domingo, 7 de enero de 2018

El secreto de la productividad


Mi hermana Mildred es una ingeniero industrial especializada en el mejoramiento continuo de los procesos, que es una parte de un vasto sector de la gerencia moderna empeñada en una Gerencia de Calidad Total, un sistema que inventaron los japoneses para hacer que sus productos fueran los más competitivos en los mercados mundiales, estamos hablando de los años 70 del pasado siglo.
Mildred trabaja para una de las más grandes industrias de papel de los EEUU en una superfábrica en Texas, y cuando digo superfábrica no exagero, me dice que tienen una máquina, debajo de un enorme galpón que mide un cuarto de milla de largo, y esto es solo una parte de un complejo industrial que parece una pequeña ciudad.
Esta corporación hace infinidad de productos, tiene fábricas alrededor del mundo y sus ganancias son astronómicas, sus acciones se cotizan en la bolsa, su desempeño es vigilado por innumerables personas, instituciones y órganos del estado, de modo que tiene que responder por su actividad productiva.
Algo que siempre me ha maravillado de la cultura norteamericana es su capacidad de traducir toda actividad humana a términos de costos, de ganancias, de dinero, que tiene una gran ventaja sobre todas los demás consideraciones aplicables a las cosas y actividades, y es que obligatoriamente se cuantifica, está sujeto a un sistema de administración y que uno de sus principales atributos es el valor.
Pues bien, mi hermana se fue a vivir a los EEUU desde principio de los ochenta, luego que se graduó de ingeniero en la UCAB de Caracas (siempre me dice que la educación que allí recibió no tiene que envidiarle a ninguna universidad del mundo), hizo su especialización en la universidad en Michigan, se casó, tuvo su hijo (mi sobrino Sam), y enviudó, siempre trabajó en su área, y siendo una de las mujeres más inteligentes que conozco, manejó desde una represa hidroeléctrica que le vendía electricidad a varios distribuidores de Canadá y USA, estuvo involucrada con la división de productos médicos para hospitales de una de las empresas de aparatos eléctricos más grandes del mundo, fue la ingeniero en jefe de la mayor planta productora de queso parmesano de los EEUU, y en estos momentos, es la encargada de mejoramiento continuo de las plantas de la región central de USA, para esta corporación que hace productos terminados de papel.
Ella trata de venir todos los diciembre para reunirse con nosotros, como se lo podrán imaginar es una mujer sumamente ocupada, viaja mucho y la tienen en muy alta estima en la empresa, conversando con ella me entero que es una Black Belt (Cinturón Negro, como en el Karate) de algo que se llama Lean Six Sigma) y que pronto será una Master Black Belt, que es el tope de la especialización en esa disciplina.
Lean es la palabra en inglés para designar alguien o algo sin excesos, delgado, en forma, en el ambiente de mejoramiento continuo, Lean significa eliminar todo deshecho, lo que no sirve, para lograr un producto o servicio de calidad, y Six Sigma que es la reducción de la variación en los procesos (el número seis, acompañado de la letra griega, que en estadística significa el proceso que apenas produce 3.4 defectos por un millón de oportunidades) hasta en esas magnitudes se reduce los errores o variación del proceso.
En la formula, Lean acelera el proceso de producción, y Six Sigma soluciona problemas y mejora el proceso, haciéndolo más eficiente y productivo, esta metodología compiten con las ISO, las PDSA y otras fórmulas de control de calidad que existen en el mercado, las cinco fases del sistema son: definición (del problema), medición (de los procesos), análisis, mejoras y control.
Mildred es para las fábricas como un Dr. House que diagnostica y corrige los problemas que ponen en riesgo la productividad de las empresas, una de las muchas herramientas que existen para lograr este propósito es el Lean Six Sigma, que es en éste momento, una fiebre entre la alta gerencia de las empresas, pues da resultados, eleva la productividad, pone orden en el proceso y genera ganancias, que es lo principal.
El Lean Six Sigma está imbricado por la cultura japonesa, ser un Master Black Belt significa ser un maestro, y su principal función es coordinar, enseñar a los black y green belts que existan en la empresa, Toyota es la cuna de este método de calidad continua, y General Electric y Motorola han sido las empresas en USA, pioneras en esta fórmula que empezó como Lean Four Sigma, y ya va por seis.
Este método de calidad es muy difícil que lo enseñen en universidades e institutos, se pueden enseñar los aspectos teóricos, estudiar las herramientas de trabajo que por lo general son estadísticas, comprender los pasos del proceso pero si el alumno no está involucrado directamente y en vivo, en la cadena de producción, enfrentado el día a día del trabajo, de los detalles que se involucran en la fabricación de un componente o de todo el aparato o servicio, no hay manera de que llegue muy lejos.
Me cuenta Mildred que en su caso, la alta gerencia detecta un problema en una de sus fábricas, el proceso tiene retrasos, o consume demasiado en materiales, o no entrega a tiempo a los clientes o tiene demasiado inventario inmovilizado en los almacenes, todo lo cual produce perdidas, o simplemente el consumidor no está satisfecho con el producto, la llaman y la envía al sitio, con plenos poderes.
Allí es atendida como una abeja reina, le proporcionan todo lo que pudiera necesitar, convoca a todos los gerentes del área, luego a los técnicos y trabajadores y empieza unas sesiones de trabajo en grupo, el truco del sistema es que la solución al problema por lo general la dan los mismos empleados que son justamente los que más conocen del proceso, la habilidad del Cinturones Negros está en conducir al equipo a solucionar ellos mismos el problema, y es aquí donde me comenta, que uno de sus principales tareas es convencer a la gente que ella puede ayudarlos, que tiene el conocimiento suficiente para llevarlos a buen puerto, las personas cualificadas en este sistema hacen algo muy especial con la estructura de la empresa, les inyectan confianza y lo más importante, transparencia.
Lo primero es examinar la línea completa de máquinas y procesos involucrados, en este punto se hacen videos, se consiguen todos los planos de las máquinas y pisos de trabajo, se examina el proceso con lupa, anotando todo lo ordinario y extraordinario, se hacen mesas de trabajo, todos participan, opinan y proponen, se toman los tiempos de ejecución, las transformaciones de la materia prima, los agregados y componentes, las condiciones ambientales, los costos para cada actividad, responsables, líneas de supervisión, pasos del proceso… todo esto se transforma en cartas de flujo, diagramas de Pareto, gráficas y estadísticas, las cuales se comparan con el historial de la sección y muy pronto va surgiendo una primera impresión de cuáles son los problemas.
En las reuniones las opiniones de los empleados se recogen en encuestas donde le asignan un valor a cada problema, se escuchan sugerencias, se hacen los ajustes, pruebas y simulacros, a veces incluso se hacen recomendaciones a los fabricantes de las máquinas para que mejoren una pieza, o un software o se le añadan componentes, cada problema es revisado y probado, todo lo que se hace se agrega a las estadísticas que son las que al final, soportan todo el trabajo.
La gerencia es muy estricta en cuanto al tiempo, este tipo de intervenciones son costosas y afectan la productividad, el problema más complejo debe ser resuelto en menos de 120 días- me dice mi hermana- y si no puedo encontrar el problema o la solución, simplemente lo digo.
Si se meten in Internet se van a encontrar con una serie de instituciones y personas muy reconocidas que dan estos cursos, son caros, no bajan de los 4.000 Us$, hay asociaciones y confederaciones de este sistema en el mundo entero, sus profesionales son muy buscados y bien pagados, la mayoría de las empresas los cultivan como si fueran placeres de ostras productoras de perlas, esto, debido a que los forman dentro de sus procesos productivos, uno de los resultados más importantes de aplicar este método de control de calidad, es que limpia y simplifica los procesos haciéndolos muchos más coherentes y eficientes.
Este es un proceso continuo, luego que el Black Belt ha hecho su trabajo, continua monitoreando la actividad, visitando las instalaciones y perfeccionando la productividad, para un gerente de grandes empresas de productos masivos, la calidad es algo que siempre puede mejorarse, en la entrega, en el empaque, en los componentes, en la garantía, en la vida útil del producto, en el precio, en sus usos… las posibilidades son infinitas.
Las empresas japonesas y norteamericanas se han situado a la vanguardia de la calidad y la productividad, precisamente por inventar y perfeccionar estos sistemas de gerencia avanzada, que sin duda alguna, vamos a necesitar en el país, tan pronto salgan estos comunistas ladrones del poder.  –   saulgodoy@gmail.com




sábado, 6 de enero de 2018

El último grito en las humanidades


Las modas pasan, eso es incuestionable, aparecen, reinan en un momento y mueren, cual gusarapos después de la lluvia; igual sucede con las ideas, aparecen en el horizonte, ascienden en su esplendor y decaen con el ocaso, a algunas le toma años, a otras lustros, a muy pocas siglos, pero al final son reemplazadas por otras ideas, nuevas, adecuadas a las necesidades del momento, mucho más sólidas en apariencia, pero siempre efímeras en el marco del tiempo, digamos, del tiempo humano, para no entrar en consideraciones geológicas o astronómicas.
Acabo de terminar la lectura del importante ensayo de Cynthia L. Haven, La Invasión de los Franceses; la autora hace la siguiente reflexión sobre lo que sucedió en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, en el año de 1966, durante el simposio The Languages of Criticism and the Sciences of Man, y dice: “Así como la fenomenología y el existencialismo fueron retados por el estructuralismo y el estructuralismo, en su turno, por el posestructuralismo… el pensamiento francés de aquellos años era extraordinariamente actual y estaba en el centro de las humanidades… Hoy, en la segunda década del siglo XXI, el posestructuralismo ya no tiene el mismo filo. Los académicos literarios au courat están ahora ocupados con innovaciones tales como las propuestas por Franco Moretti en el análisis literario, utilizando modalidades la de data-crunching, o el de las humanidades digital, o combinando psicología evolucionaria con ciencia sobre el cerebro, para determinar cómo estamos configurados en nuestro cableado neural para la producción de ficción, para la apreciación estética y otras funciones.”
El evento en Baltimore fue aprovechado por Jaques Derrida, un filósofo de origen argelino no muy conocido en los círculos académicos de Francia, para lanzar su ataque mortal contra el estructuralismo y construir, en medio de la turbulencia creada por su intervención, su propio nicho en las universidades de USA como el autor del momento.
Vamos a pasearnos en estas líneas por esa última moda de las humanidades, mencionada por la profesora Haven en su artículo.
En primer lugar, ¿Qué es eso de las humanidades digital?, una novísima especialidad, asociada a las ciencias computacionales e informática, que tiene que ver más con la manera como se trabaja, con la metodología, que con una corriente del pensamiento. La música tuvo mucho que ver con el desarrollo de la computación en las humanidades, pero también la necesidad de traducir textos de una lengua a otra, de allí surgió el término de “Traducción por Máquinas”.
Ayudar a las personas a comprender otras lenguas, en sus negocios e investigaciones, por medio de un ordenador, era una necesidad que se hacía patente con la globalización; se realizó un gran esfuerzo en digitalizar diccionarios y hacerlos precisos, pero siempre los problemas semánticos y sintácticos creaban ambigüedades; en 1952 se reunieron los expertos en Traducción por Máquinas en la Universidad de MIT para tratar el tema, al que luego se le fueron sumando lingüistas, criptógrafos, traductores simultáneos y otra gama de especialistas.
Muy pronto, las máquinas fueron ayudando en la composición de concordancias, glosarios, atribuciones del derecho de autor, estudios estilísticos, cronología relativa, para solventar problemas de fragmentación en los papiros, y el registro de las primeras bibliotecas digitales.
Uno de los investigadores que se benefició más temprano de estas tecnologías fue el italiano Roberto Busa, autor del Index Thomisticus; en 1951, Busa, un jesuita, logra la asistencia de la IBM para construir uno de los primeros índices de palabras para una obra completa. Igual sucedió con los estudios bíblicos, cuyos investigadores necesitaban de traducciones en varias lenguas arcaicas. Las nuevas tecnologías fueron también usadas de manera intensiva con las traducciones de los rollos del Mar Muerto.
Ese matrimonio ente la computadora y la palabra fue generando nuevas relaciones no sólo en literatura sino en la historia, las artes, la filosofía, hasta en la danza… nada qué decir del profuso uso que la antropología y la arqueología le dan en los actuales momentos… aunque la codificación de los objetos literarios al simple lenguaje binario siempre ha sido un problema, por la compleja abstracción de las ideas que deben ser recogidas en ambientes digitales, por la misma estructura del lenguaje, con sus innumerables detalles, desde las marcas de puntuación hasta el tamaño y estilo de la letra.
El desarrollo de la computación en el terreno de las humanidades ha permitido la aparición de nuevas especialidades, como son la edición digital de textos, la narratología, estudios de autores, estudios de multimedia, hasta la minería de extensos recursos de data, que hace apenas unos pocos años era imposible de lograr; los estudios comparativos se hicieron mucho más completos y pudieron abarcar enormes sectores temporales y de estilo, de todo este desarrollo de máquinas y programas, con la posibilidad de hacer data-crunshing en la minería de información, que antes no existía.
Hay unas pocas universidades en el mundo ocupadas en impartir estas nuevas carreras, pero la tendencia es a una demanda en crecimiento, ¿Qué podría decir el posestructuralismo de estas nuevas tendencias?
Con respecto a la psicología evolucionaria y a los avances de la neurobiología, se están resolviendo ahora algunos de los problemas más complejos del comportamiento humano, gracias a las manipulaciones biológicas del cerebro, a la farmacología de punta, la neurocirugía, la nanotecnología y a la estimulación de ciertas áreas neurales a las que se les hace seguimientos con monitores de última generación, que nos enseñan lo que antes era invisible: el cerebro trabajando al detalle.
La psicología evolucionaria parte de las bases sembradas por la sociobiología, estableciendo tres postulados fundamentales: la mente es una unidad modular masiva, es el resultado de un proceso evolucionario y se adaptó a las condiciones del Pleistoceno, cuando se consolidó nuestro sistema neural. Para esta disciplina de las nuevas humanidades, los pensamientos, las emociones y comportamientos son mecanismos adaptativos que evolucionan en el tiempo.
Por último y no menos importante es la figura de Franco Moretti, mencionado por la profesora Haven en su artículo, es el hombre del momento en los círculos literarios del neomarxismo europeo, profesor de literatura en su nativa Italia donde ha desarrollado un método que él denomina “Lectura a Distancia” y que dentro de sus herramientas incluye metáforas u constructos tales como gráficos, mapas y arboles evolutivos, con los que plantea una nueva manera de ver la historia y el desarrollo de la literatura, ya le dedicaremos algún artículo a estas teorías que están sacudiendo los predios de la filología en el viejo continente.
Las nuevas explicaciones sobre nuestra naturaleza, la realidad y nuestras ideas se están montando en estos trenes, que ya anuncian su partida hacia su madurez y consolidación como la moda que viene.
-          saulgodoy@gmail.com





2018

lunes, 25 de diciembre de 2017

El significado de las cosas


Leí con singular placer y cuidado el breve artículo del esteta, investigador y pensador de origen indio Arjun Appadurai, titulado La cosa en sí misma (2006), donde analiza, con su don para los detalles ocultos, esa relación tan personal y misteriosa entre las personas y los objetos de las que se rodean, con la particular inmersión que hace en su cultura, la de India, de la que, en sus propias palabras, dice: “la promiscuidad infinita de la India por el mundo de las cosas”
Appadurai es un seguidor y desarrollador de la avanzada crítica marxista a las teorías estéticas de occidente y, desde hace ya mucho tiempo, dedicó estudio y tiempo a la vida social de los objetos, al punto de declarar que personas y cosas, desde un punto de vista estrictamente de las relaciones sociales, pertenecen a una misma categoría, idea que desarrolló en su libro que lo catapultó a la fama en el mundo académico, La Vida Social de las Cosas (1986).
En la India, como bien lo plantea en su artículo, el arte y los objetos de la cotidianidad se confunden en una inmensa comarca de colores, materiales, formas, disposiciones, valores y usos que, por un lado, sumergen al espectador en un tsunami de sensaciones que provocan desde simples molduras en los edificios y templos, pasando por coloridos saris colgando de las tiendas callejeras, los cacharros de bronce y cobre, que relucen al sol de sus atestados mercados, las enormes y llamativas vallas de publicidad, las formidables pinturas épicas, expuestas en museos, las costosísimas joyas elaboradas por artesanos a la venta en exclusivas boutiques en hoteles cinco estrellas…
Dice Appadurai:

India, a pesar de su creciente e insaciable clase media en busca de estatus, no es todavía una sociedad de consumo en el sentido occidental. Esto, debido a que la materialidad de los objetos en India, no está plenamente penetrada por la lógica del mercado. Esto quiere decir que los objetos no son vistos como los principales receptáculos del valor del intercambio monetario. En las más avanzadas economías industriales, de las que los EEUU es todavía el líder, los objetos han sido casi totalmente colonizados por el mercado. Todo tiene un precio, incluso la sangre, la fama, la información, las partes del cuerpo, los atletas, el código genético. Por supuesto, la ideología del mercado en los EEUU trata de luchar en contra de esta realidad, buscando constantemente darle un toque “personal” a los objetos, alguna característica singular a lo que obviamente son commodities, y algún mágico acento a lo que son experiencias enteramente mercadeables o productos comerciales.

Y esto lo dice el autor indio porque en su artículo habla de los regalos, una cosa son las cosas que uno compra en las sociedades de consumo para su propio uso y otra, la que compra o hace para regalar; esto lo señala para explicar el nivel de abstracción que las cosas tienen para la persona.
Appadurai expresa que en los EEUU hay una economía de los regalos, así como hay una economía de títulos valores o de bienes inmuebles; la economía de los regalos se mueve por esa persistente y muy importante costumbre, que tienen los humanos, de regalarse cosas para solidificar las relaciones, y en un mercado de más de 200 millones de consumidores, este intercambio es constante y en diferentes niveles.
El regalo es algo muy personal, se diferencia de las otras commodities porque no pretende ser estándar, ni que esté al alcance de cualquiera, ni que el precio determine su valor (aunque de hecho, así sea); según el antropólogo Marcel Mauss, el regalo contiene simbólicamente las cualidades de quien lo da y quien lo recibe, es algo cuasi mágico que, aunque sea parte de una producción masiva, tiene una cualidad especial, es regalo para ti. Aún si se tratara de la misma pieza, no es lo mismo recibirla como regalo, que encontrarla en una oferta en alguna venta de garaje.
La contradicción que destaca Appadurai del mundo de las cosas en serie (que es la naturaleza de casi todas las cosas que existen en una sociedad de consumo) es que los objetos sujetos de tráfico comercial no tienen singularidad, de hecho, pierden su singularidad desde el momento en que son parte de un lote exactamente igual (incluso relojes de marca o autos de exclusivos fabricantes), pero basta que sea un obsequio de alguien para que esa cosa sea algo importante, aparte del resto.
Para Appadurai, un regalo en las sociedades de consumo es apenas una de las tantas ficciones mercadeables de los catálogos de envíos por correo; desde el mismo momento en que una obra de arte, digamos, un Picasso, entra en el mercado y demanda precios exorbitantes, y hay alguien que lo pague y la obra sirva para preservar el valor o aumentarlo en el mercado, pierde de manera inmediata su singularidad.
Para nuestro autor, en la India todavía hay expresiones artísticas exclusivas que se mueven entre lo efímero y ese anárquico mundo de las cosas que afectan o enriquecen las vidas de quienes las disfrutan, no en sus casas, encerradas entre paneles de vidrio de seguridad, sino en la calle, en el espacio público, siendo carcomidas por los elementos de la naturaleza a la vista de todos.
Como les decía al principio, me gusta la manera de escribir de Appadurai, su visión del arte, pero soy muy cuidadoso con los marxistas, precisamente por esa superioridad moral desde la que siempre pretenden hablarnos, porque se montan en un pedestal y critican al mundo sin verse la paja en el propio ojo, porque les gusta chocar contra el capitalismo, desmontar la sociedad de consumo, envilecer las bases del intercambio en el mercado libre, pero son incapaces de ver al mundo donde viven, y son indulgentes con sus camaradas y hermanos de ideología.
Como me interesa la India, estoy enterado de los muchos escándalos que a diario se suceden entre los políticos de izquierda en ese país, los negociados, sus dispendiosos estilos de vida, las corruptelas, sobornos y fortunas mal habidas, a costa de la miseria de muchos de sus representados, precisamente por rodearse de las cosas que nunca hubieran podido adquirir con el trabajo honesto de un funcionario público.
Pasa en India igualito que en Venezuela, donde los chavistas, los grandes críticos de la sociedad de consumo, han dejado una estela de suntuosas propiedades, cuentas bancarias, autos y yates de lujo, aviones jets privados, membrecías en exclusivos clubes, hijos estudiando en las mejores escuelas privadas del capitalismo, empresas siendo investigadas por el fisco… a su paso, a veces expuesto en redes sociales y otras en diversos medios, por las principales ciudades del primer mundo.
Como muestra están las historias, que se multiplican, de carísimos regalos a los amigos y allegados, lujosos relojes, costosas cajas de vino, exclusivas ediciones de los mejores licores y manjares del mundo… la verdad es que todavía no he visto a ningún comunista viviendo como Cristo, el ejemplo que hipócritamente les gusta poner como paradigma de vida dedicada al prójimo, o como Gandhi, o llevando una vida de tono rural, como la de un Tolstoi (a pesar de sus bien dotadas cuentas bancarias que tanto problema trajeron a su familia). A los marxistas les encanta criticar pero se dan la buena vida, la del consumo, la de la compra en exclusivas tiendas… que, si bien todos podemos entenderla como debilidades humanas ante la loca provocación del dispendio y los excesos, una cosa es dársela con el dinero propio y otra muy distinta es disfrutarla con el dinero ajeno.
Mi regalo de Navidad a mis lectores es este breve escrito sobre el valor de las cosas. Y mi advertencia: a los comunistas no les crean ni el Padre Nuestro cuando estén predicando sobre la pobreza – sobre tener una vida austera, o la afirmación de que ser rico es malo- eso es pura hipocresía.

Que San Nicolás les traiga ese Porche que tanto han soñado, o ese Piaget incrustado de diamantes, o esa botella de escocés Single Malt de 30 años por la cual donarían un pulmón… eso sí, que se los ganen con el sudor de su frente, o con su ingenio, o que alguien, con una gran fortuna bien habida, se los regale.  Feliz Navidad.   -    saulgodoy@gmail.com

viernes, 22 de diciembre de 2017

Psicoanálisis, retórica y el problema de la transferencia


Mi opinión personal sobre el psicoanálisis es que se trata de una creación literaria, de un gran relato, que tuvo en Freud, su gran creador y con el que explicaba la vida interior de las personas, ese discurrir del pensamiento que se producía justo en las fronteras de la percepción, la imaginación y el proceso interno de análisis de cada uno de nosotros, casi que podríamos decir, donde nace el mundo, allí es donde se ubica esta narrativa sobre el inconsciente, la histeria, las frustraciones del deseo sexual y las psicosis, entre otras parcelas descritas por los analistas de diván.
He llegado a esta conclusión visto el enorme desarrollo de la neurobiología, los estudios sobre el funcionamiento del cerebro, las teorías sobre la conciencia y el espectacular avance que ha sostenido la teoría literaria, que aún sin resolver los principales misterios sobre la naturaleza de la realidad, nos da herramientas para pensar sin necesidad de recurrir al psicoanálisis, el cual, a estas alturas, luce primitivo y tosco.
Con esta opinión no estoy desmeritando la profesión del psiquiatra y menos la del psicoanálisis como explicación de nuestra naturaleza humana, el simple hecho de que a pesar de todos estos avances de la neurociencia, entendiendo como trabaja nuestros sistema nervioso y como nos relacionamos con el mundo, todavía el psicoanálisis se anota grandes éxitos en la cura de las principales enfermedades mentales en occidente, y eso no es poca cosa.
A pesar de los avances mencionados la farmacología, la cirugía, los estímulos artificiales producidos por implantes de nanoreguladores de la actividad eléctrica o de alguna encima basal, no han sido suficientes para curar o aliviar algunas de las dolencias del alma y el afecto, que todavía aquejan a una parte de la humanidad, principalmente producidos por los desfases, cada vez más comunes, entre nuestras capacidades de adaptación y los entornos que producen la modernidad.
Tengo la idea de que el psicoanálisis lo que hace es darle palabras y articulación a un metarelato, donde el paciente puede elaborar con cierta coherencia su propia historia, y de esta manera, una vez aceptado esta “atmosfera virtual” producto del lenguaje, el analista, manipulando ciertas palabras y partes del relato del paciente, le da orden, arregla, prioriza, descubre y limpia las impurezas que afectan la narrativa del paciente, haciéndole comprender una versión de su historia que puede manejar y vivir con ella, “metáfora subliminal” o “fabula neurológica”- les decía Jacques Derrida.
La más fascinante de mi hipótesis, es que de acuerdo a todos los descubrimientos e investigaciones, la actividad interna de las personas, su pensamiento, sus ideas, afectos, explicaciones, fantasías y el caos en que a veces se convierte la conciencia, están conformadas, en todo momento, por palabras.
Esto no es nada original, lo sabía Freud, lo estudió a profundidad Lacan, lo elaboraron fuera de psiquiatría filósofos como Derrida y Rorty, críticos como de Man y Zizêk, todos concluyeron que no hay pensamiento sin palabras o para ser más contundente- a la manera de Wittgenstein- lo que no se puede decir, no existe.
Pero aún con los elementos puestos sobre la mesa, el juego del psicoanálisis puede complicarse de manera insólita, Freud recurría al intercambio verbal con el paciente para en una primera instancia escuchar su narrativa, esa narrativa había que “leerla”, interpretarla, descubrir las sub tramas ocultas, los giros extraños que pudieran indicar una puerta cerrada, los misterios y ocultamientos, esa lectura era producto tanto del paciente como del analista, no hay otra manera, todas las lecturas implican dos partes mínimo, el autor y el lector, y el resultado de la lectura es siempre diferente de lo que se propuso el autor, el lector siempre agrega algo.
Y es en esta lectura de la narración del paciente que interviene la retórica, una de las artes de la expresión hablada, del buen decir y razonar con ánimos de convencer, con la que inevitablemente tanto pacientes como tratantes expresan sus ideas, la retórica ha evolucionado enormemente y ahora cuenta con una caja de herramientas de indudable valor, entre las que se encuentra la transferencia.
Al contrario de los que su nombre pudiera implicar, la transferencia en semiótica, lingüística, retórica, psicoanálisis y teoría crítica, no es trasladar significado o valor de un sitio a otro, en nuestro caso de una palabra a otra, de un tropos a otro, o de una estructura a otra, es un poco más complicado, en el acto de “leer ”el discurso del paciente Lacan nos dice que en el análisis final de lo que se dice, siempre hay otros significados diferentes a lo que se habla, esto, producto de la retórica que una de sus funciones es precisamente adornar, embellecer o en su defecto, distraer la atención sobre el asunto que se quiere expresar.
El lenguaje para Lacan tiene vida propia y hace cosas que afectan la emotividad de las personas que lo usan, a veces el paciente reacciona ante su impotencia en saber lo que pudiera estar diciendo sin poderlo controlar, entonces recurre a la retórica para hacer imposible una lectura clara por parte del analista, Lacan estaba convencido que el inconsciente está estructurado como el lenguaje, y mientras el paciente narra su historia y el analista la lee, hay momentos en que ya no habla el paciente consciente, sino su inconsciente.
Hay unos momentos en la narración de los pacientes en que ocurren ciertos desplazamientos de significados, sobre todo cuando utilizan la retórica, se trata de una especie de resbalón, de diferencia, entre lo que enuncian y lo que quieren decir, un lector entrenado pueden identificar al inconsciente hablando, y es justo en ese momento de la lectura que ocurre la transferencia.
Shoshana Felman, una estudiosa de la teoría crítica, alumna de Paul de Man, es de la opinión que la transferencia ocurre de manera continua en los textos literarios, de hecho nos dice Felman: “…entramos en un texto literario solo por transferencia, atraídos por los trucos de la retórica… La transferencia en los textos, tal y como es la retórica en los textos de de Man, son una interminable cadena de desplazamientos retóricos que no permiten que el significado se fosilice, aún así la transferencia en el lector dan una ilusión de estabilidad.”
La doctora en lingüística húngara Somogyi Gyula, nos relata cómo fueron Josef Breuer y Sigmund Freud los primeros en utilizar el término transferencia (übertragung) luego de sus Estudios sobre la histeria (1895) para referirse a ciertas “falsas conexiones”, al principio trataron de corregir estas incongruencias adaptándolas al verdadero objeto del deseo de las pacientes, creyeron que se trataba de una especie de saboteo a las sesiones, pero luego cayeron en cuenta de lo crucial que eran para la lectura de sus narrativas, era el inconsciente manifestándose.
Freud llegó a decir en su obra La interpretación de los sueños (1900) que la transferencia ocurre cuando un concepto del inconsciente entra en el preconsciente por medio de otro vehículo de la cotidianeidad del paciente, un “residuo del día a día” le decía Freud, pero con la misma carga energética, y ya no era el inconsciente tratando de ocultarse o pasando inadvertido, era el inconsciente pidiendo a gritos su derecho a expresarse.
Para Feldman hay dos momentos de la transferencia, la primera ocurre cuando se usa la retórica, es parte de su mecanismo, la segunda en la lectura, como un efecto secundario, de todo este complicado asunto que espero haber explicado con suficiente claridad, me interesa lo que sucede cuando leemos literatura, sobre todo cuando leyendo una obra, nos hacemos la pregunta de cuál es la estrategia literaria del autor en su texto.
Esta discusión que aparentemente no tendrá sentido para algunos lectores, es vital para la comprensión de la poesía tal como Harold Bloom la ha estudiado, contrastada con elementos de análisis freudianos como la represión (sobre todo durante el período romántico), o descubriendo transferencias en su concienzudo estudio La ansiedad de la influencia (1973) donde nos descubre el temor de los poetas modernos en descubrir sus influencias de los clásicos y como con el uso de tropos y otras figuras, intentan ocultarlo.
Pero también he encontrado que para el análisis político la trasferencia es importante, cuando el politólogo enfrenta el texto del discurso la descubre casi de inmediato, y esto porque la retórica es casi una obligación en el discurso político, y en el discurso chavista, los desplazamientos, las transferencias, son a montones, como una tormenta, al punto que vuelven el discurso incoherente, pero descubre uno con horror que el inconsciente colectivo del chavismo es un mundo de perversiones y psicosis, para el que lo quiera experimentar lea alguno de los discursos de Chávez o Maduro y se dará cuenta que efectivamente hay una oscuridad malsana en sus almas.
Para quienes quieran practicar el análisis crítico en un texto literario, la doctora Somogyi Gyula nos propone leer el cuento de Edgar Allan Poe, El hombre en la multitud, una de sus textos menos conocidos, el relato de Melville, Baterfly, que es una de sus obras maestras, aparte de Moby Dick, y ese ladrillo que mucha gente trata de evitar, de Torcatto Tasso, La Jerusalén Liberada, para enseñarnos cómo funciona la transferencia; ya me leí los dos primeros, voy por el ladrillo, y luego les cuento.  -  saulgodoy@gmail.com





La globalización que nadie vio venir


De acuerdo a muchos estudiosos, el orden económico determina el orden social, es un pedazo de la sabiduría universal que ningún estadista debería obviar, y menos en el caso de Venezuela y en las condiciones que la dejan 18 años de socialismo explotador, mal intencionado y destructor.
Los cubanos, al obtener la aprobación de Chávez para intervenir al país hicieron todo lo humanamente posible por degradar nuestra calidad de vida, y la intención es hacerlo de modo que más nunca nuestro país pueda levantarse como un competidor de Cuba, menos aún como un contendor.
Fidel Castro tenía a Venezuela como una ubre a la que había que ordeñar para financiar sus planes hegemónicos de dominio continental, pero también lo movía el odio hacia los venezolanos, a quienes veía como criaturas patéticas, como lo era Hugo Chávez Frías, personas que nacieron para ser esclavos de los conductores de rebaños, tal y como Fidel se veía a sí mismo, y que fue la razón por la que tuvo que enfrentarse a Rómulo Betancourt, su enemigo más importante en el continente y probablemente la razón por la que acumuló tanto odio hacia los venezolanos, al punto que, cuando pudo, nos humilló, nos sacrificó y casi nos destruye.
Y efectivamente, pareciera existir en nuestros genes, una traza de esclavitud y servidumbre, que hace al venezolano un candidato propicio para entregarnos al dominio de los otros, simplemente porque nos da pereza de pensar y de actuar por nuestra cuenta, hay una parte de la población venezolana que le tiene pavor a la libertad, que no quiere decidir por su propia cuenta y espera que otros lo hagan por él, y quizás esté allí la razón por la que el pueblo de Venezuela necesite de caudillos, de líderes mesiánicos para poder funcionar, porque así como hacen colas por horas, mansamente, para obtener una caja de comida CLAP que los comunistas le venden una vez al mes para que no mueran de hambre, de la misma manera, en un pasado lejano, se enlistaba en las tropas que iban a liberar a otros pueblos, como tropa, como colectivo tumultuario, tal y como fue en la gesta libertadora.
Es un yugo mental y de carácter que no ha sido roto, y el venezolano seguirá siendo madera de esclavo, al menos que aprenda a manejar su libertad de dos maneras: una, con la educación para la libertad, y la otra con un sistema económico que libere sus facultades productivas, su capacidad de trabajo y de ser autónomo, el venezolano más que nunca necesita ser competitivo, creador, independiente, necesita sentirse útil, ser parte de algo mucho más grande que su vida en el barrio, en el caserío, en su localidad.
La formula económica que propongo no es nueva ni original, pero funciona, ha sido probada en el mundo con éxito, uno de los últimos casos fue el de los llamados Tigres Asiáticos, los países más pobres del Asia, Singapur, Malasia, Indonesia, Corea del Sur y va en camino Vietnam, son economías que hasta hace no más de treinta años estaban en el suelo, con problemas graves de pobreza, educación y producción, y hoy se encuentran entre las economías más pujantes del mundo, anterior a ellos fue el caso de India, China, Chile, y varios países del medio oriente, hoy son economías productivas respetadas por su posición en el mundo.
El secreto es, que se han insertado en la economía globalizada, justamente esa que el chavismo se niega a aceptar, que el socialismo sataniza cada vez que puede, y que muchos venezolanos ni siquiera saben que existe.
Y es que el mundo ha estado cambiando de manera continua desde hace ya algún tiempo, empujado por dos fuerzas incontenibles que son la democracia liberal y la economía de mercado; para el año de 1900, principio del siglo XX, había apenas una docena de democracias en el mundo, luego de la Primera Guerra Mundial, el número de democracias dobló su número y empezó la transformación de Europa en una economía global, siguiendo el ejemplo de los EEUU, pero a partir de 1930 hubo un retroceso importante con la aparición de los nacionalismos radicales, el fascismo, la expansión del comunismo, y dictaduras militares, enemigos naturales tanto de la democracia como de la economía de mercado.
Cuando en 1939 termina la Segunda Guerra Mundial eran de nuevo una docena las democracias en el mundo, pero empiezan todos los experimentos sociales y económicos como el socialismo, el colectivismo, el fascismo, a fallar y a derrumbarse.
Para 1950, el 40 % de las economías del mundo se desarrollaban en democracia y eran de libre mercado, había treinta democracias; muchos economistas opinan que el gran empujón hacia la globalización se produce entre 1950 y 1973, cuando ya los militarismos y los gobiernos autoritarios probaron ser un fracaso, y como la gente apuesta a ganador, siempre buscando una mejor calidad de vida, la democracia y el libre mercado se convirtieron en la meta de muchos países, para 1990 habían 120 democracias en el mundo.
¿Cómo se dio el proceso de globalización?  Se da principalmente por la presencia de los EEUU como potencia mundial, que fomenta la libertad del individuo y el libre emprendimiento, su ejemplo es copiado en Europa y Asia con excelente resultados, y poco a poco se va esparciendo en el resto del mundo.
Lo que la gente quiere hacer en una economía de libre mercado es producir y vender sus productos, esto genera trabajo, innovaciones, prosperidad, competencia y diversidad de oportunidades, la tendencia es natural, una vez que tienes tus mercados locales cubiertos, pasas a explorar otros mercados en otros países, te preparas para crecer y competir, de modo que fueron las grandes corporaciones, las que iniciaron este movimiento internacional de llevar sus mercancías a otros lugares del planeta.
Pronto se dieron cuenta que necesitaban de ciertas garantías, normas y procesos que les permitiera operar sin problemas, que sus inversiones en el extranjero estuvieran protegidas, estandarizar los contratos, agilizar los pagos y transferencia, hacer los cambios de las monedas, simplificar los trámites aduanales, de seguro y de transporte, de modo que crearon organizaciones internacionales, pidieron ayudas a sus gobiernos, y estos, empezaron a contar con una burocracia especializada en el comercio exterior.
Toda una maraña de instituciones y organizaciones de carácter multinacional se tejieron en el mundo para lograr las interconexiones y las posibilidades de crecimiento fueran planetarias, desde hace ya décadas se vienen firmando tratados internacionales para estos fines, los países buscan adaptarse para atraer este flujo inmenso de tecnología, capital, industria y conocimiento a sus países, los que lo han logrado son hoy países prósperos, y hay una gran cantidad de otras naciones tratando de ajustarse a estas exigencias para entrar en el proceso de globalización.
Paralelamente se iba universalizando el asunto de los Derechos Humanos y todas sus derivaciones, que dieron pie a que diferentes ONG’s empezaran a operar internacionalmente, y cuando se crearon tribunales internacionales para dirimir conflictos que en los países eran imposible solucionar, se allanó el camino para la globalización, poco a poco se fue armando una red mundial de organizaciones, muchas de ellas multilaterales, con poder efectivo de sentar en el banquillo de los acusados a jefes de estado y de obtener de tribunales internacionales medidas efectivas de reparación de daños.
Algunas ciudades del mundo, debido a su potencial financiero y de facilidades para el transporte, se convirtieron en ciudades globales, donde un gran número de extranjeros se daban cita o residían, para hacer estos negocios, de manera modesta Caracas iba en ese camino, algunas multinacionales hicieron de nuestro país su base de operaciones para la región, contábamos con una de las empresas energéticas más importante del mundo, exportábamos algunos rubros de alimentos, minerales y productos acabados, a pesar de sus crisis, contábamos con un robusto sector financiero, toda nuestra infraestructura estaba bien mantenida y se construían nuevas obras... pero apareció Hugo Chávez Frías en el panorama y en menos de veinte años nos sumió en la oscuridad.

El mundo cambió mientras nos mirábamos el ombligo.

En el proceso hubo un importante cambio, que en algunos países no se sintió o prefirieron ignorar, como fue el caso de la Venezuela bajo el dominio del chavismo, que afectó profundamente la soberanía nacional, el concepto de nacionalidad y la dependencia de los países hacia el mundo; los chavistas tenía una visión equivocada de la globalización, pensaban que ellos podían aprovecharse de las facilidades internacionales para hacer sus negocios turbios, sin tener que soportar ninguna consecuencia.
Las gríngolas ideológicas del castrochavismo les impidió ver las oportunidades de crecimiento y desarrollo nacional que habían en la globalización, sólo vieron la oportunidad egoísta y criminal de ver sus propios negocios, lavar dinero mal habido, transportar drogas, llevar a delante sus corruptelas por medio de empresas del gobierno, abrir y administrar sus cuentas y empresas en el extranjero, pero dentro de Venezuela se comportaban como unos saqueadores, no respetaban la propiedad privada, ni honraban los contratos que firmaban, le impedían a las empresas retornar a sus países las ganancias, los expropiaban...
Esto fue creando una animadversión en contra del gobierno chavista, la relación con Venezuela se hizo injusta, no era equitativa y los negocios de las empresas del mundo empezaron a perder dinero y oportunidades en el país y en la región, Maduro y su administración actuaban como salvajes en contra del patrimonio de las empresas extranjeras, pero ellos exigían que sus cuentas personales, patrimonios y empresas que manejaban para sus ilícitos en otros países, no fuesen tocadas, estaban seguros de que sus propiedades en las grandes capitales del mundo estaban protegidas, nunca vieron venir las sanciones, los procesos judiciales y castigos de la comunidad internacional.
Lo primero que cambió, sin que se dieran cuenta fue el piso legal sobre el que estaban parados, Venezuela no era Cuba, en nuestros países habían demasiados intereses que fueron vulnerados y que todavía siguen en pérdida, pero las leyes que ya existían en el país y las que ratificaron y firmaron en tratados internacionales, no se dieron cuenta, era cuchillo para sus gargantas,  se comprometieron en acatar unas normas que los obligaba a actuar correctamente o si no, serían penalizados, los países serios del mundo se vieron en el compromiso de aceptar legislaciones y autoridades internacionales, esto,  para poder participar en el proceso de globalización y obtener las ventajas de sus mercados.
Venezuela, bajo el régimen chavista, pretendió durante algún tiempo beneficiarse de estos mercados y recursos financieros, sin respetar las reglas que regían la actividad, con el agravante que la empresa petrolera venezolana, estaba inmersa en el mercado energético mundial, donde competía y vendía sus productos, donde se había diversificado y adquirido importantes instalaciones, la naturaleza del negocio petrolero la hacía depender grandemente de insumos de otros países, y cuando aplicaron las políticas de arruinar al sector productivo nacional (incluyendo la industria petrolera), no se percataron que se hacían más dependientes todavía del extranjero.
Empezaron a incumplir sus compromisos, se comportaban de manera errática queriendo imponer sus puntos de vista pasados de moda de un nacionalismo primitivo, y unas relaciones de supuesta igualdad, cuando en realidad querían hacer lo que les daba la gana, ante este comportamiento desordenado y poco ético, el mundo se puso en guardia, empezaron los reclamos y algunas demandas judiciales.
No respetaban la autodeterminación de las naciones vecinas, apoyaban procesos insurreccionales, se entrometían en sus políticas internas, mientras en Venezuela violaban el estado de derecho, desmontaban la democracia y confiscaban las libertades ciudadanas, hasta que finalmente, los gobiernos que manejan el proceso de globalización les dieron un parado con sanciones internacionales que los ha arruinado, les impiden moverse con libertad, y muchos de estos funcionarios son buscados ahora por la justicia internacional, para que respondan por sus crímenes por violación de los Derechos Humanos.
El mundo les había cambiado, y ellos fueron los últimos en enterarse, hasta China, uno de los países aliados a la revolución ahora los demanda por mentirosos y maulas.
La famosa tesis de un mundo pluripolar, de un cambio en el orden económico mundial, de convertir a Venezuela en un país potencia, hasta el mismo Chávez trató de convertirse en un líder global en contra de la globalización, era la propaganda comunista predicando en el desierto, mientras el mundo se hacía cada vez más interdependiente, ágil en las transacciones, competitivo e innovador, Venezuela fue cayendo en el retraso y finalmente en la ruina económica.
Lo que se entiende de algunas pretensiones del chavismo expresadas en las últimas reuniones de Santo Domingo, a donde fueron llevados nariceados para tratar de resolver la insostenible posición del gobierno chavista, es que el gobierno de Maduro todavía no se ha dado cuenta de que su posición en el mundo es irreversible, el daño que le han propinado al orden internacional es de tal magnitud, que lo que se ha visto hasta el momento, es apenas el comienzo de unas investigaciones, procesos judiciales y mayores sanciones, que se van a producir sin que los “conejos” de la MUD tengan nada que ver en el asunto.
En lo que concierne a la tormenta que han desatado por sus desfalcos, robos, bravuconadas y el cúmulo de delitos que han cometido, no hay vuelta atrás, la temporada de caza en contra de los chavistas corruptos apenas comienza, pero siguen actuando como si la cosa no fuera con ellos, desmontando la democracia, burlándose de las tradiciones democráticas, hablando de imponer la pena de muerte, siguiendo con el circo de unas elecciones que no son tales, tratando de crear un mundo al revés.
Es por ello tan importante, que la generación de relevo que deba afrontar el reto de sacar al país del hueco donde está metido y darle un nuevo viraje a su economía, debe comprender la importancia de prepararnos para volver a insertarnos en el proceso de globalización, de manera inteligente, productiva, honesta e innovadora.
De hecho, la única forma de obtener los recursos para volver a ponernos de pie, vienen de los entes multilaterales, y son ellos los que van a dictar una serie de medidas que el país tendrá que cumplir para recuperar nuestra economía, olvídense de la soberanía y la independencia tan cacareada por los comunistas, nacionalistas y amantes de lo endógeno y de lo ajeno, el estado nacional-territorial ya es pasado, ahora solo hay mercados.
De aquí en adelante el juego es otro y los actores deben ser otros, y no los carcamales que nos han estado gobernando, o los otros que dicen representarnos, y sólo si jugamos con habilidad seremos capaces de remontar la cuesta que tenemos delante, todos esos sueños de una estado bienestar, de justicia social, de tomémonos de las manos y cantemos alrededor de la fogata comunitaria, son ahora un lastre, una fantasía revolucionaria, que tenemos que dejar atrás. Lo que viene es trabajo y más trabajo, sacrificio y una carrera de largo aliento, pero únicamente si estamos claros en las metas a alcanzar, podremos triunfar, y como dijo Wiston Churchill: “solo en la victoria sobreviviremos”.    -   saulgodoy@gmail.com








viernes, 8 de diciembre de 2017

Apocalypse Now vs. The Heart of Darkness


En un reciente artículo que escribí sobre política. Hice una mención a la novela de Joseph Conrad El Corazón de las tinieblas (The Heart of Darkness), para ese momento ya había tomado varias notas para este artículo que usted, amable lector está leyendo, y sucedió que mi referencia para aquel artículo sobre política, estaba equivocado, pues tomé una de las notas sobre el personaje de Kurtz, de la versión cinematográfica de Francis Ford Coppola, y no la nota sobre la novela.
Me explico, dije en el artículo que Kurtz había tenido una exitosa carrera militar, lo que no sucede en la novela de Conrad, pues en la obra original se trataba de un exitoso comerciante de marfil en diferentes estaciones del Congo africano.
Pues bien, o nadie se dio cuenta de ese error, que en ese caso se aplica el comentario de Gene Moore: “…la importancia de la película como medio de transmitir influencias no debe ser desestimada… mucha más gente ha visto las versiones cinematográficas de los trabajos de Conrad que actualmente leído sus libros.”, o, quienes se dieron cuenta del gazapo, fueron tan delicados como para no hacérmelo notar (aunque prefiero saber cuando estoy en el error).
Llevar a esta novela (en realidad se trata de una novela corta) a la pantalla, tiene una historia muy interesante que quiero compartir con ustedes, lo primero que tenemos que decir es que se trata de una narración que se basa en gran parte en el discurso interno de uno de los personajes, Marlow, un marino que protagoniza varias de las historias de Conrad,  y que es contratado por la compañía que opera en el Congo, primero para que rescate un barco que ha naufragado en el curso del río, y luego para que busque a Kurtz, el agente estrella de la compañía, a quien se presume enfermo y con quien han perdido toda comunicación río arriba, la narrativa de la historia se desarrolla por lo que ve y piensa Marlow, lo que dificulta grandemente una adaptación al cine de la obra.
El primero que intentó llevar esta historia al cine fue Orson Wells, quien llegó a Hollywood (1939) precedido de su fama de joven genio del teatro y la radio, que había hecho la versión de la novela de ciencia ficción, La Guerra de los Mundos, de H.G.Wells, con un gran éxito comercial incluyendo el pánico que ocasionó su programa radial en la ciudad de New York al confundir al público, la puesta en escena con una invasión real de los extraterrestres a la Tierra.
Intentó con ahínco que su estreno como director en Hollywood fuera precisamente con la novela de Conrad (ya había hecho una adaptación para la radio de la obra), de la cual hizo un guión en exceso experimental y muy personal, al punto que se ofreció para interpretar ambos papeles, el de Marlow y el de Kurtz, los estudios rechazaron de plano su proyecto primero, porque era muy costoso, $1,057,761, que para aquella época era una fortuna impensable para una película, y segundo, porque el nobel director no parecía a dispuesto a aceptar la manera de trabajar que tenían los estudios en California.
Lo bueno de este desaire fue que lo obligó a concentrase en un nuevo proyecto, Citizen Kane, como su película debutante.
La idea no se volvió a tocar hasta que Francis Ford Coppola, influenciado por lecturas y testimonios sobre la guerra de Vietnam, luego de sus exitosas películas El Padrino y El Padrino 2, querían incursionar en películas bélicas y la sin razón de la violencia, para ello contrató al guionista John Milius quien venía trabajando sobre una idea que tituló El soldado psicodélico, sobre experiencias reales de la guerra y era su intención casarla con una aproximación al texto de The Heart of Darkness de Conrad, pero el guión en manos de Coppola se fue convirtiendo en su propia versión de la novela, Coppola tenía una copia del guión que había escrito Wells y lo había llenado de notas, de hecho ya avanzado el proyecto y según testimonio del propio Coppola, lo que el director tenía en el bolsillo era un edición de la novela llena de observaciones, anotaciones y direcciones de cámara.
Como todos ustedes saben aquel proyecto de Coppola se convirtió en una verdadera pesadilla, afortunadamente contado en detalle por dos extraordinarios documentos, de la esposa de Coppola, Eleonor, se trata del documental Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse (1991), un registro pormenorizado de las dificultades que encontró el director en hacer realidad esta obra maestra, y las Notas en la realización de Apocalipsys Now (1991), que fue un diario que Eleonor llevó durante el rodaje de la película, que al final le costó su matrimonio.
Todo lo que le sucedió a Coppola y su grupo de producción Zoetrope, comenzó cuando Coppola decide despedir al actor Harvey Keitel, a quien había contratado para interpretar el papel de Marlow, quien ahora se llamaba Willard, dos semanas después de empezar la filmación perdiendo un material y un tiempo precioso, pero aquella actuación no satisfacía sus altos estándares y contrató a Martin Sheen para el papel.
La película fue hecha en locación en las Filipinas, donde el productor y director tuvo problemas de todo tipo con el gobierno local para obtener los permisos, el uso de los helicópteros militares y otros apoyos logísticos que necesitaba, pues se internó en la selva con su equipo, para estar en “ambiente” con la atmósfera de la historia, lo que acarreó problemas de salud y comodidades para el equipo de producción, aunque a todas estas Coppola, como buen sibarita que era, mantenía una línea de suministros constante para aires acondicionados, buenos vinos y la comida gourmet, que eran su debilidad y que incrementaron los costos de producción.
De las calamidades que tuvieron que soportar fue un tifón que arrasó con Filipinas y donde perdieron valiosos escenarios y equipos, a Martin Sheen le dio un ataque al corazón en pleno set que casi lo deja fuera de la película y de la vida, la producción que se había calculado para seis semanas de rodaje se montó en 16 meses, los estudios y los bancos estaban asustados y ejercían presiones sobre Coppola que varias veces amenazó con suicidarse, pero el director nunca perdió su control absoluto sobre la producción, al final tuvo que poner de su propio dinero para poder terminarla, cuando el presupuesto se montó en 20 millones de dólares y aún no terminaban, todo el mundo esperaba un espectacular fracaso y la quiebra de Coppola.
La presión se hizo sentir en el set de filmación donde diariamente habían trifulcas entre el personal, llegó un momento en que el actor Dennis Hopper dejó de asearse, se negaba a bañarse con la excusa de entrar en el personaje, resultando en una desagradable molestia para equipo de producción.
Marlo Brando en un momento le confesó a Coppola que le había mentido, que nunca había leído la novela, ni siquiera los guiones que le habían enviado, razón por la cual cuando llegaban a sus partes, siempre improvisaba, y para el asombro de todos, lo hacía de manera magistral, lo que terminó resultando en una de las mejores actuaciones de su carrera (decía que siempre tuvo en mente a Orson Wells interpretando al Ciudadano Kane), pero por si eso fuera poco, Coppola y el editor tardaron dos años editando la película hasta satisfacer las exigencias del director, como era de esperar, la producción terminó con una crisis de nervios de Coppola y una lenta recuperación.
Cuando la película se estrena en 1979 se convirtió en leyenda.
Surgen entonces toda una serie de apreciaciones, opiniones, estudios académicos, en referencia a la relación de la obra literaria y su versión cinematográfica, y en este sentido hay toda una rama de la teoría literaria actual concerniente a las adaptaciones, uno de estos estudios, A Companion to Literature, Film and Adaptation , es una compilación de diversos autores entre los que se encuentra el profesor  Jamie Sherry con su ensayo Paratextual Adaptation (2012) donde desmenuza con detalle, como el texto literario original se va transformando con cada intervención que se hace para textos que soporten otros medios diferentes a la escritura, en el caso de las películas, el texto se transforma en un guión, que es otro texto, nos dice Sherry sobre Heart of Darkness:
El mito y su condición de “clásico” asociado a la película, provocada por su proliferación de tropos culturales, han convergido para reubicar la novela, y por lo tanto sus subsecuentes lecturas. Los textos de Conrad y de Coppola están definitivamente enlazados, en parte por el distanciamiento transformador empleado por el director, en un acto que Derrida llama, mutua invaginación. Ese bricolaje de culturas que constituye el paisaje, donde los textos se adaptan uno al otro sin cesar en un acto de apropiación y contaminación, refleja la complejidad de nuestra recepción a una adaptación… estos paratextos añaden otra capa de interrupciones intertextuales, enriqueciendo y acomodando el discurso entre el lector y la novela precursora de Conrad. 

Hacer adaptaciones de obras literarias para otros medios de comunicación es una tarea creativa que toma y exige una enorme comprensión e intercambio del escritor con su fuente de inspiración, la obra siempre cambia, y siempre se mantiene como unidad, el resultado final es una suerte de palimpsesto donde nada se desperdicia y todo confluye en una obra de arte como nos lo demostraron Coppola, Wells y tantos otros escritores.  -  saulgodoy@gmail.com