lunes, 23 de octubre de 2017

El opresor y su lenguaje


Desde los albores de la humanidad, la violencia y la opresión han estado presentes en las relaciones entre los hombres, y la única forma que tenían las sociedades de defenderse, ante las pretensiones de dominio del otro, fue a través de la lucha armada, de allí que las guerras sean uno de los atributos que distinguen la historia de la humanidad; de hecho, por su naturaleza definitoria, la guerra sólo tiene la posibilidad de tener un vencido y un vencedor (aunque se alegue empates, victorias pírricas, mutua destrucción y otras especies exóticas de resultados bélicos), predominará la voluntad del ganador, no importa quien sea, el opresor o el oprimido.
Eso no ha cambiado un ápice desde que nos arrojábamos piedras para defendernos y, más tarde,  flechas y lanzas; por más cultura que hayamos acumulado bajo el puente, por más civilización y derecho que hayamos podido desarrollar a través del tiempo, la receta permanece única, cuando el agresor se pone “bruto” no hay otra manera de restituir la paz que darle un buen “(es)tate quieto”, es decir, dejarlo “sembrado” en el sitio (esta expresión es típica de los penales penitenciarios venezolanos y la uso en beneficio de nuestros lectores chavistas que, por lo general, disponen de un vocabulario bastante limitado)… y que la sociedad continúe con sus asuntos siempre, a la espera y preparada hasta que aparezca el nuevo agresor.
Aquellos pueblos que, por alguna razón, les era imposible defenderse, sea porque su naturaleza era esencialmente pacífica o por simple cobardía, buscaban aliados que fueran fuertes y los defendieran de los agresores; este servicio de defensa tenía un costo, a veces eran riquezas materiales, tributos (cosechas, esclavos, mujeres, territorios), otras veces eran pactos de sumisión o arreglos de dependencia, que muchas veces terminaban en anexiones, y esos pueblos eran absorbidos por otros más fuertes y capaces.
El asunto, es que surgieron en el mundo unas relaciones de seguridad y defensa que buscaban mantener un equilibrio, evitar tensiones entre pueblos que pudieran generar conflictos armados y, si surgían, poder tenerlos bajo control… y lo más importante, ganarlos.
En este ambiente de conflicto permanente, de agresiones y arrebatos, de pillaje y destrucción, surgió una ley que, desde que fue enunciada, ha sido probada mil y un veces como verdad, y es que siempre hay alguien más violento y rudo que quien se proclama amo de una situación; no hay ninguna seguridad para los ejércitos más poderosos o los líderes más sanguinarios, en algún momento aparece en escena una fuerza superior e implacable, que le pone fin a las aspiraciones de dominio de quien se cree dueño del patio.
Esto es una ley que se cumple a nivel personal entre guapetones de barrios, en bandas armadas, en estados con sus ejércitos y en coaliciones de gobiernos con enorme capacidad bélica… lo que generalmente sucede es que el jefe de una montonera se crece con las victorias y, si es pendenciero y orgulloso, se ciega con los triunfos y se cree invencible, los Generales y Almirantes se hacen más arriesgados con cada derrota que les propinan a sus enemigos, sus ambiciones de poder crecen y no se dan cuenta que mientras más batallas ganan se hacen más notorios y se convierten en un bocado apetecible para los predadores que están por encima en la cadena alimenticia… siempre hay uno, a veces también vienen de abajo, con un hambre infinita y los devoran.
En la historia de los pistoleros más rápidos del oeste norteamericano, esta ley funcionaba de manera inexorable, el tirador más rápido y certero atraía, como si fuera un imán, a los prospectos de duelistas, que estaban dispuestos a poner sus vidas en la balanza por una oportunidad de convertirse en el más rápido; la historia demuestra que siempre había uno más capaz y habilidoso en el oficio de mandar al otro mundo al que, se decía, podía desenfundar su revólver en una exhalación.
Lo que quieren hacer ver en Venezuela es algo que niega toda esa experiencia acumulada, todas esas lecciones de la historia, como si se tratara de una provocación del aparato de inteligencia del estado cubano, ponen a Nicolás Maduro a tentar a los poderes del área, a tenderles una supuesta trampa, a ver si caen, para luego proceder a hacerse las víctimas y hacer del tema de la agresión un instrumento de propaganda, con el fin de destacar la violencia del Imperio contra unos países débiles, pequeños y supuestamente democráticos. La cosa se pasa de lo absurdo.
Nicolás Maduro es el típico “malandro” (en venezolano, persona de hábitos criminales y mal vivir, por lo general de carácter violento y temerario) actuando en su rol típicamente socialista, de decir lo que no hace, y hacer lo que no dice, es decir, mentir, utilizando esa neo-lengua que emplean para tratar de confundir a sus espectadores (como exhibicionistas compulsivos que son) y quedar como los justos, víctimas de las circunstancias y mártires de la revolución.
Un “malandro” que se entretiene ejerciendo la violencia gratuita y en masa contra sus adversarios, los cuales, cosa curiosa, son todos unos pacifistas militantes, creyentes en la no violencia y la constitución, gente desarmada y que cree ciegamente en la negociación y el diálogo, en su mayoría, personas muy jóvenes, los prefiere estudiantes y, si son mujeres, mejor, personas de la tercera edad y empresarios exitosos.
Su fama de carnicero y de persona de poca moral (aunque se la pasa alegando que todo lo que hace lo hace “por amor”) ya ha recorrido el planeta entero, y es reconocido como un monstruo que debe ser detenido en su práctica de asesinar y torturar inocentes; por mantener al pueblo de Venezuela en un estado de inopia y miseria, en el cual se solaza, conociendo de la muerte y sufrimiento de miles de niños por hambre y desahucio de enfermedades tratables; por exterminar etnias indígenas, a merced de epidemias contagiosas que los borran de sus territorios, para así hacerse con las riquezas minerales que allí yacen; por burlarse de la comunidad internacional, retándola y tratando de confundirla con su triste disfraz de demócrata, perteneciente a esa logia conocida como Socialismo del Siglo XXI, del cual son miembros los socialistas del partido PODEMOS de España, dedicados en este momento a impulsar el caos y la violencia social en Europa.
Pero el problema principal no es Nicolás Maduro, que detenta el dudoso honor de ser el primer jefe de un estado narcotraficante en la historia de la modernidad, el problema real se encuentra en La Habana, en un régimen oprobioso y violador de los Derechos Humanos, enemigo de la democracia y las libertades individuales, proveedor internacional de una ideología de la muerte, que atenta contra las economías productivas del mundo, escudándose detrás de argumentaciones comunistas y cristianas; el problema, luego de 60 años de labores ininterrumpidas y con la complicidad de muchos factores de poder, entre ellos el Partido Demócrata de los EEUU, el Vaticano, en la figura del Papa Francisco, algunas dependencias de la ONU que han sido infiltradas, como la UNESCO , la FAO y el Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC, siglas en inglés), el gobierno de Rusia, de China, de Irán, de Siria, de Palestina, de Corea del Norte, del gobierno del Presidente Santos de Colombia, de los gobiernos de Panamá que ha prestado sus facilidades financieras y comerciales para hacer un lavado de dinero provenientes del narcotráfico y la corrupción a gran escala, las organizaciones de la extrema izquierda de Europa, Asia y África.
El gobierno de Raúl Castro ha extendido los tentáculos de su peligroso aparato de inteligencia desde una posición de minusvalía, invocando que, por ser Cuba un país del Tercer Mundo, una isla aislada de los principales centros financieros del mundo se ha convertido, poco a poco y sin descanso, en la meca y templo de la revolución social para el nuevo milenio, como principal enemigo del capitalismo mundial (globalización) y convertido en el centro cultural del pensamiento de la izquierda latinoamericana; Cuba ha sido financiada por los enemigos de los EEUU para que siembre la semilla de la nueva revolución social en el seno de los países más avanzados del orbe, aprovechándose de todo el material residual de las políticas neoliberales y de los estados mercados que, lamentablemente, aún no han sido propiamente atendidos ni corregidos, de allí que el Socialismo del Siglo XXI se alimente especialmente del racismo, de la lucha de clases, de la discriminación hacia la mujer y otras minorías, de las fobias étnicas y religiosas, de la pobreza, de los nacionalismos trasnochados, de las diferencias culturales y sexuales…
Gracias a su éxito en Venezuela y al apoyo de Hugo Chávez y, ahora, de Nicolás Maduro, Cuba disfrutó, por largos 18 años, de uno de los financiamientos más determinantes que se hayan dado a la causa socialista en su historia; esos millardos de dólares provenientes del petróleo fueron utilizados no sólo para financiar campañas políticas de socios y adeptos a la causa, sino que construyeron enormes aparatos de información y lobby en las principales capitales del mundo, siendo Washington la actual sede de uno de los nidos de escorpiones del Socialismo del Siglo XXI más importantes del mundo.
Los socialistas norteamericanos, en figuras de poder como los Clinton, los Obama, los Kennedy y otras familias que controlan dicho partido, no dudaron un segundo en prestar sus nombres y prestigio acumulado, para promover por medio de una inmensa red de firmas de abogados, consultores, relacionistas públicos, financistas, dueños de medios de comunicación, a ideologías tan corrosivas como el castrocomunismo, el chavismo, el peronismo, la filosofía de la liberación, el sandinismo en Centroamérica, apoyaron el resentimiento y la venganza que hay detrás de organizaciones como los Sin Tierra, Las Madres de la Plaza de Mayo, los descamisados, el movimiento de reforma agraria armada de Chiapas en México, los cocaleros en Bolivia y otros grupos radicales de la izquierda.
Han creado y permitido que Cuba haya establecido una importante cabeza de playa en la capital del Imperio Norteamericano, principalmente compuesta por la élite intelectual de muchas prestigiosas universidades y organizaciones militantes de la diversidad sexual, agentes de esa corriente “progresista” que hoy pretende rechazar al presidente Donald Trump, como si fuera un extraño, y trata a los representantes del Partido Republicano como si fueran unos enemigos; el objetivo cubano en los EEUU es el mismo que le ha servido para infiltrarse en Latinoamérica, penetrar sus Fuerzas Armadas, ir colando sus fichas dentro de las cadenas de mando, igualmente, teniendo control sobre oficinas claves del Departamento de Estado ir desligándose de los escenarios internacionales en crisis para ir restándole fortaleza a ese gran país, reduciendo su capacidad de respuesta y permitiendo que las fuerzas del nuevo comunismo se hagan fuertes en el mundo…; lo están logrando.
En Venezuela hemos tenido la mala suerte de que no sólo fuimos el objetivo de la más agresiva acometida de la campaña cubana en país alguno, sino que nos consiguieron con los pantalones abajo, porque no teníamos una fuerza política preparada y convencida para detener el avance de una dictadura tan sui generis como la del chavismo. Lo peor de nuestras circunstancias era que la gran mayoría de nuestros partidos políticos se comportaban como apéndices del gobierno socialista, fueron y son colaboracionistas.
Toda esta puesta en escena de una legalidad traída por los cabellos, ante un régimen que no le importan las leyes ni la constitución, todo este show barato de pacifismo y no-violencia, al estilo supuestamente indio de la época de Gandhi, este circo de elecciones tras elecciones sin sentido, este discurso de la unidad mientras se pactaban secretamente acuerdos con el gobierno, todo este rasgarse las vestiduras en los foros internacionales mientras se acepta condiciones indignas para el ejercicio de la ciudadanía… no pasa de ser una traición continuada de un grupo de políticos que no deberían estar hablando por nosotros, los verdaderos demócratas, nosotros, las verdaderas víctimas de este juego perverso, que sólo nos ha traído tristezas y dolor…
Las condiciones en las que el chavismo ha puesto a Venezuela nos han llevado a un inminente derrumbamiento social, ya no hay tiempo de corregir este desastre, a menos que haya una intervención internacional y la imposición de un gobierno de reconstrucción de inmediato; lo que tenemos en puertas es una hambruna sin precedentes en el continente Americano, va a venir un problema de migración y de orden sanitario como nunca antes se había vivido en la región, con la subsecuente desestabilización de los gobiernos de toda el área, lo que será un propicio caldo de cultivo para el Socialismo del Siglo XXI, que es lo que han estado esperando.
Pero lo más preocupante de todo este escenario es que el mundo pareciera no encontrar las maneras de evitar y poner bajo control este peligro para la estabilidad mundial; Raúl Castro y Nicolás Maduro son los pistoleros más rápidos de esta parte del mundo y no hay, aparentemente, quien les quite el título, ni las ínfulas.
Los EEUU parecieran haber perdido la entereza y la vitalidad de otros tiempos en defender la libertad donde quiera estuviere amenazada; sus problemas internos, motorizados por una clase política que parece no importarle el futuro de esa gran nación y solo pendiente en quien ocupará la Casa Blanca en las próximas elecciones, los han cegado en cuanto a los peligros que amenazan el planeta, veo al Presidente Trump y su partido queriendo actuar pero las intrigas de palacio, las trabas que ponen los Demócratas para que haga un buen gobierno, los ataques mediáticos que han recibido, los impedimentos administrativos, hacen imposible una respuesta asertiva.
Hoy los opresores se anotan otro tanto, mientras los hombres y mujeres civilizados y decentes de nuestra Tierra permanecen en silencio, a la expectativa… y no hay quien les responda a los guapetones de barrio, a los “malandros” de este mundo.  -  saulgodoy@gmail.com








viernes, 20 de octubre de 2017

La retórica del cuerpo en Castañeda



“Castañeda dice que cierta vez don Juan le preguntó si pensaba que los dos eran iguales. Aunque él realmente no pensaba que lo fueran, en un tono condescendiente le dijo que sí. Don Juan lo escuchó pero no aceptó su veredicto. "No creo que lo seamos -le dijo-, porque yo soy cazador y un guerrero y tú no eres más que un "pimp" [proxeneta]. Yo estoy dispuesto en cualquier momento a ofrecer la recapitulación de mi vida. Tu pequeño mundo lleno de tristezas e indecisiones no, puede ser nunca igual al mío"

Sam Keen, Voices and Visions (New York: Harper and Row, 1976)

Hay una cita en el libro Corpus del filósofo francés Jean Luc Nancy que corresponde a una narración que hace David Grossman en su obra Voir ci-dessous: amour (1991), y que transcribo íntegramente ya que retrata de manera excepcional como en la cultura occidental el cuerpo es considerado, dice así:
“Del todo asombrado, Kasik descubrió que estaba condenado de por vida a arrastrar un poco la pierna izquierda, que uno de sus ojos distinguía a duras penas las formas y los colores, que, a medida que envejecía, se multiplicaban sobre el dorso de sus manos, malignas manchas marrones, y que se le caía el pelo y los dientes. Observaba estos cambios como si leyese la historia de un extranjero, si bien la aflicción y el dolor asomaban en él y lo torturaban: la aflicción del deterioro, el dolor de la separación. Várices azules habían rápidamente cubierto su pantorrilla izquierda- se inclinaba y las miraba como se mira el mapa de una región desconocida. Sus ojos lagrimeaban tan pronto como se acercaba al heno recién cortado, las cerezas le daban diarrea, atravesar el césped del zoo, picores, y su párpado derecho guiñaba solo en los momentos de gran emoción; no eran más que bagatelas, pero le envenenaban poco a poco la vida… Se enteró de que a menudo cuando alguien dice –es mi lote- piensa, de hecho, en el amasijo de carne que arrastra consigo. El propio Aharon Marcus, el farmacéutico, ha difundido la especie de que después de miles de años de existencia sobre esta tierra, el hombre era la única criatura viviente todavía imperfectamente adaptada a su cuerpo, del cual a menudo se avergonzaba. Y a veces, apuntaba el farmacéutico, se diría que el hombre espera ingenuamente la etapa siguiente de la evolución en el curso de la cual su cuerpo y él serán separados en dos criaturas distintas… Hay que señalar que Niegel no ha comprendido gran cosa de cuanto se decía sobre la relación entre el hombre y su cuerpo: para ser admitido en las SS el candidato debía estar en perfecta salud;  bastaba un empaste para descalificar a un aspirante.”

Leer Corpus, es adentrarse en los intersticios de la dualidad cartesiana, el cuerpo como vehículo del alma, como forma, límite y ser del hombre y ocurre un detalle, tanto Nancy como otros dos escritores que he estado leyendo que son Susan Sontag y Christopher Hitchens, los tres se vieron confrontados con penosas enfermedades de las que solo sobrevivió Nancy, pero los tres dieron sus visiones sobre el cuerpo humano en medio de aquellas crisis médicas y son, para llamarlas de alguna manera, unas opiniones terribles, donde el cuerpo es tratado casi que como un artefacto, como una prenda pré-a-porter, úselo-bótelo, en versiones que se parecen a las de la narración de Grossman, conceptuando al cuerpo como algo inferior a la mente.
Pero Carlos Castañeda plantea por intermediación de don Juan Matus, el brujo Yaqui del desierto de Sonora, quien fue su maestro, una exaltación al cuerpo, retoma las tradiciones antiguas que valoraban nuestra forma física, como la imagen perfecta que los mismos dioses preferían en sus reencarnaciones.
El cuerpo humano era entendido y tratado de una manera muy diferente que occidente (Europa) por las culturas amerindias, entre ellas la cultura Tolteca, tan adelantada en su punto más culminante en las ciencias astronómicas gracias a que eran brillantes matemáticos y muy perspicaces observadores de los cielos, eran arriesgados constructores no solo de templos y tumbas sino de complejos urbanos y obras públicas que todavía subsisten, conocían la escritura, dominaban aspectos importantes de la agricultura al punto que pudieron sustentar grandes conglomerados de gente en sus ciudades, tenían su propio y muy original arte, pero por sobre todo eran guerreros.
El aprendizaje del guerrero Tolteca, entendiendo por Tolteca no la adscripción que hace la antropología clásica y que nos informa que esta cultura india ya estaba extinta cuando ocurre el descubrimiento de América por parte de los conquistadores españoles, sino de una forma de ser y actuar muy antigua, un conocimiento ancestral y autóctono de nuestra América aborigen que todavía existe en pequeños grupos secretos de iniciados.
Para el investigador costarricense J. Armando Robles Robles la obra de Carlos Castañeda es importante entre otras razones porque:
Carlos Castañeda es culturalmente de los nuestros, es un latino; y que, para decir no lo menos sino lo mínimo, su propuesta tiene inconfundiblemente el color y el sabor generales de la cultura indígena de la que se reclama originaria, la de los pueblos amerindios del suroeste de los Estados Unidos y del Norte de México. Ambos aspectos culturales, lo latino y lo indígena, son muy importantes en el pensamiento y en la teología latinoamericanos, tan inclinados todavía a desconocer riquezas culturales y humanas propias y a pensar que para encontrar riquezas parecidas hay que remontarse a las religiones y culturas orientales, como si en el continente americano y en las culturas indígenas nada de parecida envergadura se hubiera producido. Pero hay algo todavía más importante, que venimos de afirmar y cuya importancia, si aceptamos que realmente existe, no se puede discutir: el conocimiento del que nos habla don Juan Matus y Carlos Castañeda es el fruto más granado de las culturas amerindias… Pero existe un argumento más, el más importante de todos. Lo que Carlos Castañeda hace es, aunque él lo niega, y con razón, una propuesta de verdadera y auténtica experiencia religiosa o de espiritualidad, aunque laica. Y hay razones muy fuertes para pensar que este es el único tipo de propuesta religiosa culturalmente creíble en el mundo de hoy. Solamente por esta hipótesis merece la pena desde la religión y la teología conocer la propuesta de Carlos Castañeda.

Pero yo agregaría que la propuesta de Castañeda tiene precisamente un componente altamente positivo y de enorme significación en cuanto al papel que desempeña el cuerpo en la conformación del ser, que va mucho más allá de la visión aristotélica y heideggeriana que conforman la ontología clásica, que sólo en filosofías orientales puede encontrarse paralelos a lo que Matus y Castañeda plantean como conocimiento, y donde el cuerpo juega un papel preponderante en la búsqueda de la superación del hombre.
La retórica del cuerpo en occidente fuertemente influenciada por el pensamiento judeocristiano, sucumbe a la noción del cuerpo como vehículo imperfecto del espíritu, como fuente de pecado y bajos instintos, como pesado fardo que debemos cargar con él hasta la liberación de una nueva vida más allá del mundo físico, de la manera más positiva de tratarlo es la que nos habla de convertirlo en templo de nuestra alma, pero siempre dándole ese papel secundario y transitorio, de un refugio temporal para nuestra alma.
El dualismo cartesiano privilegia el alma y la hace el centro de todas las virtudes y valores de la vida humana, el cuerpo es mera imagen del alma, algo así como un estuche de carne, sangre y huesos que se corrompe con el tiempo, al cuerpo inevitablemente le está asociada la idea de la muerte y el sufrimiento, para el materialismo europeo desarrollado posteriormente, el cuerpo sólo tiene un valor económico y de trabajo que constituye su principal utilidad.
Como bien dice Florinda Donner-Grau, una de las brujas de Castañeda en sus presentaciones luego del deceso de éste- Debemos tomar responsabilidad del hecho no negociable de que somos seres que vamos a morir- por lo tanto ¿Qué vamos hacer al respecto?
Toda la narrativa que Carlos Castañeda recoge en sus libros y que son atribuidas a un conocimiento ancestral tolteca, al más refinado de los chamanismos americanos, a un complejo montaje de energías cósmicas, personales y del mundo interactuando, a un conocimiento de herramientas, creencias y vivencias con las que se manipulan estos mundos de poder, constituyen sin lugar a dudas una de las propuestas más audaces y originales de una religión plenamente amerindia, y donde el cuerpo es redimido como parte fundamental ser ser.
No voy a discutir en este artículo si se trata de una creación del tremendo talento literario de Castañeda, o del interés de personas allegadas a él, o de corporaciones que vieron un nicho de mercado para las necesidades espirituales del hombre y la mujer del siglo XXI, tampoco voy a tratar de las contradicciones antropológicas que se han suscitado entre las tesis de Castañeda y lo que hasta los momentos conocemos de la realidad histórica tolteca, lo que sí quiero destacar es de la enorme popularidad de sus ideas, de la coherencia como fueron presentadas y de la utilidad que han tenido en proporcionar un punto de vista sobre la vida, bastante original y que para algunas personas, les ha prestado en resolver algunos de sus problemas.
El mismo Carlos Castañeda se ha encargado, por recomendación de don Juan, de borrar toda traza de su vida personal, no permitía ni fotografías ni grabaciones de sus presentaciones, escogía cuidadosamente a quienes les daba entrevistas, no era una figura pública reconocible, de hecho, hay testimonios suficientes de personas que trataron de suplantarlo para beneficiarse económicamente y él lo permitía, y de acuerdo a su testimonio, lo divertía; hay serias dudas sobre su verdadero origen, que se debate entre si era peruano o argentino, eludía la fama y los aplausos, famosos fueron sus desplantes ante directores de cine y tentadoras ofertas de programas de televisión que lo daban todo por tenerlo como invitado especial.
Lo que sí sabemos es que se graduó como antropólogo en la Universidad de California en Los Angeles, y que su tesis de grado fueron sus trabajos de campo con el brujo Yaqui Don Juan Matus, que lo introdujo en el mundo de las plantas alucinógenas en los rituales chamanísticos en el desierto de Sonora. Castañeda ha escrito cerca de diez libros todos muy bien vendidos, entre ellos algunos best-sellers y ha sido traducido en innumerables lenguas, varias universidades le dedican cursos a sus ideas, e internet está plagado de artículos sobre su vida y obra.
Una de las ideas más importantes de Castañeda es que la brujería, tal y como la entienden sus maestros Don Juan y Don Genaro, era una actividad y un arte cuyo propósito era percibir la energía cósmica directamente, para estos brujos el universo era una tupida urdimbre de hebras incandescentes de conciencia, estas hebras formaban trenzas que eran mundos completos y diferentes del nuestro, y su número era infinito, los brujos llamaban a nuestro mundo “la primera atención”.
Los brujos toltecas ven en la forma humana no a un antropoide de carne, sangre y huesos sino a una bola de luminosidad en forma de huevo que llevamos como a un metro de distancia detrás de nuestros omoplatos, y con el cual podemos viajar a través de estas hebras a otros mundos, pero nuestra educación tradicional, nuestro culto al ego y al mundo de las palabras, nos impiden percibir esta otra realidad, y tal como lo expresa Bruce Wagner en un artículo que hizo en 1994: “Vamos hacia nuestras tumbas negando que somos seres mágicos; nuestra prioridad es servir al ego en vez del espíritu. Y antes que nos demos cuenta, la batalla ha terminado- morimos miserablemente encadenados al ser.”
En las enseñanzas de Don Juan el cuerpo es al mismo tiempo nuestra perdición y nuestra liberación, el cuerpo tiene su propio lenguaje, sus centros de memoria, su manera de percibir estas energías, es el medio por el cual podemos acceder a estos nuevos planos del conocimiento, el cuerpo nos permite trascender sus propias limitaciones e impulsarnos hacia planos superiores de consciencia.
El cuerpo tiene una facilidad extraordinaria en aprender rutinas, razón por la cual es común encadenarlo a malas costumbres y hábitos, a secuencias que se repiten y se hacen monótonas, pero también puede enseñársele caminos novedosos, nuevos movimientos, prepararnos para la acción, para lo inesperado, hay una memoria corporal importante que muy poco usamos, los comandos que van a la guerra saben de lo importante de que el cuerpo aprenda unas quinesias automáticas de ataque y defensa, fundamentales para sobrevivir en ambientes de combate.
En algún momento Castañeda asegura que hay nostalgias acumuladas en el reverso de su muslo, y que su pantorrilla tiene memoria, que sus pies recuerdan los caminos recorridos, que su estómago presiente el peligro y su nuca sabe cuando alguien lo mira, hay científicos hoy en día que aseguran que cuando se pierde un miembro del cuerpo, se pierde una parte importante de nuestra memoria personal.
El entrenamiento que llevaban los jóvenes guerreros toltecas era fundamental para prepararlos en esa percepción de las amenazas, el mundo real es un sitio maravilloso pero muy peligroso, era necesario estar alertas, había que entender las advertencias del cuerpo, que se da cuenta de situaciones que la mente no percibe, hay otros planos de existencia que el cuerpo capta y procesa, información clave para la sobrevivencia, pero que una vida domesticada, cómoda, predecible y segura, simplemente condenan al desuso estas capacidades dejando al hombre a mercedde las circunstancias.
Ejercicios como caminar de espalda, ponerse prendas de ropa al revés, mortificar la carne, aprender nuevos movimientos, participar en juegos con resultados altamente aleatorios, hacer rutas nocturnas, llevar a los aprendices a lugares alejados para que encuentre el camino de vuelta, seguir rastros de animales, despiertan los sentidos adormecidos del guerrero y los hace entrar en una nueva etapa de acecho, don Juan, un guerrero impecable, estaba siempre brindándole al cuerpo de su pupilo Castañeda nuevas sensaciones a su cuerpo, algunas muy desagradables pero que lo ubicaban en otros planos de la existencia.
Tal como le explicó Castañeda a Graciela N.V. Corvalán en su entrevista Diálogo a Fondo con Carlos Castañeda (1980): “Todo el universo está dividido en dos mitades el lado derecho corresponde al tonal y el izquierdo al nagual, la parte izquierda implica la ausencia de las palabras y sin palabras no podemos pensar, allí sólo caben las acciones. En ese otro mundo el cuerpo actúa, el cuerpo para entender no necesita  palabras”.
El guerrero debe saber que lo debilita y que lo fortalece, para Don Juan la actividad sexual consume demasiada energía y es difícil de reponer, tener hijos los hace perder “filo”, se abren huecos que los hacen vulnerables, las mujeres al tener sus órganos sexuales dentro de sus cuerpos les da una ventaja extraordinaria para la resistencia física, en concordancia con la noción de los chakras orientales, que necesitan ser activados por los maestros, de la misma manera hay puntos en el cuerpo que son como antenas para ciertas energías y materias que la mente no capta.
Saber cómo y cuándo comer, ayunar, embriagarse, drogarse, curarse, sentirse triste o cansado, percibir los dolores y señales del cuerpo cuando algo no marcha bien son de vital importancia para un guerrero, todo tiene su tiempo, sus usos, y dependiendo como se haga se obtendrán unos resultados y no otros, Don Juan pone gran tiempo y cuidado en entrenar a su pupilo en el arte de dormir y soñar, de las más importantes tareas de un guerrero.
Por ello la importancia de ciertos movimientos, de “pases mágicos” que ayudan a canalizar energía y a bloquear otras, la atención al cuerpo garantiza no solo salud sino larga vida en las mejores condiciones posibles, tener el cuerpo en buena forma y alineado con las energías cósmicas garantizan los próximos pasos para el conocimiento, con un cuerpo en estado de acecho y una mente vaciada del ego, enfrentando cada momento de la vida con autenticidad, con total atención en lo que hacemos.
La Tensegridad ha sido el desarrollo último de las enseñanzas de Castañeda, se trata de un entrenamiento de movimientos del cuerpo, que ayudan a las personas a canalizar energías es una especie de Tai Chí Tolteca, como le llamó Benjamin Epstein, la gran diferencia con las otras disciplinas de los movimientos corporales, es que la Tensegridad es chamánica, su intención es producir cambios prácticos en los campos de energía por medio de un ritual del cuerpo.
En la entrevista con Graciela Corvalán le cuenta de un período en su entrenamiento donde tenía que vaciarse de todo orgullo y tuvo que experimentar con situaciones adversas, entre ellas la discriminación, según su opinión algo muy difícil de soportar, pero hay que aprender a sustraerse del impacto emocional. Si uno reacciona está perdido “Uno no se ofende cuando el tigre ataca, uno de hace a un lado y lo deja pasar”, aún así tuvo que sufrir falsas acusaciones y hasta una noche tuvo que pasar en una cárcel.
Por último y para redondear las ideas en este cortísimo ensayo sobre un tema tan complicado les dejo las impresiones de J. Armando Robles Robles sobre lo que significa ser un guerrero:
Ser hombre de conocimiento es una meta alcanzable, pero hay que alcanzarla, y para ello se necesita tener la disposición, el valor, las actitudes y las cualidades de un guerrero. Hay que ser esforzado, de intención rígida, tener claridad de mente y un propósito bien claro. El guerrero se define por su comportamiento en la batalla. Según la expresión clásica de don Juan Matus, «—Un hombre va al conocimiento como va a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir de cualquier otra forma al conocimiento o a la guerra es un error, y quien lo cometa corre el riesgo de no sobrevivir para lamentarlo». Tan exigente es llegar a ser hombre de conocimiento. Hay que ser guerrero, no se puede llegar de otra manera. Bien despierto, totalmente claro, plenamente consciente de lo que emprende y, para ello, sano, sobrio, fuerte. Pero con miedo. En verdad, puede ser que muera en ella y sea su última batalla. El guerrero sabe que en cualquier momento puede morir. Por ello tiene siempre la muerte presente, es su compañera, lo fortalece. Tiene que entrar a cada batalla, y vivir cada momento, como si fuese la última. Y con respeto. Valorando retos, obstáculos y fuerzas, almacenando energía, calculando las fuerzas. El hombre guerrero es todo lo contrario de un hombre temerario. Este en el fondo tiene miedo, es orgulloso, y, víctima del miedo y del orgullo, se lanza de forma tan exhibicionista como no calculada y perece, es derrotado. Es víctima de su “yo”. El guerrero tiene miedo pero lo supera, supera su “yo” y, superado este, no tiene otro propósito que el de actuar «impecablemente», y así actúa, sin miedo, sin interés, ejecutando una obra de arte.


saulgodoy@gmail.com

domingo, 15 de octubre de 2017

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He estado atendiendo algunos asuntos de orden existenciales en mi vida en Venezuela, como la falta de agua, de energía eléctrica, la falta de efectivo y el racionamiento de dinero de los bancos, la crisis de transporte que se nos viene encima… para la gran mayoría de los venezolanos estos son años de carencias y de ingenio, de oportunidades y derrotas, el país ha sido incapaz de detener las causas de nuestras desgracias, principalmente de cambiar al régimen corrupto e ineficiente de Nicolás Maduro, que dice estar gobernándonos, lo más que se le ha ocurrido a la oposición política es mal cohabitar con él, involucrándose en unas elecciones amañadas, para satisfacer a unos pocos egos dentro de los partidos políticos supuestamente democráticos.
Pero también han sido días de encuentros con amigos que regresan al país de visita, a constatar que las cosas son tan graves como las noticias que reciben, y para asegurarse que sus familiares, amigos y propiedades están a buen resguardo.
Tuve una agradable velada con K., quien se la pasa viajando y haciendo negocios por el mundo, es el responsable de una fortuna familiar, dinero viejo producido por varias generaciones de emprendedores exitosos, tiene los medios para sostener varias residencias en diversas capitales donde maneja sus inversiones, y me entero, que se ha tomado muy en serio su rol de coleccionista de arte.
Con una extraordinaria botella de Malbec, un vino argentino joven y robusto, estuvimos hablando de libros y arte, me enseñó las fotos de sus últimas adquisiciones, dos cuadros italianos de arte contemporáneo, muy bellos, de artistas reconocidos con exposiciones recientes en importantes galerías europeas, y un pintor venezolano que llamaremos M., ganador de los más importantes premios nacionales de pintura, con una larga y brillante carrera, con un estilo inscrito en el expresionismo geométrico.
-En otra vida he debido ser ingeniero- me dijo mi amigo mirando los coloridos volúmenes del cuadro de M, en su Notebook- me encantan los volúmenes y la perspectiva… este pintor en particular le iba muy bien en su trayectoria artística, hasta que decidió apoyar a Chávez… a partir de ese momento su fama y su obra se vinieron en picada, me están ofreciendo este cuadro en particular por un buen precio… y estoy seguro que más adelante, cuando esta pesadilla chavista la hayamos olvidado, a M volverán a reconocerlo como un gran pintor y su obra será de nuevo valorada… ¿Te gusta?
La verdad es, que a lo que me dijo que había apoyado a Chávez se me trancó el juicio estético, fue como si hubieran arrojado una llave inglesa en los engranajes de mi proceso mental y el mecanismo se hubiera atascado, mi valoración fue negativa, pero me quedó la escena en la cabeza y por varios días estuve pensando al respecto, y cuando me atormentan las ideas lo que hago es leer, investigar, buscar otras opiniones.
El problema que tenía M, lo tienen un sin número de artistas venezolanos que decidieron por una infinidad de razones unirse a la comparsa chavista, sobre todo músicos, quienes sin duda tienen sus méritos como artistas, intérpretes, conductores, pero al ligarse al proceso de destrucción del país y convertirse en parte de la imagen del régimen, sin duda quedaron manchados, y el favoritismo del público por sus obras sufrieron el rechazo por la ideología totalitaria a la que se entregaron, y si a ellos no les importó y corrieron el riesgo ¿Por qué me iba a importar a mí?
Pero el asunto de mi opinión estética influenciada por una política, no me dejaba en paz, hasta que leí un interesante artículo del crítico de arte canadiense radicado en Berlín, Don Ritter, La ética de la estética (2008), Ritter dice que la meta fundamental de la estética es responder a la pregunta ¿Qué es Arte? Para luego enfrentar la otra interrogante fundamental ¿Qué es buen arte?, partiendo de la obra de ese otro gran teórico del arte George Dikie que en su trabajo La Teoría del Arte Institucional (1974) propuso: “Las obras de arte son arte que resulta de la posición o lugar que ocupan dentro de la práctica establecida, en el mundo del arte.”
Léanlo de nuevo, pues parece una perogrullada pero no lo es, de acuerdo a Dikie son los curadores, galerías y museos que exhiben y venden los trabajos profesionales los responsables de determinar que es arte y que no, dice Ritter: “Una pieza será reconocida como un trabajo de arte en la medida que la misma sea capaz de promover el mundo del arte, proveyéndolo con más prestigio, poder o lo que sea el mundo del arte considere valioso”.
Y voilá, se hizo la luz, allí estaba la respuesta a mi dilema, no era yo ni mi criterio, M se había desvalorado por su posición política ante un mundo del arte que consideraba dañino su asociación con el chavismo, los curadores, galeristas y museos serios y de prestigio, consideraban un valor negativo la asociación de M con un régimen violador de Derechos Humanos, y por lo tanto perdió su respaldo, lo que a su vez afectó su posición como artista.
Ahora, lo que afirmaba mi amigo sobre dejar que el tiempo se encargara de emendar el error de criterio del artista, y que su obra se defendiera sola en la posteridad, era una posibilidad, una apuesta, algunas obras eran reconsideradas luego de desaparecidos sus creadores y revaluadas por sus méritos, fue el caso del escritor Ezra Pound, del crítico de arte de Man, del filósofo Heidegger, entre otros.
Pero vamos a adentrarnos un poco en el proceso de hacer un juicio estético, es importante saber cómo valoramos lo que nos importa y nos mueve, un trabajo de arte consiste en una colección de características llamados rasgos estéticos que influyen en la persona para que guste o no de una pieza sea esta un cuadro, un ballet, una novela o un montaje multimedia.
La intensidad del sonido, la degradación de colores, el movimiento sincopado o la cadencia de las palabras, son todos rasgos estéticos de una obra de arte, son parte integral de su composición que influenciará nuestro juicio estético, nos dice Ritter al respecto:
Las cualidades específicas que una persona asocia con un buen trabajo de arte está determinado por la perspectiva estética de esa persona, que no es otra cosa que una colección de criterios idiosincráticos que definen cuáles son esos rasgos estéticos que deben estar presentes en una obra para ser considerada buena… usando este modelo, las divergencias en los rasgos y valores estéticos aplicados a una obra son el resultado de usar diferentes perspectivas estéticas. Un juicio estético es la decisión hecha por un individuo del valor estético y la cualidad de la obra de arte, y se expresa en comentarios positivos acerca del trabajo o esforzándose por re-experimentarlo. Los juicios estéticos son creados con la realización o no, de criterios que existen en la perspectiva estética de esa persona y estos juicios no siempre incrementan el valor estético de una pieza.

Es decir, mi opinión o la de K sobre la obra de M, no afecta en nada su valor estético y puede ser que mi perspectiva estética sea de menor calidad y sofisticación que la de K, no importa, es aleatorio y depende de los gustos y educación de cada quien, puede ser que yo le dé más valor a la belleza del cuadro que a la composición y distribución de sus elementos, todos hacemos nuestros juicios estéticos frente a una obra de arte con las herramientas que poseemos, en este punto Ritter nos aclara: “Una persona que tiene conocimientos sobre mitología antigua puede que prefiera los trabajos que traten las deidades griegas sobre las romanas, pero una persona sin ese conocimiento es incapaz de distinguir diferencia alguna entre los dioses griegos y romanos”.
El conocimiento es una parte esencial de los juicios estéticos, mientras más informados sean estos, el resultado será mucho más rico, aunque es la satisfacción, el placer que la obra produzca en el observador lo que finalmente inclinará la balanza, es de hacer notar que los criterios estéticos pudieran estar equivocados, partir de apreciaciones falsas o poco precisas.
Una persona puede creer en la complejidad sobre la simpleza y aplicar ese criterio a sus observaciones, pero para no caer en el error debe manejar un cúmulo de información que apoyen esa creencia, pero obtener información sobre cualquier tópico consume mucho tiempo, es una tarea difícil o puede ser muy costosa, es por ello que la mayoría de nosotros recurre a las entidades sociales encargadas de las diversas actividades humanas, pueden ser instituciones como las universidades, los museos, los coleccionistas, los galeristas, los críticos de arte quienes han hecho de estos estudios sus áreas de experticia.
Estas entidades trabajan retroalimentándose de su entorno, nuestro juicio estético es importante para estas instituciones pues apoyan su labor, si nos gusta y apoyamos el arte que exhibe una galería, por ejemplo, en realidad lo que hacemos es fortalecer su línea de obras y artistas, asistiendo a sus exposiciones, llevando a nuestros amigos o adquiriendo una obra, lo que hacemos es destacar la popularidad y apoyar financieramente a estas instituciones.
Un crítico de arte con un “buen ojo” para cierto estilo o movimiento, sea este nuevo con arriesgadas propuestas y técnicas, si logra explicarlas adecuadamente, si publica sus opiniones y anima al público a contemplarlas, igualmente, cada vez que nuestro juicio estético se alinea con su visión y argumentación le damos poder, poder para decidir quién y que, sobrevive con éxito en ese particular nicho cultural, de esta manera a medida que su público sea amplio y sus opiniones respetadas, estaremos pendientes de sus criterios para complementar el nuestro.
Y es interesante, porque Ritter menciona y explica someramente lo parecido que son los juicios estéticos de los juicios éticos, trabajan sobre los mismos modelos unos buscando la belleza, los otros el bien, por ello no fue extraño que de pronto, al escuchar que M se había manifestado a favor del chavismo y lo apoyara públicamente, se mesclara con tanta facilidad esa nota política en mi juicio estético y se hiciera parte de mi impresión, que no fue un fenómeno aislado, el hecho de que mi amigo K me mencionara, que la obra de M se había venido a menos por su aproximación a esta corriente política, implica que los entes culturales habían procesado esta relación como negativa, y de una manera muy real, afectando su precio y sus méritos ante el público, lo que demuestra, que los valores estéticos de una obra no son suficientes para obtener el reconocimiento del llamado mundo del arte.  -  saulgodoy@gmail.com


   

¿Un nuevo votante?


Los políticos venezolanos han tenido los mangos bajitos con el electorado que han domesticado y manipulado a gusto hasta los momentos, se han valido de su condición de “lideres” de sus partidos políticos para cosechar a su vez un “liderazgo” que les viene por añadidura, porque el liderazgo que pretenden muchos de nuestros políticos ante la sociedad civil, solo existe en sus mentes.
Con lo que quiero decir que hay un antes y un después luego de estas elecciones a gobernadores del 15 de octubre del 2017, tanto el acto electoral como la naturaleza del voto están cambiando, ya los ciudadanos estamos cansados de tener que aceptar imposiciones y arreglos de último momento de los partidos políticos para obligar al electorado, en una decisión diabólica entre las peores opciones posibles, a escoger entre un susto y una pesadilla; nos obligan a elegir entre unas candidaturas que son tan abyectas y absurdas que todo parece una burla.
Los políticos se han malacostumbrados a no hacer su trabajo, a que los problemas gruesos se los resuelva el electorado, a que responsabilidad de la defensa del voto y de cobrar unos resultados se los trasladen a quienes votamos, son tan ineptos que aún sabiendo que van a enfrentar fraude, trampas de todo tipo, a pesar de que las elecciones a las que prestan sus nombres no tienen las garantías mínimas en una democracia, a pesar de estar conscientes que no tienen la fuerza para sostener un triunfo electoral, se atreven a competir con la seguridad de que serán sus electores los que pongan sus cabezas en la picota por ellos.
Lo peor de tal situación es la retórica del voto a favor de sus intereses personales, que lo hacen pasar como si el voto realmente decidiera, como si fuera la última oportunidad de salvarnos de un holocausto mundial, ligan la sobrevivencia del sistema democrático a la decisión del elector, si el país se va por el barranco de la opresión y la esclavitud es por culpa de quienes no votaron por ellos, manejan la culpa y el miedo para mover a los votantes en el entendido que son ellos, y no los políticos, los que deben salvar la patria en las mesas de votación, de allí que el voto en nuestro país es entendido como un trabajo que implica hacer proselitismo político, arrastrar a familiares, amigos y vecinos a las mesas de votación, participar como veedores del proceso y finalmente poner en riesgo nuestras vidas defendiendo el derecho de nuestro candidato si el gobierno no reconoce su triunfo.
Una vez que se echa andar el aparataje de las elecciones, son los votantes los que sirven de lubricantes para que sus engranajes y ruedas muevan las candidaturas de los partidos políticos, algo que deberían hacer los militantes de esos partidos, ahora resulta que nos han reclutado a todos como partidarios para que llenemos los espacios públicos en sus actos, aplaudamos sus discursos, peguemos sus afiches, hagamos las caravanas con sus rostros y banderas exhibidos en nuestros autos, nos vistamos con sus colores, hagamos las colas el día de las elecciones, conformemos sus mesas, seamos sus testigos, defendamos sus actas, nos quedemos desvelados esperando el conteo, y finalmente, seamos los votantes quienes nos lancemos a la calle a consolidar sus triunfos, llevándolos en hombros hasta el palacio de gobierno.
En algún momento del juego las reglas cambiaron y no nos dimos cuenta, los partidos políticos renunciaron a hacer su trabajo y ahora resulta que es el elector el que debe asumir todo la responsabilidad y los costos del candidato, para que el triunfo y las mieles del poder los goce un político, quien rápidamente olvidará a quienes lo llevaron hasta allí, haga lo que le da la gana sin consultar, no rinda cuentas, y se le olvide las promesas que hizo en campaña.
Venimos de una democracia decrépita, absurda, donde los partidos políticos se abrogaron toda la representación política, las iniciativas, las propuestas y los actos, el ciudadano sólo quedó para votar, y por ello el sistema liberal democrático y de un estado de derecho, pendía de un hilo, que justamente fue cortado por los enemigos de la democracia porque desde hace mucho tiempo, los templos de la política han estado ocupados por los mercaderes del voto, de ese voto esquizoide que parece nuestro pero no es, que lo manejan los partidos como les da la gana, dónde y cuando quieren, sin consultarnos, y que nos obligan a bailar la canción que nos pongan, so pena de quedar marcados por la ignominia de ser calificado como un antipolítico, de un leproso moral que prefirió quedarse en su casa en vez de ir a votar, y salvar el mundo…
Vergüenza para el que se abstuvo, mil años de maldiciones para el que se atrevió contradecir a los partidos políticos y sus candidatos, hay que votar contra viento y marea, sin importar que el voto decida o que el candidato valga la pena, o si su programa de gobierno sea de todo menos democrático, no importan ni las ideas ni las propuestas, lo que importa en votar y cuidar el proceso electoral, para eso hemos quedado los venezolanos, para demostrar que el contendor es un tramposo.
La mayoría de la gente ni siquiera piensa, les dicen votar y es como si fuera una respuesta automática, inmediatamente enseñan su pulgar para dejar su huella o sueñan que son miembros de mesa e instruyen a la gente en como manifestar su voluntad frente a las máquinas de votación, para ellos democracia es votar, no es deliberar, o gozar de derechos y libertades, o reclamar y criticar, o pagar impuestos para poder exigir, o presionar para que se hagan reformas que mejoren las condiciones de libertad y participación, no, para nosotros votar resume en un solo acto todos los demás atributos de la democracia, y eso es un gravísimo error.
Esta forma de pensar y actuar lo que hacen es envilecer el voto y propinarle un golpe bajo a la moral ciudadana lo cual lleva a una degradación del concepto de democracia, de la verdadera, la que exige participación, debate de ideas, preparación y discusión de propuestas, donde sea verdaderamente el interés común, el de la mayoría, el que importe y prevalezca, y no esta fraudulenta sustitución de los intereses de los partidos, de operadores políticos, de negociantes profesionales, de grupos de interés que naricean al electorado como les da la gana haciéndoles creer que si no votan por ellos, el cielo se vendrá abajo, sobre nuestras cabezas.
Es cierto que estamos bajo circunstancias excepcionales, con la bota del tirano sobre nuestros pescuezos, pero esta situación ha sido justamente propiciada por los años de errores y vicios que los partidos políticos han fomentado haciendo que solo sea nuestro voto el factor decisorio, olvidando el verdadero trabajo de sostener a la democracia cada día, a cada momento, con nuestra participación y trabajo.
Estoy seguro que vamos a amanecer el lunes 16 de octubre con una serie de triunfos electorales en una buena parte de las gobernaciones del país, a pesar de todas las trampas impuestas por el corrupto CNE, el desencanto y el voto castigo hacia el gobierno será monumental, el chavismo está podrido, no sirve y hay que cambiarlo, pero no se van a ir por las buenas y eso lo sabe todo el mundo, no son unas elecciones las que van a desalojar del poder a estos criminales, a partir de este día el chavismo le impone al país una ordalía de trabas, exigencias y negativas que van a demostrar que nuestro voto no decide.
Empezando por un cúmulo de votos fantasmas a favor del régimen, un importante número de votos nulos de la oposición por razones “técnicas”, de seguro la negativa de reconocer a los nuevos gobernadores si no se pliegan a ser bendecidos por la espuria asamblea constituyente comunal, es de esperar que se aceleren las inhabilitaciones de algunos candidatos ganadores, otros que tendrán en su contra las asambleas legislativas estadales que intentarán impedir sus nombramientos y todos esas trampas de apostadores baratos en juegos de carta de los que gusta el chavismo.
Si se diera este escenario de una derrota aplastante de la oposición, no hay duda que el gobierno conserva la fuerza necesaria para impedir que se concrete, demostrando una vez más que los partidos políticos no hicieron su tarea, que no tienen un plan “b”, que volverán a llorarle a los votantes por que los restituyan a sus cargos, volverán a enseñarle a la comunidad internacional sus moretones y ropas rasgadas, porque tenemos unos políticos acostumbrados a que otros le hagan el trabajo y a embaucar al electorado en estrategias que solo conducen al vacío.
Aún cuando es verdad que el toda acción política en democracia conducen al acto electoral y que en circunstancias normales, el voto como expresión soberana del pueblo, decide, también es verdad que no estamos viviendo en democracia sino en tiranía, que todos estos actos electorales facilitados por el régimen son manipulados y utilizados para ganar tiempo y afianzar su poder.
También es verdad que estas elecciones tenía vencidas poco menos de un año y el régimen se encargó de retrasarlas, modificarlas y lanzarlas a su conveniencia, pero también es verdad que estas elecciones nos sacaron de nuestro curso de acción, llevábamos una estrategia coherente de resistencia máxima para sacar al chavismo del poder, y el concurrir a estas elecciones nos desvió la trayectoria, distrayendo esfuerzos que pudieron ser aprovechados en otras actividades mucho más afectivas para nuestro objetivo.
Estamos todos de acuerdo con que la abstención sólo favorece al régimen quien desde el principio ha jugado a desestimular el voto, a convertirlo en papilla para desmoralizar al electorado, pero también debemos admitir que la oposición los ha secundado en esta estrategia, metiéndonos por calles ciegas, con candidatos que no han sabido “cobrar” sus victorias, con condiciones inaceptables para cualquier demócrata, la alternativa electoral no es obligatoria, es demasiado valiosa para estar gastándola en contiendas sin sentido, tampoco son una excusa para la cobardía.
En una democracia sana, la abstención del voto debería ser una posibilidad esperada, válida, que expresa algo, disgusto, indiferencia, rechazo, pero nunca promover castigos y condena a quienes no quieren opinar, es su derecho y si a ver vamos, es tan válido como la de quien se inclina por cualquier opción política.
Soy de lo que creen que estas elecciones fueron utilizadas por los cogollos de los partidos políticos de la oposición a manera de referéndum para afianzar su imagen de poder, para poder mostrar los números en caso de que el gobierno tenga que salir apurado del poder y hacerse ellos con las riendas del país mostrando las actas electorales donde se demuestra un supuesto “favoritismo” del electorado por sus líderes y organizaciones políticas.
La MUD no quiere confrontar por la vía dura, eso se ve y se siente a leguas, consintieron a las protestas de calle porque no les quedó más remedio, pero la planificación y dirección de las mismas fue un acto de irresponsabilidad que convirtieron en una carnicería, para ellos el voto es la vía segura y sin riesgos, y unos votantes sin criterio se la están poniendo muy fácil a estos manganzones, que hace ya mucho tiempo deberían estar en el retiro.
Creo también que estos partidos políticos que se anotaron el mayor número de gobernaciones están en conchupancia con el régimen, que existe un acuerdo secreto de mutua ayuda para que la salida sea negociada y de cohabitación con el chavismo, que hay mucho narco y mucho corrupto detrás de estas campañas millonarias en medio de esta crisis.
Necesitamos un nuevo votante, que piense, que razone y que no se vaya por los caminos de sus hormonas ni sus sentimientos, hasta ahora hemos sido un blanco fácil para los mercaderes del voto, ellos conocen nuestras debilidades, saben manejar consignas y discursos que llegan a nuestros centros de pasión, pero esas respuestas son manipuladas, no es nuestra voluntad actuando bajo nuestro propio criterio, necesitamos rescatar nuestra autonomía tan necesaria para expresar lo que verdaderamente opinamos, por favor no más votos ciegos ni teledirigidos, esos votos lo que nos ha traído son desgracias.
Los venezolanos tenemos que entender que nuestros enemigos no solo están del otro lado de la acera, lamentablemente hemos estado cargando con el peso muerto de muchos partidos políticos de la oposición que no son sino avatares del chavismo, piezas disfrazadas que van a hacer todo lo posible para que nada cambie en nuestro país y todo siga igual, se les va su modo de vida en esta tarea; tenemos que renovar nuestros partidos, limpiarlos de tanta escoria, es una tarea impostergable.  -   saulgodoy@gmail.com









sábado, 7 de octubre de 2017

Lo Sagrado




Para mi hermana Mildred Godoy, una verdadera creyente, con respeto y cariño.

Fue el padre de la sociología moderna, Max Weber, quien habló por primera vez del “desencantamiento” del mundo, que era el fenómeno que observaba de una sociedad primitiva dominada por creencias y entidades sobrenaturales, de mitos y rituales que tenían que ver con una existencia donde lo anímico se entremezclaba con la realidad, produciéndose la coexistencia de fuerzas cósmicas y energías locales, dioses interactuando con los humanos, duendes y hadas coexistiendo con las tribus y pueblos, era un mundo que Weber veía reducirse hasta casi desparecer gracias a la modernidad, a los avances de la ciencia, al triunfo de la razón sobre el pensamiento mágico, de allí el desencantamiento.
Esta idea la retomó el gran eticista y filósofo canadiense Charles Taylor en su obra La Era Secular (2007) en donde analiza como ese desencantamiento del mundo, también afectaba a las religiones establecidas, y como el conocimiento de la realidad, iba poco a poco horadando las bases de los dogmas y sus interpretaciones autorizadas.
Para Taylor hubo simultáneamente un cambio en la manera como veíamos la naturaleza y un cambio en el sentido del “yo”, que es la tesis fundamental de Taylor en su obra, nos dice este autor:

… en la medida en que las personas tenían una visión encantada del universo, esto es, consideraban que los seres humanos habitábamos un campo de espíritus, algunos de ellos malignos. En este sentido, desde luego, la ciencia, al ayudar a desencantar el universo, contribuyó a abrirle el camino al humanismo exclusivo. Una condición esencial para ello fue una nueva concepción del yo y de su lugar en el cosmos: un yo no abierto, poroso ni vulnerable a un mundo de espíritus y poderes, sino lo que denomino un yo «impermeabilizado»… es un hecho fundamental que nuestra situación espiritual actual es histórica, es decir, que nuestra comprensión de nosotros mismos y de dónde nos situamos está definida en parte por nuestra conciencia de haber llegado donde estamos, de haber superado un estado anterior. Así, somos plenamente conscientes de estar viviendo en un universo «desencantado», y el hecho de usar esta palabra revela nuestra conciencia de que alguna vez ese universo fue un universo «encantado».

Taylor es uno de mis filósofos predilectos y su obra es fundamental para comprender nuestra modernidad, sobre todo en nuestro carácter moral, tan fundamental para nuestra sobrevivencia en un mundo que se nos presenta absolutamente mecanicista, rendido a los pies de la tecnología y de la ciencia, donde lo que importa son las eficacias de los modelos políticos y económicos en sus metas por lograr sus fines de orden y evolución ascendente, pero tengo un gusto por la arcaico, todavía no termina de abandonarme ese deseo por lo primitivo a pesar de que me siento copartícipe de tesis avanzadas como las del transhumanismo y anhelo “la singularidad” que predijo Ray Kurzweil y que en estos momentos, mientras usted lee estas líneas, se está produciendo en algún lugar del Silicon Valley en California.
Para mis lectores que no estén al tanto de lo que dijo Kurzweil, este gran científico en una entrevista con John Brockman, editor de la publicación Edge.org., en el 2002, lo explicó en sus propias palabras:

Estamos entrando en una nueva era. Yo la llamo “la Singularidad”. Y es la unión entre la inteligencia de las máquinas y la humana que creará algo mucho más grande que ellas dos juntas. Es lo último en la evolución en nuestro planeta. Puedo plantearles el caso como si fuera lo que está llevando los límites de la inteligencia en general mucho más allá de lo actual, nunca antes se ha producido. Para mi es la verdadera meta de la humanidad, es parte de nuestro destino y parte del destino evolutivo, que el progreso se acelere aún a mayor velocidad y que la inteligencia crezca exponencialmente. El solo pensar que esto se pudiera parar- el pensar que los humanos estamos bien como estamos hoy- es confundir la verdadera naturaleza de lo que somos. Lo que somos los seres humanos es una especie que ha estado bajo una continua evolución cultural y tecnológica, y que es natural de esa evolución acelerarla y que sus poderes aumenten, y eso es de lo que estamos hablando, nuestra próxima etapa será la de amplificar nuestros poderes intelectuales como resultado de aplicar nuestra tecnología.

¿Pero estamos realmente preparados para ese salto cualitativo y acelerado? Uno de los filósofos que más respeto por sus sólidas opiniones es Christopher Dawson, quien desde hace ya algún tiempo nos está advirtiendo de una dislocación cultural que estamos sufriendo, es un desajuste que afecta nuestro equilibrio mental, Cesar Corcuera, hizo su tesis doctoral para la Facultad Eclesiástica de Filosofía de la Universidad de Navarra, titulada Religión y Cultura en Christopher Dawson (1990), en la misma analiza en profundidad la obra de Dawson, Religion and the Life of Civilization (1925)

Decimos «crisis cultural» —siguiendo a Dawson—,porque la nuestra no es ni política ni social ni económica, sino que es una crisis espiritual: de formación y disciplina moral; es una quiebra global de ideales y valores humanos; y porque si cultura significa síntesis orgánica de un periodo, y los elementos externos de una cultura se vinculan alrededor de un eje espiritual y ético, nuestra época fracasa precisamente en esta cualidad, dejando de ofrecer una superestructura suficientemente rica de contenido espiritual… toda la energía y vitalidad de una sociedad está íntima e indisolublemente vinculada a su religión. El impulso religioso es el elemento que da fuerza cohesiva a una sociedad y a una cultura. «Las grandes civilizaciones del mundo —escribió Dawson— no producen las grandes religiones como una especie de producto derivado; al contrario, las grandes religiones son el fundamento donde se asientan las grandes civilizaciones. Una sociedad que ha perdido su religión tarde o temprano acaba siendo una sociedad que ha perdido su cultura».

De modo que este desencantamiento del que hablan Weber y Taylor no es algo que se dé sin consecuencias, hay un costo tanto para la vida interna del individuo como para la sociedad en general, me pregunto ¿Cuál es entonces el precio a pagar por la Singularidad de Kurzweil?
Los costos de este desequilibrio fueron detectados por Nietzsche en el siglo XIX cuando daba por sentado la muerte de Dios y por lo cual-dijo- todo estaba permitido.
Dos guerras mundiales, cada una más espantosa que la otra sirvieron de antesala a la perdida de la sacralidad de la vida, estudiados con minuciosidad por diversos autores, entre ellos a Giorgio Agamben, de quien hemos hecho algunas reseñas, y quien en su obra Homo Sacer, nos muestra de manera descarnada, como este desquicio mental del hombre ante el derrumbamiento de la civilización, se tradujo en el asesinato industrial de seres humanos, en el desarrollo e implantación de ideologías que manejan al hombre de manera instrumental, que tienen al humanismo como simple excusa para oprimir a la gente con recursos biopolíticos, despojarlos de toda dignidad y dejarlos en la “vida desnuda”, carentes de derechos y manejados por un aparato, por una burocracia, tan criminal como insensible al dolor humano.
Y es en este punto, que quiero conectarme con las ideas sobre lo sagrado y lo profano desarrolladas por ese admirable pensador rumano Mircea Eliade , lo sagrado es un concepto clave en esta discusión sobre las necesidades espirituales del hombre, digamos que culturales, en caso que la palabra espiritual los ponga incómodos, y que ha tenido una importancia fundamental tanto en el mundo de la magia como el de las religiones, y pienso, jugará un papel importante en ese mundo que viene de la biotecnología, de la ingeniería genética, la nanotecnología y la cibernética por la que aboga Kurzweil.
Una de las tesis fundamentales de Charles Taylor es justamente que la moral humana puede sobrevivir perfectamente ajustada, al mundo secular y profano que se inicia en nuestro siglo XXI sin necesidad de creencias trascendentales o metafísicas, el “buen vivir” no requiere de la creencia en otro mundo o de fuerzas otras que el trabajo humano, pero soy de la opinión, que así como la conciencia es una experiencia producto del trabajo de nuestro sistema neural, que es el ámbito donde funcionamos como personas, de igual manera existen otras “realidades” o experiencias, o dimensiones, entre ellas el de las relaciones de intercambio de energías cósmicas, que existen en el mismo plano o quizás en otros diferentes que la conciencia, lo que quiero decir, es que si se requiere de una evolución biológica, de un perfeccionar y afinar órganos, sistemas y habilidades para alcanzar el estadio de la conciencia ¿No sería posible dentro del mismo patrón evolutivo la existencia de un plano de relaciones de fuerzas espirituales? ¿O de epifenómenos de nuestra conciencia?
Es probable que la Singularidad de la inteligencia humana nos proporcione las herramientas necesarias para alcanzar ese nuevo nivel de comprensión del universo, en realidad sería el redescubrimiento de la espiritualidad humana, porque creo, que las sociedades primitivas, las culturas arcaicas, tenían esa conexión con el universo que en algún momento perdimos, y esto que estoy diciendo es pura especulación, pero ahora sí, vamos con las ideas de Mircea.
El investigador argentino Marcelo Labeque de la Pontificia Universidad Católica Argentina, preparó un interesante estudio titulado Mircea Eliade y la Sacrilidad Arcaica (2010) donde desde un principio hace la diferencia entre lo sagrado y lo divino como dos importantes conceptos que sostienen lo religioso, lo sagrado es una cualidad atribuible a objetos o seres en el mundo, que de profanos, pasan a ser sagrados, no solo los hombres convierten en sagrados un ente, lugar o tiempo, los mismos dioses o Dios comunican a una realidad no divina aspectos santos o sagrados.
Quienes estudiamos la historia de las religiones, nos encontramos con universo de autores que han desarrollado su punto de vista sobre lo sagrado, entre ellos destacan Rudolf Otto, Marcel Mauss, Granet, Dumézil, H. Hubert, J.G. Frazer y muchos otros, de modo que la opinión de Mircea es una, entre decenas de aproximaciones, lo que sucede es que Mircea se ha concentrado en lo sagrado arcaico, que ya veremos porque es tan especial, por lo menos, para mí.
Para Mircea era fundamental distinguir entre lo sagrado arcaico y lo sagrado judeocristiano, dos mundos muy distintos, y hace la distinción:

La diferencia principal entre el hombre de las sociedades arcaicas y tradicionales y el hombre de las sociedades modernas, con su fuerte impronta del judeocristianismo, yace en el hecho de que el primero se siente a sí mismo conectado indisolublemente con el cosmos y los ritmos cósmicos, mientras que el segundo insiste solamente en su conexión con la historia… Por cierto, para el hombre de las sociedades arcaicas, el cosmos también tiene una ‘historia’, al menos porque es creación de los dioses y se considera que ha sido organizada por seres sobrenaturales o héroes míticos. Pero esta ‘historia’ del Cosmos y de la sociedad humana es una ‘historia sagrada’, preservada en los mitos y transmitida por ellos. Más aún, es una ‘historia’ que puede ser repetida indefinidamente, en el sentido que los mitos sirven como modelos para las ceremonias que periódicamente reactualizan los tremendos sucesos que ocurrieron en el comienzo del tiempo… Es, pues, natural que el hombre religioso desee profundamente ser, participar en la realidad, saturarse de poder… Hay, pues, un espacio sagrado y, por consiguiente, «fuerte», significativo, y hay otros espacios no consagrados y, por consiguiente, sin estructura ni consistencia; en una palabra: amorfos. Más aún: para el hombre religioso esta ausencia de homogeneidad espacial se traduce en la experiencia de una oposición entre el espacio sagrado, el único que es real, que existe realmente, y todo el resto, la extensión informe que le rodea.

De allí la importancia de los sitios sagrados, de los templos, de las tierras consagradas, son lugares de poder donde se hace posible la comunicación con los dioses, allí existen portales donde el hombre puede subir simbólicamente al Cielo, es en estos lugares donde el caos del universo está ausente y donde existe la apertura entre los dos mundos.
Pero también existe el tiempo sagrado en contraposición al tiempo profano, este punto se convertiría en la base de su tesis en la interesante obra El Eterno Retorno, el tiempo sagrado es circular, en las culturas arcaicas la vida de renueva cada año por medio de ritos iniciáticos que en realidad lo que tratan es de rescatar la sacralidad del momento original en que el creador le dio vida.
Se trata de un intento por recuperar la vida con el mayor número de oportunidades, no es como el concepto de tiempo para la religión judía que tiene un principio y un fin, los estudiosos de las religiones lo consideran un avance notable, la sustitución de la idea de un tiempo cósmico por un tiempo histórico irreversible, yo pienso lo contrario, fue un retroceso.
Marcelo Labesque lo resume de manera elegante:

El tiempo sagrado, en su continuo retornar, funda y sostiene la vida del cosmos, superando la “informidad” del tiempo profano, visto y vivido como “mero transcurrir”. Nuevas perspectivas se añaden a las anteriores cuando el autor rumano pasa a considerar el tiempo sagrado. Supuesto que para el hombre arcaico o premoderno el espacio sagrado funda y sostiene el cosmos —por encima del espacio “informe”— porque lo conecta con su origen divino, por la misma razón el tiempo sagrado funda y sostiene la vida del cosmos por encima del tiempo “informe”, es decir, irreversible y de última carente de sentido porque lo conecta con el “tiempo” original (“illud tempus”), el de la cosmogonía obrada por los dioses. Por eso a la vida cósmica, en su recorrido temporal, se la concibe “bajo la forma de una trayectoria circular”. El hombre escapa así al “terror de la historia”. A través de la reiterada ejecución del rito y narración del mito, los dioses vuelven a dar origen al mundo del hombre, renovándolo indefinidamente.

Mi idea principal al iniciar este breve paseo por el concepto de lo sagrado era justamente llegar, a como el pensamiento arcaico, según Mircea, tenía en consideración la vida humana, que es uno de los aspectos importantes de su discurso religioso, en nuestra modernidad el hombre es accidental, intercambiable, absolutamente prescindible, un guarismo perdido entre columnas estadísticas, el hecho de que científicos como Kurzweil vean la vida como simples “up-gradings” y al ser humano como “hardware” que puede ser mejorado, nos indican que en algún momento perdimos el camino.
Esa advertencia que nos hace Agamben recordándonos el holocausto y las razones por las que se dio este oscuro episodio, nos habla de una concepción del universo y del ser humano que perdieron su sacralidad y que tuvo que ver con la sustitución del tiempo sagrado por el tiempo histórico, con el desencantamiento del mundo, con la muerte de dios anunciada por Nietszche, por el reino de la secularidad observada por Taylor, nuestras vidas parecen haber perdido algo importante que nos hacía humanos, humanos en el sentido arcaico, y termino con este pasaje de Mircea, que nos muestra lo bien que estaba articulado en aquel pasado lejano, el universo con nuestras vidas:

 … el Mundo existe porque ha sido creado por los dioses, y que la propia existencia del mundo «quiere decir» alguna cosa; que el Mundo no es mudo ni opaco, que no es una cosa inerte, sin fin ni significación. Para el hombre religioso, el Cosmos «vive» y «habla». La propia vida del Cosmos es una prueba de su santidad, ya que ha sido creado por los dioses y los dioses se muestran a los hombres a través de la vida cósmica.... Por esta razón, a partir de un cierto estadio de cultura, el hombre se concibe como un microcosmos. Forma parte de la Creación de los dioses; dicho de otro modo: reencuentra en sí mismo la «santidad» que reconoce en el Cosmos. Dedúcese de ello que su vida se equipara a la vida cósmica: en cuanto que [es una] obra divina, pasa a ser la imagen ejemplar de la existencia humana.    -

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