naturales, las guerras, las crisis económicas… y es la persona humana el centro fundamental de este esfuerzo cosmopolita, una persona digna, con derechos, que merece respeto y ser tratada como un igual sin importar su origen o creencias, de allí la preeminencia de los DDHH en el espíritu cosmopolita, de allí la universalidad de estos derechos.
Todavía recuerdo el ímpetu cosmopolita del presidente Hugo Chávez en sus viajes por el mundo que lo catapultaron como líder mundial, el derroche publicitario, la puesta en escena de sus reclamos a la comunidad internacional por un nuevo orden, multipolaridad, lo llamaba; sus desplantes y reclamos a las instituciones multilaterales exigiendo reformas, su asistencia a las cumbres mundiales donde, a nuestra costa, con nuestro dinero, montaba las llamadas “cumbres paralelas” de las minorías excluidas.
Todo un show para promover su nuevo socialismo y predicar el amor revolucionario, un enorme esfuerzo perdido, ya que terminó en un paulatino retiro de Venezuela de las instituciones internacionales, en la creación de unas nuevas que jamás tuvieron vida propia, un enorme esfuerzo de relaciones públicas para Cuba y el régimen de los hermanos Castro, pero no debemos olvidar los arteros ataques de Chávez y Maduro en contra de la OEA y sus directivos, con la clara intensión de destruirla, al ser imposible alinearla en consonancia a sus intereses totalitarios.
Si se hace un análisis serio de las causas de este lamentable episodio en nuestra vida como república, se tendrá que concluir que su fracaso estaba anunciado por la carga ideológica que lo impulsaba, no era cosmopolitismo lo que inspiraba estas giras por el mundo, sino una tiranía disfrazada buscando reconocimiento, sus visitas a los dictadores más connotados de la época, la entrega de la espada de Bolívar a reconocidos violadores de Derechos Humanos, todos estos ingredientes nos hablan de uso indebido del cosmopolitismo con la intensión de acabar con el republicanismo del que nos hablaba Bohman.
La otra cuestión de esta experiencia con el socialismo del siglo XXI, es la pobreza del cosmopolitismo latinoamericano, una situación que debe ser revisada cuanto antes debido a las insuficiencias de los términos relacionales en la región, se trata de una debilidad que hace sean los gobiernos y no las personas. quienes se vean representados, protegidos y participen en los foros multilaterales y organizaciones internacionales.
La migración latinoamericana pareciera funcionar adecuadamente en los países de occidente donde somos acogidos con respeto y donde nos integramos sin problemas, pero entre nuestros pueblos, con nuestros propios intereses como comunidad, al momento de velar por que prevalezcan los valores de igualdad y humanitarismo entre nuestros hermanos, se hace pesada y cuesta arriba llevar a cabo las relaciones, ya que privan primero los intereses de los gobiernos (y si son de la misma ideología, se “cartelizan”) que los de la persona humana, un paradigma que tiene como resultado una continua violación de los derechos humanos en la región, una permisividad para con los gobiernos tiránicos.
Lo que ha venido ocurriendo en estos últimos lustros con gobiernos antidemocráticos y que tienden a la tiranía como serían el caso de Cuba y Venezuela, con planes de desestabilización de toda la región, con intención de intervenir en los procesos internos de las naciones vecinas para debilitar las instituciones, corromperlas, sembrar la inestabilidad social con el propósito de la toma del poder en nombre de programas libertarios y modelos totalitarios, son un peligro y hay que encararlos.

No se debe confundir el cosmopolitismo con una falsa tolerancia hacia los enemigos de las sociedades abiertas, la libertad y la participación en los gobiernos no implican ignorar a quienes pretenden acabar con esas libertades y participación, se trata de rémoras que hay que superar para avanzar en términos de lo que verdaderamente implica el discurso cosmopolita.   -  saulgodoy@gmail.com 

¿Qué vamos a negociar?


Existe una mala práctica enquistada en la MUD por parte de algunos líderes de los partidos políticos que la conforman, y es la arrogancia, que conjugada con la ignorancia y el pragmatismo, dan como resultado, un colaboracionismo con el gobierno criminal de Maduro.
La arrogancia les viene de creerse unos salvadores de la patria, su actitud es que le están haciendo un favor a la gente prestando sus nombres para los asuntos públicos en los que se involucran, exigen pleitesía, obediencia a sus designios, cero tolerancia con la crítica y para rematar el papelón, se creen infalibles, y si algo sale mal durante su gestión, siempre hay alguien o algo a los que pasarle la responsabilidad.
En cuanto a la ignorancia, es real, no tienen nada en la cabeza, no leen, no estudian, no discuten, sus análisis de las situaciones del país no escapan del horizonte de sus propios intereses, que se podría resumir en: lo que es bueno para ellos, es bueno para el país.
Practican con cierto tino la retórica, que más que una ciencia es un arte, pero sus argumentaciones son superficiales, nada profundas y llenas de zalamerías hacia el público accidental, no se comprometen, no fijan posiciones, y cuando no se presentan como el vivaracho rey del burdel, el gallo que más aletea en su partido, adoptan la pose como graves catedráticos, con sus rostros constipados, con el dedo índice apuntando al cielo mientras pontifican.
Creen saberlo todo pero su experticia viene del oficio de bedeles en la administración pública o de ser exitosos recaudadores de fondos para las campañas políticas, algunos dan la impresión de conocedores del derecho pero no pasan de ser unos plomeros de las leyes, conocen de lapsos, procedimientos, recursos, pero no tienen la menor idea de cómo impacta una ley la vida en sociedad, carecen de imaginación.
Y están por supuesto, los “líderes sociales”, los que suben cerro y atienden las necesidades de barrios y urbanizaciones, de pueblos y caseríos y que solamente se les ve en campañas electorales, rodeados de periodistas enseñando las llagas de la sociedad, y prometiendo sanarlas si votan por ellos, pretenden tener la capacidad de dirigir un estado o al país, por el sólo hecho de hacer conversatorios con los vecinos y haber asfaltado la calle de alguna comunidad (que efectivamente, es una proeza), son osados y no se amilanan ante el tamaño de los retos, así no puedan con ellos, son los perfectos voluntaristas.
Toda esta fauna padece de una enfermedad incurable y es su pragmatismo, no entendido en los términos filosóficos de Dewey, Pierce o James, sería demasiado pedir, sino en ese sentido de la oportunidad que caracteriza al venezolano de a pié, y que nos signa como los eternos buscadores de esas soluciones a nuestros problemas, que impliquen el menos trabajo y sacrificio posible.
Si hay que trabajar, pensar, analizar, criticar o incluso, tener que empezar una y otra vez hasta que el resultado satisfaga nuestro sentido de una labor bien hecha, ese no es el camino, si el problema les va a robar mucho de su tiempo se lo dejan a una comisión delegada, para que duerma el sueño de los justos.
Todo en política en nuestro país se hace a la carrera, con un resultado pronto y a la mano, la carga se corregirá en el camino, lo importante es mostrar resultados, ser eficientes, repito, siempre y cuando los intereses de los políticos no estén comprometidos, por eso es que el país vive en una constante sorpresa ante los cambios, nada es estable, se sacan comunicados que no tienen ni pies ni cabeza, se hacen declaraciones que desafían cualquier lógica, se aprueban regulaciones que hay que cambiar la semana que viene por imposibles de aplicar, todos vivimos de un salto de mata a la otra, en estupor constante.
Ah, pero entonces vienen las buenas prácticas, lo políticamente correcto, los ejemplos históricos, lo que otros hicieron en un caso similar, nuestra política vive de precedentes (no los revolucionarios, que con su complejo de Adán están creando al mundo de nuevo), ninguna decisión o curso de acción debe definirse si se aleja mucho de los patrones tradicionales que implican, negociar antes de entrar en conflicto, ceder antes de perderlo todo, conformarse con algo que con el tiempo se irá incrementando, convivir con el enemigo antes que confrontarlo, perdonar antes que hacer justicia, darle tiempo al problema para que se resuelva solo, retractarse en algún punto si esto implica acelerar la solución.
El problema amigo lector es que los políticos que tenemos manejando nuestros destinos, no son ni capaces ni confiables, dicen una cosa y hacen otra, no piensan en nosotros cuando toman las decisiones, es lo que a ellos les parece, cómo y cuándo, no consultan, no informan, todo lo contrario, desinforman, les gusta trabajar en las sombras, pero se arrogan toda la representatividad obtenida por nuestros votos.
Se dicen demócratas porque son adictos a las elecciones (preferiblemente las que no son libres y confiables) pero carecen de todas las demás virtudes de la decencia humana, no les gusta rendir cuentas, se perpetúan en los cargos, son autoritarios, les encanta mentir, se rodean de gente con prontuarios de mala conducta o de poca lealtad, creen que todo es negociable, incluyendo a sus seguidores, sus personas, sus familias, el partido y el país, todo tiene un precio.
Pero la más peligroso de esa arrogancia es que se creen mucho más “vivos” y aventajados que los chavistas, digo, los duros de verdad, los mafiosos, los que están conectados con Cuba, con los carteles de Sinaloa y Juárez, con los inversionistas chinos y rusos, con el directorio de las FARC, con los pranes, y con todo bicho de uña que exista, que son al final, con quienes hay que negociar si a negociar vamos.
Cuando la policía negocia con secuestradores y otros criminales no necesitan de garantes ni de organizaciones expertas en llegar a acuerdos, simplemente buscan aminorar la pérdida de vidas humanas y bienes, tratar de salir de la situación con el mínimo de violencia posible, se esfuerzan de convencer al pillo de que se entregue haciéndole ver lo mucho que tiene que perder, hay casos en donde les permiten salir de la trampa en la que están metidos para aliviar la presión, pero de inmediato son perseguidos y capturados, en este tipo de negociaciones el resultado es predecible, el criminal siempre pierde, su impunidad, su libertad, no están en la mesa de negociación.
¿Qué pudiera negociar Borges y Co., con el chavismo? ¿Mejores condiciones electorales? ¿La libertad de los presos políticos? ¿Retirar las acusaciones por violadores de Derechos Humanos? ¿Qué le quiten las sanciones impuestas por los EEUU? ¿Qué la AN trabaje coaligados con Maduro? ¿Qué Maduro renuncie? ¿Qué bailen pegados en una Comisión de la Verdad? ¿A cambio de qué? ¿De que los venezolanos nos subordinemos a ese frankenstein de la Constituyente comunal?
De acuerdo al comunicado de la MUD sobre estas reuniones preparatorias para la supuesta negociación, parecieran estar dispuestos a esperar hasta las elecciones presidenciales en el 2018 ¿Puede el país soportarlo?
Si la salida que se prevé es una cohabitación con el chavismo, reconociéndole su estatus político a pesar del inmenso desfalco que le hicieron a la nación, de la sangre derramada, del dolor producido, de la destrucción de las instituciones, dejándole toda la infraestructura criminal operativa, con las armas, con sus bandas de delincuencia organizada, con unas FFAA chavistas no estaríamos logrando sino posponer una vuelta de la dictadura al poco tiempo.
En un contubernio con estos criminales llevaríamos todas las de perder y ellos todas las de ganar la única solución que yo veo es ponerlos contra la pared, desarmarlos, procesarlos, sacar a los cubanos de Venezuela, aprovechar el músculo internacional para que nos garanticen la paz en los procesos de transición, en la recepción y distribución de la ayuda humanitaria y en la consecución de la estabilidad económica del país.
Venezuela va a necesitar de una gran inversión internacional que no va a venir al menos que garanticemos que el chavismo no volverá por sus fueros y la única manera de hacerlo es encerrándolos bajo llave, y jamás permitir que este tipo de movimientos antidemocráticos vuelvan a tomar el poder en unas elecciones.
Ya escucho de nuevo el discurso de que esto lo tenemos que resolver entre nosotros que somos venezolanos, me van a perdonar, los chavistas no son venezolanos, ni son personas razonables, ni se les puede creer, idolatran a un hombre que han hecho Dios, se comportan como una secta y no les tiembla el pulso al momento de asesinarnos, yo no puedo ni quiero negociar con alguien que me ve y me trata como su esclavo.
Sería el colmo de la traición por parte de Borges llegar a acuerdos con el chavismo justo cuando los tenemos derrotados, no podemos desperdiciar el momentum alcanzado por la presión inmensa de la comunidad internacional, la única negociación posible sería la renuncia de Maduro y la instalación en el país de una fuerza de paz multinacional para pacificar al país, sería una estupidez por parte de nosotros los venezolanos permitir otra negociación que no sea la entrega, el desarme y los procesos judiciales de estos criminales, o es ahora o nunca.
Pienso que lo más apropiado es que los demócratas repudiemos a Julio Borges, le exijamos su renuncia a la presidencia de la Asamblea Nacional, hagamos una marcha en contra de estas reuniones en Santo Domingo y que todos los partidos que enviaron delegados sean públicamente aborrecidos como instrumentos del chavismo, no nos quedemos callados no queremos convivir con torturadores, asesinos ni narcotraficantes.
Me enferma la gente que habla de conciliación, de perdón, aún con las heridas abiertas, con el recuerdo de nuestros jóvenes asesinados en la memoria, con la presencia diaria de venezolanos padeciendo de las medidas que toma el dictador y ejecuta su régimen como si fueran nuestros dueños, primero tiene que venir la justicia, el desmontaje del horror, el desarme, el cumplimiento de un proceso de limpieza del país, que los culpables paguen sus deudas con la sociedad.
No me vengan a tratar de convencerme que nuestro caso es igual al de Ruanda o al de Colombia, que debemos copiar modelos transicionales como los de Suráfrica, o los de Chile, nada se parece a lo que hemos vivido, aquí no había 40.000 personas en armas, ni la mitad de la población oprimiendo a la otra mitad, ni a todo un ejército sometiendo al pueblo por medio de las armas, aquí en Venezuela lo que hubo fue una entrega cobarde y traidora del país a Cuba por parte de un grupo de criminales, no más de 200 personas que hoy están multimillonarias a costa de todo el país, personas buscadas por la justicia internacional y que no tienen a donde escapar, y lo que está sucediendo en Santo Domingo es una compra-venta de impunidad, mas nada.    -   saulgodoy@gmail.com





domingo, 10 de septiembre de 2017

La constituyente alucinada


Las constituyentes tienen un problema grave al momento de salir a la luz y es que no tienen historia, es un producto de las llamadas revoluciones, en ese afán por crear un nuevo orden que de cobijo a nuevas relaciones entre el ciudadano y el estado, se inventan una constituyente con la que pretenden crear un nuevo estado.
El gran historiador Polibio en su Historia Universal hace un estudio de cuáles son las mejores formas de gobierno teniendo como modelo a Roma, a partir de este recuento los estudiosos de las formas políticas han reiterado a la tradición, a los usos y costumbres de los pueblos como los grandes semilleros de las formas de gobierno que mejor se adaptan a las naciones.
Fueron precisamente las leyes las que permitieron el estudio de cómo una sociedad entiende su mundo de relaciones, como se auto-regula y cómo funciona sus diferentes partes, el estudio de las leyes en el tiempo conforman el cuerpo doctrinal, y fue Montesquieu, el primero que de manera sistemática recogió las tres formas de gobierno clásicas: la república, la monarquía y el despotismo o tiranía.
De esta manera, a partir de la racionalidad la historia de las instituciones obtuvo un importante impulso que ayudó a entender el cómo nacen las formas de gobierno, dice en el libro La historia y sus protagonistas (2001), una enciclopédica recopilación de personajes y hechos de la editorial Dolmen, lo siguiente:
La decadencia de los sistemas de gobierno se produce cuando los principios de gobierno no son debidamente cumplidos o sufren alteración, corrompiéndose todo el sistema de gobierno. De este modo, su análisis histórico encuentra un modelo de explicación racional del devenir de los pueblos y naciones. Montesquieu critica la forma de gobierno que él mismo denomina despotismo, esto es, la sujeción de los individuos no a las leyes sino a la fuerza del gobernante. Encuentra contradictorio que el terror, principio que rige las formas de gobierno despóticas, haya de asegurar la paz y la seguridad de los gobernados, restringiendo su libertad.

En el caso de Venezuela es más que obvio que el llamado Socialismo del Siglo XXI, desde que llegó al poder, ha estado desmontando el estado republicano, corroyendo sus instituciones, destruyendo el aparato productivo, desajustando la cohesión social, para convertir al partido de gobierno en el rector de la vida del país, pero la necesidad de explicar las razones históricas de su supuesto triunfo y consolidación como forma de gobierno, lo llevó a la utilización del recurso de una constituyente, expediente con el que quieren legalizar y legitimar una dictadura bastarda e inhumana.
Como las constituyentes nacen sin historia, ya que supuestamente se trata de un acto creador, original y proveniente de un órgano soberano, que representa a toda la comunidad humana de esa nueva nación, su justificación habría que encontrarla en el cuerpo doctrinal, es decir, en los casos parecidos que se hayan dado anteriormente en otras partes del mundo.
Se tratan de momentos excepcionales y únicos cuando se crea un estado sin la participación de la historia, situación verdaderamente rara, ya que todo estado tiene su historia, incluso aquellos estados nuevos que surgen de una guerra de independencia o son producto de divisiones, desmembramientos o cesiones de otros estados, sus pasados están signados por las experiencias coloniales o el de haber sido parte de otro estado, los únicos que se toman la prerrogativa de hacer una tabula rasa y pretenden un inicio desde cero, son las revoluciones.
Toda constituyente está obligada por su naturaleza, a conformarse en una ficción jurídica (fictio juris) en pretender ser algo que no son, revestidas de legalidad por medio de un acto jurídico, registrado como tal, con un ceremonial y una simbología apropiada para darle el carácter formal y poder ser reconocido como existente, y operando en la realidad produciendo efectos y teniendo consecuencias, por lo que es necesario que esa constituyente, sea reconocida por terceros y que sus actos sean tomados como soberanos y obligantes.
Para ser reconocida, una constituyente ha de ser legítima, es decir, contar no solo con todos los requisitos de forma, sino tener el apoyo y consenso de todas las instituciones políticas de ese estado o en su defecto, contar con el apoyo mayoritario de la población, que en una república es el único y verdadero soberano, que a decir del jurista alemán Carl Schmitt, le daría el contenido de razón y justicia necesarios para que concentre en la constitución: “toda la majestad y dignidad del estado”.
Lo que nos obliga a volver la mirada sobre las revoluciones como generadoras de constituyentes, que son los órganos que se establecen para producir las constituciones o cartas magnas, que son los contratos sociales que rigen las relaciones entre los ciudadanos y el estado, y entre ese estado y otros estados.
Nuestro país, Venezuela, se ha distinguido por su gran inestabilidad republicana, hemos tenido 26 constituciones, con casi igual número de constituyentes, vamos a por la número 27, lo que se pudiera tomar como un peligroso antecedente, que apunta más al despotismo como forma privilegiada de gobierno, ya que cada mandatario que accede al poder se cree en el derecho de redactar su propia constitución, que nos separa de las tradiciones republicanas y su respeto a una sola Carta Magna con sus respectivas reformas, que reflejen ese sistema de relaciones en la nación.
De allí la importancia que las constituciones sean elaboradas por científicos del derecho, por conocedores profundos de la naturaleza de la geografía, demografía, sociólogos, y demás expertos en la caracterología del pueblo, que se tomen su tiempo en pensar, proponer y discutir sus propuestas y que no sean producto  del fragor tumultuario realizados en asambleas, que responden a las pasiones de discursos encendidos en las revueltas revolucionarias.
Dos son los peligros más comunes en la confección de constituciones “a la carta” del momento y del líder político que las exige, la primera es la sobre racionalización de los elementos constitutivos, no es lo mismo plantear una versión del carácter nacional tal cual es, y otra es perseguir un ideal de hombre y sociedad que no existen sino en la mente de los constituyentitas, es el caso de las constituciones como un plan de ruta hacia una sociedad que hay que construir.
El segundo peligro  y que está muy relacionado con el primero, es el ideológico, hacer una constituyente en base a la idea que otros han pensado para complacer unos valores y creencias del hombre fuerte, o del partido político que impulsa la constituyente y en este punto debo hacer una especial referencia al pensamiento de la izquierda internacional.
Una ley fundamental como una constitución, debe brindarle a la población de un país las herramientas necesarias para que en un sistema de orden, justicia y paz, puedan sus ciudadanos construir el país que quieran, no obligarlos a seguir un plan o un diseño impuesto por más elegante y justo que parezca.
En este sentido, el pensamiento marxista-leninista, mutado en nuestro continente en el castro-comunismo, tiene en su haber una concepción de la historia y del materialismo que ya vienen con una ruta trazada hacia una sociedad sobre-racionalizada, piensan sus creadores y seguidores que es una necesidad histórica y fatal llegar al socialismo como la forma más perfecta de organización social, para culminar luego en el comunismo, que sería el paraíso en la tierra.
Esta creencia, que se aduce, es científica y determinada históricamente, es la causa de muchas revoluciones y de acuerdo a infinidad de pensadores comunistas, entre los que se incluyen Negri y Hardt en sus estudios sobre las multitudes, las asambleas constituyentes originarias son herramientas de uso común en las revoluciones de la izquierda, para instaurar sus regímenes comunistas, una tradición que se inaugura con la revolución francesa y la Comuna de Paría que no pasó de ser un breve experimento societario, pero que dio pie a una serie de ensayos constitucionales, que han provocado más ruinas y muerte que prosperidad y libertad en el planeta.
Hardt y Negri dicen en la obra Multitud (2004), lo siguiente:
Uno de los errores más graves que cometen los teóricos de la política es el de considerar el poder constituyente como un acto puramente político y separado del ser social existente, mera creatividad irracional el punto oscuro de no se sabe que expresión violenta del poder. Carl Schmitt, como todos los pensadores fascistas y reaccionarios de los siglos XIX y XX, siempre trató de exorcizar así el poder constituyente, con un estremecimiento de miedo. Sin embargo, el poder constituyente es otra cosa totalmente distinta: es una decisión que surge del proceso ontológico y social del trabajo productivo; es una forma institucional que desarrolla un contenido común; es un despliegue de fuerza que defiende el avance histórico de la emancipación y la liberación; es, en resumen, un acto de amor. 

El régimen del dictador Maduro en Venezuela y su antecesor, Hugo Chávez han desempolvado la figura de la constituyente, que ellos tienen por un procedimiento “normal” para hacer su borrón y cuenta nueva con la ideología comunista, e instaurar un sistema despótico y militarista, diciendo que lo hacen por amor, es una simple formalidad o vestido con el que cubren a la impúdica tiranía de los hombres fuertes que quieren esclavizar a sus pueblos.
Pero ese proceso para la Constituyente comunal, rodeado de trampas, fraudes, mentiras y populismo no ha podido lograr el reconocimiento ni del pueblo de Venezuela, al que se le burló su soberanía, ni el de la comunidad internacional que no acepta una práctica tan primitiva y violenta de poder absoluto, este producto cubano de la constituyente, es un paquete ideológico preparado para la exportación de la revolución a otros países del hemisferio.
El régimen se ha entrampado él solito, exigiendo a punta de pistola que los ciudadanos nos subordinemos a una alucinación de un narcotraficante y su pandilla de criminales, lo único que han podido obtener hasta el momento, es el reconocimiento interesado de ciertos políticos y partidos de la llamada oposición política, que cebados por un ofrecimiento de poder ilusorio y electorero, han renunciado a su dignidad y se han arrastrado a lamerle la mano al dictador asesino.
Sin legitimidad ni legalidad, la caída del régimen de Maduro es cuestión de tiempo, que sumado a la resistencia de un pueblo que no tranza ni su dignidad, menos aún, sus libertades, dará al traste con este mal hadado y siniestro plan de dominación comunista y criminal.   -   saulgodoy@gmail.com





El materialismo marxista


Hay un libro que disfruté mucho, entre otras cosas por su rigor en la exposición de sus argumentos en contra de la tesis del padre jesuita Teilhard De Chardin del “evolucionismo cristiano”, es la obra del chileno Abraham Pimstein Lamm titulado Teilhard De Chardain, La Evolución Desfigurada (1967), que es un ataque, con toda la artillería pesada del método de crítica marxista, en contra del pensamiento de Teilhard desarrollado a través de su extensa producción.
Teilhard ha sido uno de mis héroes intelectuales, entre otras cosas por su rica e interesante vida, por el injusto tratamiento que recibió de una iglesia al borde de un ataque de pánico, por su entereza en soportar el mal trato de parte de los suyos, por la interesante aventura que sufrió su obra después de muerto, pero por sobre todo, sus ideas, es lo más cercano que tiene la iglesia a un escritor de ciencia ficción, y eso, lo aprecio.
Para los que no estén enterados, Chardin fue un geólogo y paleontólogo que cimentó una gran reputación como científico, participó en el descubrimiento de la estación paleolítica del complejo siberiano, de donde se extrajo una valiosa información que puso al día todo un período que se encontraba sembrado de grandes dudas, junto a E. Licent descubrió y estudió los restos del sinántropo de Pekín, ambos hechos lo pusieron en la punta de las investigaciones sobre la evolución humana y del planeta.
El problema, tal y como lo señala Pimstein, fue que la fama no discriminó y sus trabajos no científicos, más bien, especulaciones teológicas, sobre cómo se ajustaban sus descubrimientos dentro del dogma de la Iglesia, se hicieron muy populares y eso preocupó al alto clero y lo sometieron a un proceso muy cruel de silencio, al punto que tuvo que intervenir la Suprema Congregación del Santo Oficio, y prohibieron sus libros, tratando de invisibilizarlo, y no era la Edad Media, estamos hablando de 1957, dos años después de su muerte.
Pimstein, como buen comunista, elabora su ataque a la filosofía de Chardin, que es ir en contra del dogma de la iglesia, bajo la dialéctica y el materialismo marxista, arranca su argumentación diciendo:
Una obra puede ser científica o metafísica, pero no puede ser ambas cosas a la vez.  Si no obstante se pretendiera que puede serlo, contendría una contradicción lógica fundamental, y en tal caso, no dejaría de ser del todo metafísica.  La ciencia digna y pulcra, no consiente melanges ni acomodos… Mientras la ciencia procura el conocimiento probado de una parcialidad de fenómenos concretos semejantes que ocurren en el mundo (materia, tiempo, historia), la metafísica presume otorgar el conocimiento de la trascendencia de la totalidad de los fenómenos que se dan, que se han dado y que podrían darse en el mundo (pensamiento, intemporalidad, ahistoricidad). Mientras la ciencia opera con abstracciones necesarias, derivadas directamente de las cosas, procesos y relaciones, la metafísica lo hace de abstracciones, cuando no admite cosas tan extrañas y subjetivas como intuiciones especiales y personales, iluminaciones místicas, angustias existenciales, la náusea, el absurdo, etc. La metafísica desdoble fantásticamente el mundo real y único de la ciencia, incluyendo imaginariamente al mundo real en otro mundo mayor ficticio, o sea, en un ultramundo, la ciencia tiene relación con la vida, la metafísica nace de sus despojos… Metafísica y religión: dos hermanas gemelas. Su destino común: de la tumba a la ultratumba…

Y como bien arguye Pimstein, Chardin trató de acomodar la teoría evolucionista, elaborada por Darwin, J. Huxley y muchos otros científicos, en el marco del pensamiento ortodoxo de la Iglesia Católica, tal intento encendió las alarmas de los defensores de la fe, y salieron de cacería en busca de la cabeza de Chardin, pero el problema fundamental es que el pobre jesuita estaba equivocado, su intento no tuvo éxito, aunque dejó en el camino algunas elaboraciones imaginativas que todavía son utilizadas por los escritores de ciencia ficción en la elaboración de sus narrativas.
Para Pimstein, Chardin es un agnóstico, alguien que, según Engels, practica una especie de materialismo ruborizado, que consiste en conocer y aceptar el funcionamiento natural del universo, pero introduce la duda si existe un Ser Supremo como realidad última, que – según Lennin- es la puerta trasera que dejan abierta todos los seguidores de Kant y Hume para que se metan todos los duendes, demonios, santos católicos y demás, para negar la realidad objetiva.
Lo que me disgusta de Pimstein es el valimiento de la tesis sobre la diferencia de clases, a la que echa mano para explicar la evolución social e histórica de la metafísica, dice el autor chileno:
Su desarrollo [de la metafísica], su persistencia, su actual supervivencia, tiene su explicación en la continuidad histórica de la cadena de esas sociedades clasistas (esclavismo, feudalismo, capitalismo, regímenes bonapartistas y termidorianos) que separan, acentúan y cristalizan, el trabajo manual o físico, por una parte, y el trabajo mental e intelectual, por la otra. El trabajo corpóreo o material corresponde, por supuesto, a las vastas mayorías, el incorpóreo o espiritual a minorías selectas, a una élite que las masas deben alimentar y reverenciar. El oficio de estos pocos consiste en pensar pensamientos (abstraídos de la realidad material y social). Cuando llegan a ejercerlo, lo que no es muy frecuente, se llaman metafísicos.

Pareciera que Pimstein ignoraba que en comunismo existe toda una nueva clase social de revolucionarios, miembros del partido, secretarios generales, miembros del comité central, funcionarios de la nomenclatura, e ideólogos del régimen, que gracias a una metafísica con sabor “materialista”, que habla de utopías, del nuevo orden y del nuevo hombre, de la sociedad perfecta, de la igualdad de los hombres, de la Justicia Social… igual que sus contrapartes espirituales, obligan a las masas y pueblos que someten al socialismo, a mantenerlos y reverenciarlos de exactamente igual manera, para dedicarse en pensar pensamientos, que también niegan la realidad material y social.
Pero bueno, hay que leer a Pimstein con mentalidad crítica y su libro es una muy buena introducción a la obra de Teilhard De Chardin.
Y para mis lectores que no conocen de la obra de nuestro buen jesuita, y se preguntan por sus contribuciones a la temática de la ciencia ficción, la cosmología teilhardiana es vasta y de múltiples niveles, pero sobresalen sus intuiciones al transhumanismo, el desarrollo de su tesis sobre la Noosfera que es una fuente inagotable de especulaciones sobre el futuro de la humanidad, su concepto del universo como un superátomo (un quantum cerrado), su famoso Punto Omega ha sido utilizado de las mil maneras, su tesis de la corpusculización de la energía en el origen del universo aparecen en más de un cuento y novela, su invento de una megamolécula como estadio intermedio en la evolución, ha sido parte del discurso de muchos personajes al tratar el tema evolutivo.
Chardin es una mina inagotable de conceptos para un escritor de ciencia ficción, su poderosa imaginación y sus conocimientos científicos lo hacían un divulgador de ideas para historias que conciernen tanto al pasado como al futuro, es un autor indispensable en toda biblioteca con el sello de Sci-Fi.  -  saulgodoy@gmail.com









Carta a Maduro


Te considero no menos que un asesino serial ¿o debería decir masivo?, porque dudo mucho que sepas en realidad a cuántos venezolanos has asesinado; son muchos, quizás miles o decenas de miles, pero no creo que te importen, no los ves, no los sientes, ni escuchas sus gritos, ni sabes quiénes son, ni dónde están, para ti deben ser apenas un daño colateral a tus muchos y sucios negocios, entre ellos los más criminales, que tienen que ver con traficar con el hambre y la salud de los seres humanos.
Te denunciaron como uno de los capos de las infames cajas CLAP, por medio de una de tus empresas internacionales; la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, dejó constancia de tu papel en este asuntillo, una triangulación Hong Kong, México, Colombia… Venezuela participa con dólares de uno de los fondos sociales, a tasa preferencial, con los que compras comida de una bajísima calidad, para vendérsela luego como si fuera de primera a tus seguidores, registrados en tus programas de alimentación, con un sobreprecio que da pena ajena; se trata de un negocio con varias etapas de enriquecimiento ilícito, primero con los dólares, luego con la compra de los alimentos, después con la distribución y venta de las cajas CLAP.
¡Qué manera tan salvaje de enriquecerse! Eso ni siquiera es capitalismo salvaje, sobrepasa la usura y la avaricia, es simple y llanamente un negocio de la muerte, la muerte de un país.
Pero eres no sólo corto de mente y descuidado al hacer este tipo de negocio, justamente cuando la atención del mundo está sobre ti y tu pandilla, cuando debes tener sobre tu pista a cientos de agentes en el mundo, recabando la información de tus negocios y tus asociados, siguiéndole la pista al dinero, engordando tus cuentas en el extranjero…
Tengo la impresión de que todavía, a estas alturas de esa película de horror que ha sido tu gobierno, crees poder salir “liso” y andando por tus propios pies de este caos que has construido para más de 30 millones de seres humanos; por lo visto, sigues pensando que la cosa no es contigo, que por algún acto de magia vas a desparecer y vas a disfrutar de tu botín, con otra identidad, quizás con otro rostro, en algún lugar del mundo, sin ningún problema.
Pues estas equivocado, ni con el improbable manto protector de Raúl Castro en La Habana, ni con alguna promesa que te hayan hecho los chinos, los rusos, los bolivianos, o en Corea del Norte, vas a poder escapar de la justicia humana… ya no la divina, de la que me reservo el pronóstico.
¿Sabes acaso que eres uno de los hombres más buscados del mundo? ¿Que tu tufo a muerto te delata a donde vayas? ¿Que prácticamente has sido declarado enemigo de la humanidad?
Ni Pablo Escobar, en el período de su mayor popularidad, era tan reconocido como un criminal como lo eres tú hoy en día, porque esa pátina de revolucionario, como te gustaría ser recordado, no la vas a tener; tu prontuario como asesino, torturador, narcotraficante, mentiroso, pandillero, ignorante, mal viviente, secuestrador e impostor, no va a permitirte tu sueño de ser recordado como un Robin Hood Latinoamericano.
Solamente saca la cuenta de cuántos pronunciamientos oficiales de gobiernos del mundo se han hecho en tu contra; ni el mismísimo Kim Jong-um, con su terca campaña de amenaza de guerra nuclear, ha inspirado tanto rechazo de parlamentos, presidentes, organismos multilaterales, personalidades, partidos políticos, etc. En estos momentos, tienes el dudoso honor de haberte convertido en el peor enemigo de la humanidad, tu figura es rechazada con oprobio; lo que representas, tus ruines acciones, te mantienen en la picota pública mundial.
¿Te acuerdas de aquella película de nuestra época, La Pandilla Salvaje, de Sam Peckinpha, donde al final se muere hasta el gato del campamento mexicano, mientras la pandilla era cocida a tiros? Yo te imagino visualizando un final heroico de ese tipo, fantaseando que cuando te vengan a buscar no te vas a entregar, que vas hacer tu último acto de resistencia con el AKA 130 en las manos, con Cilita a tu lado, pasándote los cargadores en las escaleras de Miraflores.
Creo que lo mejor es que dejes de pensar en tanta pendejada y aterrices; estás entrampado y lo que te espera es cárcel, con una larga condena… y a tu edad, eso no es bueno.
Te voy a dar un consejo, y te lo doy porque soy bueno dando consejos y no cobro por ellos y porque, efectivamente, veo una media-salida a tu problema, así que siéntate en el baño de palacio, o en el bunker donde estés escondido y lee mis instrucciones con cuidado.
Primero, detén de inmediato cualquier otro negocio que tengas activado y que involucre apropiarte de lo que no es tuyo, deja de mandar presos políticos para tus mazmorras, detén algún cargamento de drogas que esté saliendo donde pudieras estar asociado; lo importante es no engrosar más tu expediente criminal, para que a partir de una fecha conocida puedas decirle al juez, fue el inicio de tu conversión hacia el camino del bien (dejar de actuar como un criminal te permitirá decirlo con convicción y podrá ser constatado como prueba a tu favor).
Entiendo que estás atrapado en una jaula caza bobos, donde ,por un lado, tienes a tus guardaespaldas cubanos con la orden de pegarte un tiro si te reformas, te vuelves loco o te conviertes en una amenaza para los intereses de tus amos; igualmente, Diosdado te debe tener supervigilado por las mismas razones; las FARC deben andar nerviosas y, de seguro, algún cartel de la droga mexicano o centroamericano también debe tenerte en la mira, ya que sabes demasiado… a estas alturas, eres un riesgo para mucha gente, por lo que sabes, la información que guardas (espero que hayas conservado documentos, fotos, cartas, copias de cheques o lo que fuera, que pudiera probar en una corte algunos de los crímenes de tus socios o alguna conspiración para cometer un delito, eso podría ayudarte).
Luego, vas a contactar al Departamento de Estado, no sé cómo, pero debes poder hacerlo sin que nadie se entere, y les vas a decir que cambias de bando, que quieres negociar una reducción de tu condena por los crímenes que has cometido, y que te protejan como un testigo estrella; vas a declarar y a probar que Cuba, Raúl y Fidel Castro y miembros de las FARC en Colombia tienen un plan conspirativo para hacerle daño a los EEUU, y que el dominio de Venezuela era la primera etapa de ese plan, que serviría para financiar, con su petróleo, la revolución en los países del área y luego para preparar una insurgencia social en las principales ciudades gringas.
¿Porqué te digo esto?, porque trasciende el terreno de un problema de drogas y ya está más allá de las posibilidades de la DEA negociar beneficios procesales y de reducción de penas; olvídate del FBI, ve directamente a los dueños del juego regional, al Departamento de Estado, pero preséntate con algo grueso, con algo que les abra el apetito, y revela los planes de Cuba de perturbar los intereses y la seguridad de USA en el Caribe, Centroamérica, Suramérica y en los propios EEUU… estoy seguro que, con la entrega de Raúl Castro y los cabecillas de la toma electoral de Colombia por parte de las FARC y sus asociados, tu suerte pudiera cambiar.
Es un juego duro, difícil, pero es una tentación irresistible para tu sed de aventuras, al fin y al cabo no has pasado de ser un segundón en esta historia…  y como nadie imagina tamaña temeridad de tu parte (porque te consideran apenas algo así como un perro ovejero de su rebaño en Venezuela), no hay manera de que puedan detenerte; si haces eso, te aseguro que harán una miniserie de tu vida y no quedarás como “el Coco”, que sólo sirve para asustar a los niños que se portan mal: “Si no haces la tarea, te voy a entregar a Cilia y Maduro para que hagan de ti una mula, caigas en la mano de la policía y pases el resto de tu vida pudriéndote en una cárcel…”
 Tus actuales asesores son muy malos, sus consejos sólo te han hundido en la paila de excrementos más grande de la modernidad política; haz éste giro y, te aseguro, podrás vivir tu vejez con otro nombre, muy lejos de aquí, vigilado, pero libre… y no te voy a cobrar, como ya te dije, por mi asesoría. Y, por favor, ni siquiera me lo agradezcas.   -   saulgodoy@gmail.com