martes, 15 de agosto de 2017

La oposición de la oposición


Esta es la infeliz frase que el luchador y comunicador popular, así se presenta, Jesús (Chúo) Torrealba, está martillando por medio de sus programas radiales para referirse de manera despectiva a los políticos y analistas que no estamos de acuerdo con la línea, que de manera autoritaria, impositiva y cargada de superioridad moral, pretende la dirección de la MUD imponerle al país, en cuanto a la manera de solucionar nuestro problema con el dictador Maduro.
En la frase, la oposición de la oposición, se descubre un profundo desprecio por la discusión democrática, por la negociación política, por la convivencia y la tolerancia de las ideas diferentes a la posición hegemónica de un grupo, que ya tiene años, enquistados en la dirección política de la MUD, dictaminando las políticas que el resto del país debe seguir sin crítica, sin pensamiento, sólo se espera de nosotros que obedezcamos, es decir, y lo vengo diciendo desde hace ya un tiempo, el chavismo se ha infiltrado en la MUD y pretende hacernos algo muy parecido al PSUV.
Todo aquel quien no esté de acuerdo con las decisiones tomadas en el seno de la dirección de la MUD es inmediatamente tomado como opositor de la oposición, es decir, a la manera del politólogo nazi Carl Schmitt, el enemigo ha sido plenamente identificado, separado y anatemizado como el contrario no venezolano; no se ustedes, pero me parece que esta actitud corresponde más a un chavista que a un demócrata, lo que queda claro y es palmario, es que en esta supuesta defensa de la unidad a ultranza, se pretende preservarla a fuerza de exilios, tanto Chúo Torrealba, como Ramos Allup, como Julio Borges y todo el aparataje que tiene montado el llamado socialismo democrático en el seno de la MUD, que prefieren tener de aliados a un chavismo disidente, que a una María Corina, combativa y demócrata.
La gran polémica de si la oposición debe asistir a las elecciones regionales que nos ha lanzado el régimen como carnada, los capitostes de la MUD inmediatamente la han mordido por aquello, que no hay proceso electoral malo, que el ejercicio del voto es siempre justo y necesario, aún aquellos que son una trampa.
Y es que nuestra situación país ha sido el producto de una cadena de trampas que la oposición, con su mentalidad de ameba (con un sistema nervioso especializado en huir del medio ácido y chapotear feliz en un medio alcalino), ha venido aceptando y hundiendo al país en la ignominia.
El ideario político de la MUD es sumamente elemental, y se basa en tres postulados fundamentales: 1- Si es electoral es bueno, 2- Todo es negociable, 3- Sumar, no restar.
Bajo esas premisas es que el chavismo ha podido avanzar y hacerse dueño del país en estos 18 años, no hay que ser un genio para predecir el comportamiento de los partidos unidos en la MUD, de modo que los asesores del chavismo, unos cubanos especializados en la psicología de guerra, le recomendaron a Chávez y Maduro que hicieran lo siguiente, denle tantas elecciones como sea posible, siempre conservando el poder de contar los votos, pues quien cuenta los votos, sabe cuando hacerlos perder y cuando darle algunas victorias, para tenerlos cebados y que vengan por más.
Háganle creer que pueden negociar con nosotros, hay que crear mesas de diálogos de todo tipo para marearlos, invitarlos a jornadas de discusiones de diversos temas, atraerlos con aperturas en foros sobre la situación nacional, dejarlos que presenten sus puntos de vistas y proyectos, recomendarles a gestores y negociadores extranjeros que son de nuestro agrado para que los representen en negociaciones con el alto gobierno, la presencia de sus representantes en estos foros pueden ser usados para desprestigiarlos con sus seguidores, y hacerles creer que los traicionan, hay que dejar registros de todas estas reuniones, en especial las secretas, para poder chantajearlos cuando sea necesario, y lo más importantes, prometan y lleguen a compromisos que luego el gobierno no cumplirá, lo importante es ganar tiempo.
En cuanto a sumar, no restar, es la clásica posición populista de quienes han perdido la vergüenza y aceptan entre sus filas cualquier bicho de uña que esté en disposición de hacerse la foto de grupo, para demostrar que cuentan con el favoritismo de la gran masa, que igual que en un supermercado, pueden encontrar en un solo sitio, tarjeta o candidato todas las opciones posibles de arcoíris político, esto implica que la organización política renunció a su sistema inmunológico, a la única defensa posible en contra de las ideologías destructivas y que son incapaces de reconocer a los enemigos de la sociedad abierta, y esto explicaría porque en la MUD cohabitan partidos de la oposición con partidos claramente vendidos al gobierno chavista.
Como ya explique en un anterior artículo a la actual directiva de la MUD le importa un rábano ser coherente o defender una posición de principios, si declara y certifica que ya Maduro no es el presidente de Venezuela, que el TSJ es ilegítimo y que sus actuaciones no serán reconocidas, que el CNE cometió fraude para tratar de legitimar la Constituyente comunal, de igual manera saltan al menor ofrecimiento de participar en unas elecciones y le ofrecen a los venezolanos la explicación de que se trata de “defender los espacios”, vamos hacer un breve análisis de esta argumentación.
Hay un muchacho, el Dr. Olivares que, de popular locutor de la radio, pasó a candidato para una diputación en la AN por el partido de Julio Borges, Primero Justicia, y que ganó su curul para representar los intereses del Estado Vargas, bien, a este joven diputado lo hemos visto en la calle involucrado en las manifestaciones de protestas donde fue varias veces agredido por la fuerza pública, donde defendió a jóvenes de la represión y desde la cual brindaba declaraciones donde destacaba su compromiso con los intereses del pueblo.
A lo que el gobierno chavista, de acuerdo a su plan de permanencia en el poder por todas las vías y tiempo posible, armó la trampa de hacer las elecciones regionales que no hizo cuando por ley correspondían, y con una condiciones leoninas para la oposición, dejando por fuera varios estados, inhabilitando candidatos de la oposición, sacando de las elecciones a los cuerpos legislativos estadales, haciendo el llamado de inscripción a las candidaturas en un tiempo cortísimo, e incluso lanzando la idea de hacerlas antes de su convocatoria original, la MUD, como era de esperarse y siguiendo las tres leyes de la oposición antes referidas, no resistió la convocatoria y como “táctica” acudió a nominar candidatos, entre los que se encuentra el recién nombrado diputado al Estado Vargas, el Dr. Olivares.
¿Por qué el gobierno anuncia estas elecciones en este justo momento? Bueno, varias son las necesidades del chavismo, la primera, desmontar la efectiva campaña internacional que montó la MUD de deslegitimar al gobierno de Maduro, ¿Qué mejor elixir al veneno que la misma MUD comiendo de la mano de su amo? Y en unas elecciones, donde al mismo tiempo le lavan la cara al CNE, aceptando sus reglas y resultados, además en un punto tan bajo en cuanto a su imagen internacional ¿No estaría la MUD acertando el espíritu democrático del gobierno chavista aceptando participar en unas elecciones convocadas por el propio gobierno caracterizado como una dictadura?
Todo el trabajo de tratar de convencer a una comunidad internacional de que el régimen de Maduro era una dictadura, que por supuesto era antidemocrático, que se manejaba con instituciones ilegítimas, quedaba reducido a una acusación al boleo desde el mismo instante en que por cualquier razón, esos partidos políticos se pliegan a participar a este descarado llamado electoral.
Voy ahora a utilizar los argumentos que le he escuchado al Dr. Olivares defendiendo su posición de acudir al llamado e inscribir su nombre como candidato, que son los básicamente los mismos que viene utilizando la MUD para justificar esta jugada.
Lo primero es la sublimación del voto como expresión del deber ser político, yo no comparto esta apreciación, me parece que lo más importante del deber ser político es la lucha constante por la libertad, el voto es una expresión, de otras muchas que existen, de esa libertad, pero ni es la única ni la más importante, lo que sucede es que en Venezuela se entiende la política como acto electorero, porque eso es lo único que saben hacer los políticos en nuestro país, hacer elecciones, pero la política real, de hacer más amplia las libertades, de defender las que existen, de mejorarlas se relegan a un segundo plano.
Olivares ha repetido una y otra vez que su curul como diputado lo ganó él con éste mismo CNE que hizo el mega fraude para la Constituyente comunal, que fue gracias a la intervención de los testigos de mesa, del aparato electoral que montó Primero Justicia en cada uno de los sitios electorales, como pudieron sacar tantos diputados a la Asamblea Nacional, hasta llegar a una mayoría absoluta.
Mi interpretación es otra, el régimen de Maduro cuenta con el CNE totalmente parcializado con los intereses del partido de gobierno, que es el que cuenta los votos y el que otorga las victorias, si bien se la pusieron difícil con una organización electoral que contaba los votos y las actas, la victoria que obtuvo la oposición en la AN se la concedió el gobierno porque dentro de sus planes ya había tomado la decisión de desmontar y anular a la AN.
Para nadie es una sorpresa la Constituyente comunal que ya estaba desarrollada y anunciada dentro del llamado Plan de la Patria, tenía años gestándose dentro del PSUV y de sus amos cubanos, esa constituyente era el link necesario para la reunión de Cuba y Venezuela en una sola entidad política, y como todos hemos visto, no importaron los votos, lo que importaba era el pronunciamiento del CNE.
Y aquí hago una digresión, nuestra oposición política tiene una naturaleza legalista y constitucional, por lo que todo lo que exista dentro de las leyes vigentes o en el marco normativo es santa palabra, así sea un bodrio o una injusticia del tamaño de una catedral, pero ojo con esto, valoran mucho más las normativas que elabora el chavismo que la que hacen ellos mismos en la AN, ¿Por qué digo esto? Porque basta con que el TSJ, o el CNE, o la Contraloría dicten normas en contra de la oposición democrática para que ellos inmediatamente la acaten o la respeten, se van con el rabo metido entre las piernas y sucumben a la represión abandonando los “espacios” que con tanto sacrificio el pueblo ha conquistado, por medio del voto para que ellos nos representen, el caso más reciente es la misma Asamblea Nacional.
Fueron nuestros legisladores los que declararon la ausencia absoluta al cargo de presidente por parte de Nicolás Maduro, fueron nuestros representantes los que declararon ilegítimos a los magistrados del TSJ que usurparon esos cargos, pero no han hecho nada más por honrar esas decisiones, es más, actúan como si no las hubieran tomado y acatan sus medidas como si sus pronunciamientos fueran írritos, lo que me da a entender que hay un comportamiento de sumisión perruna por parte de nuestros legisladores a la voluntad de los revolucionarios, y ese miedo, o temor, o respeto, se siente, se huele y por más argumento hipócrita que utilicen para compensar sus actos de cobardía, la gente se da cuenta de la doblez de sus actuaciones.
Y en relación a esos supuestos “espacios” de que tanto se habla en la MUD y que nunca especifican a que se refieren, para unos son espacios políticos (cualquier cosa que estos sean), para otro son cargos de libre elección, para otros espacios literalmente hablando, edificios, oficinas… para otros el espacio viene determinado en cada elección, para otros son esferas en la opinión pública, o todo esto junto, el asunto es que nadie sabe de qué hablan cuando se refieren a espacios.
Pero si espacios son gobernaciones o alcaldías a cuyos titulares no les otorgan el presupuesto de ley, que le intervienen la policía, que le nombran organismos paralelos para replicar sus funciones, que son inhabilitados y puestos presos, que simplemente son removidos por sus legislaturas, entonces esos espacios no son tales, son simplemente unos huecos negros que succionan hasta la luz.
Olivares se jacta que hay que ser un macho Camacho para postularse para tales cargos, entonces ¿Qué sentido tiene acudir a estas elecciones?  La lógica muy a lo Alicia en el País de las Maravillas es que si vamos a las elecciones, el gobierno las suspende, y que si no vamos le entregamos el país a los chavistas, con lo que todo parece apuntar a que vamos a una elecciones para pelear una nominación, a un cargo que no existe.
Yo creo que la actitud de los partidos de la MUD es bastante irresponsable y colaboracionista, la impresión que me da una persona como el Dr. Olivares, a quien considero una persona valiosa, es que renunciando a su investidura de diputado para “cazar” un cargo de gobernador, es que se olió que el futuro de la AN tiene sus días contados, y que hace más en una gobernación, así sea de mentira.
Mientras persista este olor a corrupción, a cartas de buena conducta, a financiamientos de campañas por parte de chavistas, a negociaciones secretas para reducir las tensiones con los EEUU, a burdos cambalaches políticos de un cargo por otro, a agendas personales prevaleciendo sobre el interés nacional, estamos en problemas con nuestra representación política, no hay seriedad, no hay compromiso y todo se reduce a jugar el quino con un gobierno tramposo. -  saulgodoy@gmail.com










¿De quien es el problema?


Hay factores de la oposición venezolana que son, definitivamente, órganos infiltrados del chavismo dentro de la llamada Mesa de la Unidad, como sería el caso del actual gobernador del estado Lara, Henry Falcón, del partido Avanzada Progresista; su posición ultra nacionalista ante la posibilidad de que los EEUU efectúen una intervención militar contra el gobierno de Maduro se resumió de manera singular en su expresión: “Este es nuestro peo”, aduciendo que, literalmente, esa “ventosidad”-refiriéndose a la crítica situación política del país- es producto de nuestras entrañas, para dejar establecido un derecho de propiedad muy singular sobre el desastre de país que tenemos.
Esa posición de Falcón se encuentra enmarcada dentro de un muy primitivo y elemental concepto de soberanía, obviando, por supuesto, la intervención cubana, rusa, china, boliviana, nicaragüense y la de otros países que conforman el círculo íntimo de este movimiento internacional del comunismo global, que se pasean por nuestro territorio con absoluta libertad, hurgando incluso dentro de nuestras FFAA, opinando libremente sobre nuestro destino, acusando a la oposición de apátrida y traidora, detentando impunemente propiedad sobre extensos territorios de nuestra patria, adquiriendo, sin ningún control ni rechazo, importantes empresas nacionales (estratégicas, dicen), e inmiscuyéndose, sin ningún pudor, en materias de seguridad nacional.
A ellos, sí, pero a los otros, no.
Está a los ojos de todos los venezolanos que el gobierno de Nicolás Maduro es un apéndice colonial del gobierno de Raúl Castro en Cuba, donde reside el verdadero poder que manda sobre las instituciones, las riquezas y la sociedad venezolana: Maduro viaja a La Habana cada vez que recibe instrucciones o necesita consejos para resolver los problemas políticos; tenemos en el país la presencia obvia y marcada de elementos cubanos en puestos claves dentro del gobierno chavista; para nadie es un secreto la intención bastarda de, por medio de la Constituyente comunal, integrar ambos territorios, el de Cuba y Venezuela, en una unidad político territorial para la convergencia en un solo gobierno.
Cuba es el enemigo histórico y natural de los EEUU; en La Habana se planifican todos los movimientos que sus secuaces venezolanos dan en la práctica; la participación de los carteles mexicanos de la droga en nuestro país tiene su nexo con el gobierno de Raúl Castro, quien propició la asociación.
El interés por controlar los gobiernos centroamericanos, por medio de elecciones amañadas por el CNE venezolano, tiene su origen en la estrategia de Cuba de inundar la migración hacia los EEUU con elementos criminales, pertenecientes a las pandillas y carteles del crimen del Salvador y Honduras (los maras, entre otros), para que causen desasosiego social en las comunidades donde hacen presencia; igual sucede con el plan de ubicar, darle publicidad y satanizar  los casos especiales cuando las familias de emigrantes ilegales son separadas de sus hijos para crear ambientes de odio social hacia las autoridades norteamericanas.
La planificación de atentados contra figuras públicas norteamericanas nace y es concebida en La Habana para que los mafiosos venezolanos las financien y sean ejecutadas por sicarios mexicanos o centroamericanos, repito, nada se hace en Venezuela que no lleve el sello de aprobado de los Castro, Venezuela se ha convertido en una plataforma de guerra de los cubanos.
Pero de eso Falcón no dice nada, es más, pareciera que está de acuerdo, a él no lo afecta lo cubano, pero lo gringo le hace rechinar los dientes.
¿Qué tipo de soberanía es ésta? Una muy conveniente para los intereses del comunismo internacional del que Falcón es parte activa, y que otros partidos dentro de la MUD apoyan y le dan calor.
Como muchos de ustedes están al tanto, hay varios tipos de soberanía, que en su acepción más literal sería la capacidad de un ente por regir a voluntad su destino; está, en un extremo, la soberanía personal, ser dueño y señor de los actos propios, y en el otro, la soberanía estatal, un constructo o ficción jurídica que le otorga al estado nacional una voluntad colectiva de actuar, dentro de su propio territorio y en el mundo, con derechos y deberes propios e inalienables, por lo menos en principio.
Este concepto absoluto de soberanía ha cambiado con el transcurrir del tiempo; las personas y las naciones cambian, evolucionan, algunas desaparecen, otras se integran en grupos y terminan compartiendo soberanía con otros… el concepto de soberanía absoluta es insostenible, ya que hace la vida en comunidad imposible, pero todavía hay quienes la invocan para justificar acciones que, por lo general, terminan afectando la soberanía de otros.
El ideal soberano ha sido cuestionado desde el momento en que se descubre que muchas de nuestras acciones que creíamos voluntarias no lo son, que vienen dadas o son producto de mecanismos, circunstancias y sistemas que no responden precisamente a nuestra voluntad; de hecho, el concepto mismo de voluntad se ha visto afectado y, por ende, la idea misma de la libertad, tan cara para la soberanía, ha sido puesto en entredicho.
Hoy en día es sumamente difícil sostener la integridad del concepto de libertad, tan necesario para mantener nuestro sistema de justicia basado en la responsabilidad personal, pero allí están los argumentos, a disposición de quienes quieran entrar en ese complejo territorio.
Por supuesto, la soberanía estatal ha sido torpedeada, modificada, adaptada, manipulada, regulada y contradicha de mil maneras; en todo caso, lo que al final se impone es el  respaldo, es la fuerza del estado y sus aliados en hacerla respetar, y hablo de la fuerza militar, no de retórica, se trata de ese concepto estudiado a fondo por Weber y Aaron del Machtpolitik, de la política de poder que se juega entre naciones.
Ser soberano implica, entre otras cosas, ser responsable, es decir, que mis acciones no dañen a mi vecino, que lo que haga o deje de hacer y afecte a terceros, puedan éstos reclamarme y recibir compensación por el daño causado; no es lo mismo ser soberano que hacer lo que venga en gana, sin tomar en cuenta las molestias, pérdidas, destrozos y víctimas que mis acciones puedan causar.
Y es aquí donde los venezolanos nos hemos comportado con absoluto desprecio por la soberanía de los demás; la soberanía de Venezuela nos corresponde a cada uno de sus ciudadanos, y el órgano encargado de activarla, defenderla y manejarla es el estado venezolano; como todos sabemos, fuimos nosotros quienes pusimos a los chavistas a manejar el país, y fue con base en nuestros propios errores que el gobierno de Chávez, primero, y luego el de Maduro, se atribuyeron de la manera que lo han hecho, una serie de prerrogativas y poderes cuasi absolutos en la manera como manejan nuestra soberanía.
En Venezuela hay un caso muy especial, se trata de que existe una soberanía nominal, formalista, que se construye con base en un fraude contable: el gobierno arguye que cuenta con una mayoría, certificada por el CNE, sobre la cual actúa para, “soberanamente”, cambiar la forma de estado y gobierno en nuestro país, ese es el último invento del chavismo, la Constituyente comunal.
Pero en la acera de enfrente tenemos al país “real”, la gran masa de venezolanos, esa que el CNE quiere ignorar a fuerza de trucos y trampas, que está en la calle, en rebelión contra el gobierno… una mayoría que se ha declarado democrática, constitucional y pacífica, que no cuenta con las armas para imponer su voluntad, y solo dispone de una Asamblea Nacional, timorata y venida a menos, porque sus diputados no quieren enfrentar al monstruo totalitario de una manera frontal.
No hemos podido parar ni detener los desmanes e injusticias que provoca el régimen de Maduro que, entre innumerables delitos, ha planificado y ejecutado una política de enviar a los EEUU dinero proveniente de la corrupción y el crimen organizado, inundando el sistema financiero de esa nación con dinero “sucio” y tratando de lavarlo en inversiones, propiedades, empresas que no le hacen bien a esa economía, y que considera esas acciones como delitos graves.
El gobierno de Maduro se ha aliado con carteles de la droga para enviar grandes remesas de esas substancias ilegales y peligrosas a países que eran amigos del nuestro, con el fin de dañar a sus pobladores y, en el proceso, hacer ricos a sus promotores, entre ellos, a familiares del propio Maduro.
El gobierno chavista financia organizaciones políticas, ha pagado gastos electorales y manipulado los resultados de esos procesos en países amigos con el propósito de favorecer a sus cómplices ideológicos, el Caribe es un buen ejemplo, donde partidos políticos filo-cubanos han sido establecidos con el propósito de garantizar la sumisión absoluta a los intereses de La Habana; ha enviado ayuda militar, construido obras públicas, prestado sus aviones, mandado a sus agentes con maletines llenos de dinero para sobornos y otros delicados asuntillos que, a todas luces, son una violación de la soberanía de otras naciones.
Ha alimentado financieramente y con armas a movimientos subversivos en países vecinos, les ha prestado ayuda militar, médica, les ha otorgado salvoconductos diplomáticos, los ha contratado como asesores, les ha dado respaldo y seguridad cuando están en nuestro país.
Ha permitido el establecimiento de grupos religiosos islámicos en nuestro territorio para que ganen adeptos a sus causas, sobre todo de misioneros fundamentalistas de Irán que tienen actividad en comunidades apartadas y grupos indígenas, permitiéndoles las transmisiones de programas de radio y TV disfrazados como estudios bíblicos, comparando pasajes de la Biblia con el Corán.
Lo que ha hecho Maduro con las concesiones mineras en el sur de Venezuela entregando territorio a transnacionales para que exploten sin control nuestras riquezas, poniendo en peligro nuestros reservorios de agua potable, nuestras selvas productoras de lluvia, nuestras etnias indígenas y nuestra biodiversidad.
Para no seguir enumerando una serie de intromisiones y delitos internacionales en el derecho soberano de otras naciones, en la intrusión de sus asuntos internos, en la violación de su derecho de autodeterminación, hemos observado que el gobierno de Maduro, cuando se ha visto sorprendido en estas acciones, recula y establece como coartada su propia soberanía nacional.
Venezuela se ha convertido en un peligro para la región, eso lo sabe todo el mundo, lo padece todo el que tiene que sufrir la llegada de nuestros nacionales huyendo del país y la desastrosa situación en que ha convertido la cotidianidad, con hambre, miseria y violencia a granel; ha hecho de nuestra nación una bomba sanitaria, con una serie de epidemias y enfermedades peligrosas y contagiosas que amenazan con expandirse en el continente; ha ocultado estadísticas a la comunidad internacional sobre importantes aspectos de nuestra condición como pueblo, con una economía quebrada mantenida en la oscuridad.
Todos los intereses de las demás naciones, empresas, ciudadanos y propiedades se han visto seriamente afectadas por la falta de cumplimiento de la normativa internacional, del respeto elemental de los derechos humanos; se trata de la absoluta irresponsabilidad de un gobierno que está actuando, cada vez más, como una mafia, con gente buscada por organismos policiales en funciones de gobierno; en pocas palabras, Venezuela ha sido considerada como un país de mal vivientes que quieren hacerle daño a la comunidad internacional basados en el derecho soberano del “Porque me da la gana”.
El asunto grueso es el siguiente: los venezolanos le hemos demostrado al mundo que somos unos incapaces en manejar nuestro propio destino en paz y concordia con las demás naciones; hemos demostrado nuestra impotencia para salir de los asesinos y corruptos que tenemos como gobierno; seguimos causándole una gran angustia a nuestros vecinos, promoviendo la inestabilidad y la violencia en la región.
Insultamos, agredimos y nos colocamos al margen de la ley cada vez que le conviene a la camarilla que nos gobierna, y lo hace en nuestro nombre, soberanamente; no importa que protestemos, que no reconozcamos al gobierno y sus actos, que nos declaremos en rebelión contra quienes dicen representarnos y se han transformados, con hechos, en una dictadura que no duda en amenazar a sus enemigos ideológicos con las armas, con una FFAA ideologizada y a la que están entrenando para convertirla en una fuerza “letal y rápida” para derrotar a quienes contradigan la voluntad revolucionaria; nunca me imaginé a un extranjero como jefe máximo de nuestras FFAA arengándolas para que luchen por sus intereses crematísticos, para que den sus vidas por los carteles de la droga y las mafias que contrabandean gasolina para Colombia y Brasil.
Visto que en Venezuela no hay fuerza alguna que garantice la paz interna, que las armas de la república están apuntando a nuestros aliados históricos, háganse la siguiente pregunta, ¿Por qué la comunidad internacional va a seguir permitiendo tal situación? ¿No es mejor intervenir Venezuela y poner orden en este infierno, antes de que ocurra una desgracia peor que la crisis humanitaria que tenemos? ¿Por qué los países civilizados del mundo van a seguir permitiendo este show del horror y la indecencia, teniendo los medios para detener esta locura?
“El peo es nuestro”- nos dice el inefable Henry Falcón- ¿Quiénes, sino el gobierno y sus grupos asociados, están interesados en seguir perpetuando este estado de cosas que ya afecta a buena parte del mundo?  Se impone otra vez la tesis de que soberanía es hacer lo que nos da la gana sin consecuencias, de allí el rocambolesco comunicado de la MUD donde se opone a la intervención militar en el espíritu muy chavista de “te meto el dedo en el ojo pero tú no me lo puedes meter a mí”, sigue predominando en la oposición la defensa del interés del dictador Maduro y desviar los esfuerzos de la comunidad internacional para que se diluyan en declaraciones y que la situación continúe igual o peor..
Creo que hay una parte del país, una mayoría, que está verdaderamente cansada del desorden, la violencia y la muerte, y que agradecerían el gesto de países amigos y aliados que vinieran en nuestro auxilio y nos dieran esa segunda oportunidad que tanto necesitamos de hacer las cosas bien, lo que significa que obligatoriamente debemos prescindir de los partidos dentro de la MUD que le han hecho el juego al gobierno, porque luego de esta lección, los venezolanos ya estamos curados en salud del socialismo perverso disfrazados de militares.
Olvídense del concepto de soberanía absoluta que pretende imponer la secta del chavismo, muy pocos países son verdaderamente soberanos en el mundo, la globalización y el terrorismo lo han demostrado; Maduro y su gobierno, en nombre de éste último, le han demostrado a la comunidad de países de Latinoamérica que la soberanía les tiene sin cuidado y que sólo la utilizan, como una arenga insustancial, al momento en que son descubiertos jugando al terrorismo. Terroristas, eso es lo que son, y si esto es así, entonces nuestro problema no es solo nuestro, es un problema de toda la comunidad de países civilizados y que quieren la paz.    -    saulgodoy@gmail.com







viernes, 11 de agosto de 2017

El club de los torturadores


La tortura es una de las acciones más atroces que se pueden poner en práctica para castigar a un ser humano, por mucho tiempo ha sido usada por órganos de inteligencia para extraerle al prisionero información, o para conseguir confesiones y delaciones que convengan a los propósitos de los jefes que la ordenan, de hecho es considerada como uno de los crímenes en contra de la humanidad más perseguidos por la justicia internacional.
El régimen que la utiliza jamás podrá lavar su rostro y decir de sí mismo que es un gobierno confiable, civilizado, respetuoso del orden y la ley, mucho menos que se trata de un gobierno humanista o democrático, el que ordena o permita la práctica de la tortura en contra de otro ser humano vivirá el resto de sus días bajo la impronta de la cobardía y la depravación.
Pero cuando una dictadura tiene a la tortura como política de estado, como es el caso del régimen de Nicolás Maduro, y la utiliza, publicitándola, como instrumento de miedo y opresión en contra de la población, como método de control político, estamos en presencia de un estado irremediablemente criminal, y se sigue con toda la lógica del sentido común, que quienes sostienen relaciones con ese gobierno, bien sea participando de sus acciones, gozando de sus privilegios, haciendo negocios con él, participan de manera directa de la responsabilidad de estos actos atroces.
Esa persona, o empresa, que consiguió un préstamo para ese gobierno, o le suministra algún servicio o bien a ese estado, o desarrolla las tesis jurídicas que soportan ese estado de cosas, o el periodista, que alejado de esas oscuras instalaciones del horror, trabaja en un medio de ese gobierno para elevar su imagen, son en la misma medida que los verdugos, que fracturan los huesos de los prisioneros políticos, que los vejan y humillan haciéndolos comer excrementos, agentes directos de tales abominaciones.
No hay excusas, desde el momento en que la persona se sabe auxiliar de una sistema político que le hace daño a un ser humano indefenso, a un prisionero de conciencia, a un joven que protestaba por las injusticias del régimen, esa persona queda manchada del deshonor de la misma manera que el que aplica los cables eléctricos a los genitales de la muchacha pidiendo clemencia, o del que maneja el bate descargando golpes furiosos en contra de su víctima enrollado en una colcha.
Trabajar para un torturador como Nicolás Maduro, compartir sus oficinas y mesas de trabajo, lejos de la ergástulas que son las cárceles militares y de inteligencia del régimen, a distancia de los gritos y los malos olores que generan la tortura, de las risas de los psicópatas que se encargan de destruirles el alma a sus víctimas, no los salva de la vergonzosa maldad de unos hombres y mujeres que para sostenerse en el poder, utilizan a sus semejantes y los degradan a cosas, que pueden ser abiertas y sus entrañas sacadas en nombre de una supuesta Patria, o pagarle dinero a quienes deben hacerlos ver como héroes o protagonistas proverbiales de una crisis, que había que enfrentar a cualquier precio, incluso si se trataba de sacrificar la dignidad humana.
De seguro, estas personas que rodean al Gran Torturador en sus exquisitos espacios, con la mejor comida y bebida, con la promesa de grandes riquezas y privilegios, rodeados de una seguridad digna de un tesoro, y con personas que a cada momento justifican la muerte, el hambre, la miseria, el dolor, la enfermedad como males necesarios para la gloria de un ideal, no dudan por un instante que están haciendo historia, que son privilegiados y que saldrán sin un rasguño de la aventura de la que son parte.
Lamento arruinarles la fiesta, están equivocados, ninguna persona que a sabiendas de que tiene hermanos, compatriotas o prójimo tan buenos o mejores que ellos, siendo torturados en una prisión para que con su dolor puedan ellos adelantar en la vida y ser mejores personas, están irremediablemente perdidos.
Cuando pienso en los banqueros de Goldman & Sachs, en sus lujosas oficinas en New York haciendo el negocio de sus vidas con unos bonos manchados de sangre, cuando pienso en sus clientes, una pareja de ancianos en Florida gozando de sus últimos días en una casa de retiro atendido por enfermeras, gente que ni siquiera sabe dónde queda Venezuela, cuando miro a los ministros de Nicolás Maduro que le rodean en sus presentaciones en televisión, en aquellos jóvenes vociferantes lanzando consignas en contra del imperio y de la intervención extranjera, en los representantes indígenas diciendo que ahora sí los pueblos aborígenes recibirán el respeto que merecen, y veo al dictador sonriendo satisfecho de su corte de aduladores y cómplices, me pregunto ¿Cómo puede esa gente conciliar el sueño mientras se desangra en una cárcel un venezolano? ¿Pueden mirarse al rostro en las mañanas cuando se miran al espejo y no llorar de vergüenza?
Lo semejante atrae a su similar, es una de las máximas de la magia antigua, y el régimen de Maduro se las ha agenciado para reclutar a todo psicópata de siete suelas que existe en el país, asesinos y violadores a granel, algunos con cursos de especialización en las escuelas cubanas de tortura donde, entre otras cosas, les enseñan a no sentir ningún tipo de culpa ni remordimiento por su trabajo, una especialidad “técnica” como cualquier otra, sólo que esta trata de someter a suplicio a un ser humano sin llevarlo a la muerte y en grados superiores, sin que les quede marca alguna en el cuerpo.
Pero es mi opinión que para ser un psicópata no es necesario sentir placer o no sentir nada, mientras descoyuntan miembros o remueven piezas dentales sin anestesia, basta sentarse al lado de quien ordena tales barbaridades y servirle la mesa o atenderle sus negocios, quien asesora a un torturador en temas económicos o de infraestructuras petroleras y sabe que su cliente tiene a más de 600 presos políticos sometidos a torturas día y noche, no sólo a ellos, a sus familiares, amigos y conocidos, que sufren de igual manera la injusticia, es culpable del delito de tortura. 
Quien atiende a un criminal que viola los más elementales preceptos de los derechos humanos, la Constitución y las leyes, quien decide pasar sobre la sacralidad de la vida humana, quien ordena quebrarle el espíritu a una persona humillándola y animalizándola, quien viola los preceptos morales y éticos más elementales sobre la justicia, en cualquier momento puede voltearse y considerarte su enemigo, basta una palabra equivocada, un gesto mal comprendido para quien hoy sirve al torturador, mañana podría encerrarlo en un sótano aislado y hacerlo beber gasolina.
Todavía me encuentro con personas que creen poder negociar con el torturador, los he visto pedirle actos de buena voluntad, y suelta a dos presos, pero inmediatamente encadena a 300, porque para Maduro, que es además, un secuestrador y un extorsionador, la vida de sus adversarios son fichas de canje en un juego de póker, el pueblo es sólo ganado que pone a la venta, la gente sólo sirve para hacer de escudos humanos en caso de que a alguien se le ocurriera venir a apresarlo.
De modo que todo el entorno presidencial, aún aquellos finos señores de pelo engominado, costosos trajes y exóticos perfumes, que según ellos no han tocado ni con el pétalo de una rosa a uno de estos pobres desgraciados “golpistas”, tienen sus manos manchadas de sangre, son parte del circo del horror en que Maduro a convertido a nuestro país.
Y aquí mi dictamen, ser chavista, haber coadyuvado a que esta pesadilla se convirtiera en realidad, los hace por igual unos torturadores, aún los simples simpatizantes, los que gozan un mundo cuando ven a los enemigos de la patria correr a buscar refugio en una autopista de la andanada de bombas lacrimógenas que llueve sobre ellos.
No hay chavismo democrático, igual que los nazis, morirán creyendo que tenían el derecho de torturar y masacrar al pueblo por su bien, por un destino superior.   -   saulgodoy@gmail.com


Nuestros partidos políticos


Cuando la gente dice que estamos entrando en una transición, nuestros partidos políticos de la oposición democrática no se imaginan que la cosa es con ellos también, estos últimos tiempos de resistencia en la calle nos han demostrado a los ciudadanos, que nuestros líderes políticos y sus organizaciones políticas necesitan una profunda reingeniería, tan sencillo como que está a la vista, que con éste estamento político, no vamos a ninguna parte.
La sociedad civil rebasó, y con mucho, los límites de competencia de un gran número de políticos en la MUD, que lo que están dando es pena ajena en sus declaraciones y puntos de vista, muchos de ellos parecen sacados del cofre de los recuerdos, cuando el país era manejado por un bipartidismo entre factores de la izquierda democrática.
Se siente y se nota que no hubo renovación ideológica, que muchos de estos voceros de la MUD que han tomado protagonismo en el asfalto ante los piquetes de la Guardia Nacional, están más vacíos de ideas que una totuma alongada, de las que crecen en el patio de mi casa, y que cuando caen al piso se abren mostrando carnosidades y concha, nada más.
Si lo que quieren es cobrar popularidad por los golpes que han acusado en las marchas y el gas lacrimógeno que han respirado, les digo, no basta, son necesarias las ideas, los discursos, que los conecten con la Venezuela sufrida y valerosa que ya está harta de la mediocridad, las acciones que hemos visto, las negociaciones, reuniones, estrategias que están desarrollando nos hablan de una concepción política pragmática, utilitarista para unas agendas que no pasan del interés personal de una pequeña cúpula de operadores políticos.
El chavismo ha sido una sobredosis de incongruencia y pobreza mental, un tsunami de populismo barato, ante el cual se puede distinguir claramente quien piensa y quien copia, y vistas las opciones, muy pocos piensan, estas cualidades se han transferido por osmosis a nuestra oposición política, para todos esta a la vista que no hay un plan para salir de esta situación, excepto el de confiar en el destino y seguir la constitución como si la constitución fuera una especie de sortilegio.
Los principales partidos de la oposición democrática presentan un muy serio vacío de ideas que nos hacen temer por una muy difícil, larga y problemática transición, la manera como se han comportado durante la decadencia chavista nos hacen sospechar que no son las personas y organizaciones más idóneas para sacar al país de la postración en el que los enemigos de Venezuela la han dejado.
Hay demasiados vicios, esquemas mentales caducos, visiones de país desfasadas, ideologías ancladas en el pasado que hacen imposible recurrir a modelos y soluciones que operan en los límites de la experimentación social y política, se necesitan agallas y capacidad de cambio para llevar a una Venezuela arruinada y destruida en el alma, a que pueda recuperarse y vuelva a confiar en sí misma.
Estoy hablando que tenemos políticos, jóvenes en su mayor parte, pero con alma de viejos, educados e ideologizados en doctrinas que nada tienen que ver con nuestras extraordinarias circunstancias, muchos de estos gerentes sociales, que se venden como la solución para nuestros tiempos y circunstancias, no tienen la menor idea de que hacer al momento de que el pueblo les dé el mandato de sacarnos de este pantano donde estamos atascados.
Uno los escucha hablar y es el mismo discurso de la democracia venezolana de hace cincuenta y cuarenta años atrás, dependientes de un estado fuerte, centralizado, dueño de todos los recursos, rentista, benefactor, paternalista, clientelista, planificador, socialista, interventor, controlador y autoritario, pareciera que fueran clones de aquellos partidos cuya formulan repiten ad nauseaum para cualquier eventualidad bajo el sol.
Venezuela va a necesitar no sólo de políticos que le den la cara, que les hablen claro y planteen soluciones a corto, mediano y largo plazo, porque será un delicado intercambio de sacrificios por soluciones, deben mostrar resultados y la única manera de hacerlo es hacer minería en la estructura estatal, e ir entregándole a la población civil organizada, actividades, sectores productivos, servicios e infraestructura que antes estaban en manos del gobierno central, habrá que privatizar grandes parcelas de los servicios públicos, incluyendo algunos sectores de la justicia, la educación, la salud y hasta la seguridad y defensa, que para algunos es desprenderse de “soberanía”, me imagino que habrá un momento en que incluso sea necesario sacrificar al Banco Central de Venezuela para poder estabilizar la macroeconomía, hay políticos de nuestra oposición que sentiría que se les está cortando un brazo si eso llegara a suceder.
Tendríamos que llegar a favorecer mucho más un sistema de regiones autonómicas, con mayor independencia política y administrativa que lo que hasta hoy habíamos visto para poder garantizarles su desarrollo, sería entrar en un verdadero modelo federal con lo que cambiaría drásticamente el poder de los partidos políticos nacionales tradicionales.
Tenemos un estado mastodonte, que padece de un gigantismo que nos está matando a todos los venezolanos, ya que tenemos que alimentarlo, mantenerlo y soportarlo sin que nos proporcione los beneficios que tal sacrificio implica, principalmente en dos áreas fundamentales, el sector militar y el educativo, de modo que hay que desmontarlo de la manera más rápida, razonable e inteligente para causar el menor daño posible, con lo que vamos a necesitar gente experta en transferencia de funciones y personal sin perturbar el orden social ¿Qué vamos hacer con tres millones de empleados públicos innecesarios, acostumbrados a una seguridad social estable? Tal número de gente lanzada al enorme sector de desempleados que ya existe, causarían una situación de desorden en el sistema muy difícil de contener.
Estoy seguro que nuestros políticos ni siquiera se han paseado por este escenario, y que si lo hicieren, su única fórmula sería la de sostener ese mismo estado, sin tocarlo, para no levantar olas que afectaran su popularidad.
Estoy al tanto del papel de acompañamiento y de soporte que les ha tocado jugar a los partidos políticos, han estado al lado del pueblo en los peores momentos de la represión, les han dado aliento y hasta ejemplo de resistencia, todo eso está muy bien, pero ¿dónde está el plan para salir de esta pesadilla? Seguimos reaccionando a las circunstancias sin tomar iniciativas, operando en un marco de reglas estrictas y muy injustas visto las libertades que se toma el régimen de Maduro al momento de acabar con la oposición, no respeta ni el derecho a la vida, nos quiere ver a todos pasando hambre y en un grado de dependencia al estado digno de esclavos.
La reglas que la oposición se ha autoimpuesto de pelear una batalla limpia con las reglas constitucionales, ante un enemigo que le importa un pito las normas democráticas y de consenso es verdaderamente lamentable, ya habrá tiempo de asignar responsabilidades por haber sido promotores de sacrificios humanos innecesarios, por exponer a nuestros jóvenes a peligros imposibles ante una horda de salvajes.
Nuestros partidos políticos operan a un nivel de acción sumamente primitivo, su principal función es la de ganar elecciones y una vez en el poder, conservarlo por el mayor tiempo posible, lo que hagan para lograr ambos objetivos no importa, todo vale en política, incluso ir en contra de la ley, lo importante es que nadie se entere, y si se enteran, que nadie lo recuerde, porque luego de un tiempo en el congelador, la máxima en nuestro país para éste tipo de avatares, es que en Venezuela, no hay cadáveres políticos, este es el país de los muertos vivientes.
En cuanto al público, al electorado, la gran masa de venezolanos y aquí me incluyo, ya sabemos que Maduro y el gobierno de Cuba, nos quiere bajo la bota militar, oprimidos por la violencia y la fuerza para explotarnos como manso ganado dispuesto al matadero, ya todos estamos claros que con esta Constituyente comunal lo que nos depara es más lucha por nuestra libertad, que al final será nuestra, que vamos a tener que pagar un costo enorme, entre otras razones, porque nuestros políticos fueron incapaces de organizar al pueblo para otro tipo de resistencia, que no estaba dentro de las reglas de sus juegos de política de salón, porque fueron incapaces (y muchos tuvieron miedo de asumir sus responsabilidades) de liderarnos hacia la victoria total sobre nuestros enemigos.
La gran culpa que nuestros partidos y líderes políticos tienen que asumir, es que ocuparon puestos de comando y dirección aún a sabiendas que eran incapaces de dirigir y solucionar nuestros problemas, no quisieron admitir su falta de coraje, voluntad y preparación para el trabajo que supuestamente debieron haber hecho, en este sentido, se comportaron como unos chavistas más, y la historia se los reclamará.   -    saulgodoy@gmail.com




La violencia política en Venezuela


A medida que se va produciendo un aumento en la represión del gobierno hacia la población civil, se destruyen las instituciones y se deja al país sin garantías constitucionales, el derecho y la norma pierden su vigencia, y se produce el fenómeno de la anomia social, o como decía jean Jacques Rousseau, volvemos al estado de la naturaleza.
Lo que ya está sucediendo es que empiezan a concretarse acciones, motivaciones e identidades a nivel local, en los barrios, caseríos, poblaciones del país que nada tienen que ver con las condiciones políticas del conflicto mayor, es decir, la cúpula del régimen chavista que se ha visto obligado por sus crímenes, a atrincherarse en el país, pues están solicitados por órganos de seguridad internacional para su captura y seguirles juicio para que respondan por sus violaciones a la ley, poco tiene que ver con la violencia que se genera en las calles de Venezuela.
Aprovechando la falta de ley y orden y la respuesta normativizada de los cuerpos de seguridad del estado, diferentes grupos de la sociedad, armados y sintiéndose amos de sus territorios, toman la iniciativa de la venganza, el control sectorial, el pillaje, el bandolerismo, y en algunos casos hasta la oferta de seguridad por un pago, sustituyendo al mismo estado en una de sus funciones principales, generando una violencia muy puntual que no tiene relación con la violencia política generada por el régimen, pero que los medios de comunicación y el mismo estado, utilizan para atribuirles un carácter de violencia política.
Claramente vemos dos tipos de violencia en acción, por un lado la motivada políticamente, supuestamente bajo un marco abstracto ideológico y producido por un grupo en armas defendiendo una posición basada en lealtades y creencias, que sería la motivación Schmittiana (promocionada por la teoría política de Carl Schmitt)y otra muy distinta, muchas veces confundida entre estas, pero que sólo responde a la codicia y la rapiña, que sería el espíritu Hobbesiano expresado en la máxima del hombre, como lobo del hombre.
Este es un fenómeno que los estudiosos de la guerras civiles tienen en cuenta para determinar la profundidad y complejidad de los conflictos armados en una sociedad, ya que a medida que el conflicto político escala en represión, como es el caso de Venezuela, de igual manera van escalando el predominio de las bandas armadas y la violencia local, hasta que llega a un punto en que ambos tipos de violencia, aunque distintas, confluyen y se hacen una.
Los chavistas están empeñados desde hace tiempo, y lo han declarado públicamente, en querer una guerra civil, y están haciendo todo el empeño por obtenerla ya que en ese escenario, previsto en La Habana por el régimen de Raúl Castro, podrían convertir el problema venezolano en un conflicto internacional donde se unirían las fuerzas de la subversión armada y se invitarían a mercenarios de todas partes del mundo, incluyendo el terrorismo islámico, que si la CIA maneja la misma información que yo, deberían saber que ya están actuando en varias partes de Latinoamérica y en especial los grupos islámicos iraníes, en Venezuela.
Este proyecto tiene décadas en su planificación para erosionar el poder y la presencia de los EEUU en el área, pero más peligroso aún, sería un conflicto diseñado para manejar a la minoría más importantes de los EEUU, los hispanos, con fines revolucionarios y dentro de las fronteras norteamericanas, lamentablemente el partido demócrata, por lo menos una parte importante de su liderazgo, tiene el interés político de debilitar al partido republicano en la lucha por el poder, y ha aceptado la participación cubana en Latinoamérica, sin darse cuenta que han permitido una importante penetración de los intereses cubanos dentro de las comunidades hispanas, sobre todo en Florida, California, New York, Arizona, Nuevo México, New Jersey.
El filósofo francés Raymond Aaron exploró en varias obras su preocupación por la decadencia de occidente, y descubrió algunos síntomas de esta esclerosis que ataca al cuerpo político de los grandes poderes mundiales, señala Aaron que cuando compiten la necesidad con la intencionalidad y gana la necesidad, la decadencia empieza su lento proceso, los EEUU durante varios lustros estuvo involucrada en la defensa de la libertad y la democracia en el mundo, su papel en las dos guerras mundiales confirman fehacientemente esa voluntad.
Pero luego de los ataques terroristas en su contra y la amenaza del fundamentalismo islámico a sus aliados, sumado esto, al peligro nuclear que representa el díscolo gobierno de Corea del norte, la necesidad tomó las riendas de las acciones norteamericanas, por más de 50 años la amenaza comunista en Latinoamérica fue pospuesta en su lista de prioridades, y el resultado está a la vista, el subcontinente se encuentra de nuevo haciendo aguas y sigue siendo incapaz de atender su propia sobrevivencia.
La única manera de parar este nefasto plan sería con una respuesta definitiva, simultánea y drástica hacia Venezuela y Cuba, que sería la señal más contundente para que Rusia y China, dejen de estar tentando su suerte y jugando con los intereses de los EEUU en el área, pero el partido demócrata sigue poniéndole trabas al gobierno de Trump y lo tienen con las manos atadas.
Corea del Norte está siendo usada como distracción para las fuerzas de defensa norteamericanas mientras el Plan Venezuela es alimentado por Rusia y China como carga de profundidad, concentrando bajo el régimen de Maduro una coalición de todos los enemigos de occidente dispuestos a contaminar toda la región con sentimientos anticapitalistas y antiimperialistas, que ya están actuando en algunos de los discursos que se escuchan dentro de los EEUU en algunas comunidades hispanas, discursos que tienen letra cubana.
A partir de los sucesos del 11S71 y las medidas que tomó el gobierno de los EEUU en contra de algunos países con vinculaciones terroristas, los enemigos de los EEUU decidieron cambiar la estrategia, apuntando ahora a alimentar el descontento interno, sus propias tensiones raciales y de clase para alimentar un estallido social o una revolución,
Venezuela fue un globo de ensayo en este sentido, se afinaron los mensajes, los camuflajes políticos adecuados, los instrumentos legales, las opciones electorales y la penetración de la oposición por elementos pro-régimen comunista, se trata de la estrategia del Caballo de Troya en una versión mucho más sofisticada, de largo aliento pero sin dudas, letal para el sistema democrático.
Occidente se encuentra bajo un asalto en diferentes frentes, Europa tiene sus propios problemas pero no se han dado cuenta que la semilla cubana fue sembrada en el seno del partido PODEMOS de España, que Grecia ha sido penetrada por el discurso bolivariano de justicia social, que los Balcanes experimenta un renacimiento en sus agravios de clases y del odio social hacia los países ricos, en la más rancia tradición de la filosofía de la liberación adelantada por el Foro de Sao Paulo, que Turquía está experimentando con el modelo chavista de la unión cívico-militar para instaurar una dictadura.
Todo esto conforma el viejo modelo ideológico marxista leninista revivido, luego de la caída del muro de Berlín, vía Cuba y Venezuela en medio de un mundo en conflicto por superpoblación, escasez de algunas materias primas, reducción de elementos para la sobrevivencia como agua potable, tierras productivas, cambio climático, conflictos religiosos, étnicos, enormes diferencias en desarrollo y prosperidad entre los países del mundo, aumento de la pobreza, aumento de los regímenes autoritarios, carreras armamentistas.
Una de las características fundamentales del Plan Venezuela fue su gran cobertura mediática, iniciada por el presidente Chávez, quien aprovechando la abundancia de petrodólares se dedicó a promocionar en el mundo su proyecto revolucionario, esta exposición mediática se mantuvo con el dictador Maduro, debido justamente a la ejecución pública de una de las democracias más representativas de Latinoamérica.
Delante de todo el mundo, el dictador se encargó no sólo de vejar y bañar con sangre los valores fundamentales de las libertades humanas, sino que se burló de todas las instituciones globales, incluyendo al Vaticano, para desmontar, ante la indiferencia primero, pero luego, cuando se dieron cuenta de la gravedad del asunto, de la impotencia de occidente, de ver en televisión, ya no la ejecución pública de algún funcionario o líder democrático, sino la de todo un país siendo ajusticiado en las calles ante los intereses del narcotráfico, la corrupción y el terrorismo.
Con este show mediático de desafío y violencia descarnada ante los poderes fácticos de occidente, y el que estos permanezcan sin actuar ante la destrucción de una democracia, que es la joya de la corona en el orden internacional, sólo un mensaje parece ser claro para los enemigos de la sociedad abierta: es temporada de caza en contra de la civilización judeocristiana.
Pero no es sólo este aspecto político hay un trasfondo importante y es un tema policial, estamos hablando que los carteles del crimen organizado principalmente el del narcotráfico, lavado de dinero, corrupción, contrabando, trata de blancas, juego ilegal, tráfico de armas y sustancias peligrosas, tráfico de especies animales en peligro, el mercado negro de minerales estratégicos, documentación falsa, tráfico de órganos, de niños para la adopción, pornografía, medicinas sin permisos sanitarios y otras especialidades del sub mundo criminal, están desarrollando sus bases operativas rápidamente en el país aprovechando la burbuja de tolerancia de la que goza el gobierno por parte de la comunidad internacional.
He estado advirtiendo durante varios años del peligroso ajedrez que se juega en Latinoamérica en contra de la seguridad de los EEUU, inexplicablemente he visto con asombro no sólo el silencio cómplice de sus autoridades ante la amenaza, sino la intención tácita y expresa de hacerle fiesta al régimen de Cuba y permitir el avance descarado del comunismo en Venezuela, hay una metástasis en progreso, y el único capaz de aplicar el remedio heroico al paciente, para salvarlo, se debate entre si el asunto es grave o no, si lo afecta y en qué medida.
Venezuela se ha convertido en una vitrina y carnada para los EEUU en la que se despliegan graves amenazas para la sobrevivencia del actual orden internacional, hay factores internos en la nación norteamericana que esperan por como la Casa Blanca actúa en nuestro caso, para iniciar una serie de movimientos entre los que se encuentran los ataques, que el presidente Donald Trump está experimentando por parte de sus contendores políticos, para demostrar su incapacidad como líder mundial y de esa gran nación, el partido demócrata cree que actuando de esta manera, se asegura la hegemonía de la izquierda norteamericana concertada y al servicio de estos intereses oscuros, sin darse cuenta que está firmando su acta de defunción, la debilidad de occidente no se encuentra en lo material ni en el poderío militar, está en la mente de sus líderes, en sus temores y errores al tomar las decisiones que conciernen su seguridad.
Siempre he creído que en los EEUU está personificado el poder y el balance de la civilización occidental, que si el mundo pierde a los EEUU, se pierde la posibilidad de sobrevivencia de la cultura, la filosofía, creencias, medios de vida y las posibilidades de libertad, me siento en el deber de advertir una vez más, lo peligroso de la situación en Venezuela, nuestro pueblo ha dado fe de su compromiso con los valores de la democracia, nuestro jóvenes están siendo sacrificados en las calles por esta convicción, nuestros presos políticos son torturados y algunos asesinados, muchos somos los periodistas y escritores que somos blanco militar de esta revolución, y a pesar del peligro, continuamos expresando lo que pensamos.
Hemos dado el ejemplo de valor para enfrentar al monstruo totalitario, pero la ayuda ha encontrado obstáculos en llegar, sobre todo gracias al socialismo internacional y su poderosa maquinaria diplomática y mediática, que distrae los esfuerzos por detener la crisis en mi país.
Apagándose la luz en Venezuela, estoy seguro, empezará a apagarse la luz en todo el continente y llegará el momento en que poco a poco, dentro de los EEUU, sin importar cuán alto sea el muro que construyan, empezarán las luces a titilar primero, se hará la luz mortecina, para luego sucumbir a la oscuridad. Todavía hay tiempo para que esto no suceda.   -   saulgodoy@gmail.com


 


viernes, 4 de agosto de 2017

El secreto de Benjamin Whorf


Para los que estudiamos lingüística y filosofía del lenguaje, el nombre de Whorf no es extraño, su obra es constantemente referenciada por los más importantes científicos del lenguaje, aún cuando no era su profesión, la exactitud y el rigor de sus trabajos son indiscutibles, y mientras vivió, fue uno de los más admirados expertos en morfología, fonética y sintaxis, estudió con especial dedicación el lenguaje de los indios Americanos, entre ellos el Hopi, el Maya y el Azteca, de los que publicó importantes contribuciones.
Benjamin Lee Whorf (1897-1941), nació en Boston y se graduó de ingeniero químico en la prestigiosa MIT, trabajó casi toda su vida con una de las principales empresas de seguros de Norteamérica como especialista en reducir riesgos de incendio en plantas químicas, desde muy joven se interesó por el tema del lenguaje y en su tiempo libre investigó en las mejores bibliotecas, este interés lo llevó a hacer amistad con el profesor Edward Sapir, de la Universidad de Yale, uno de los más importantes expertos en lenguas nativas de Norteamérica con quien luego publicaría varios trabajos, entre ellos la conocida hipótesis Sapir-Whorf, de la que en 1957 el escritor de ciencia ficción Jack Vance se inspiró, para escribir y publicar una de sus mejores novelas, The Lenguages of Pao.
Tuvo la oportunidad de viajar a México becado por el gobierno norteamericano y en 1933 publica una investigación en la que adelanta la manera de cómo descifrar los petroglifos no numéricos de las pirámides Mayas.
Durante los últimos años de su vida el ingenio de Whorf, siempre inquieto, exploró caminos no convencionales en la relación mente-lenguaje-realidad, y desarrolló unas teorías casi metafísicas que no se atrevió a publicar por los medios usuales de sus anteriores investigaciones, eran hipótesis muy avanzadas (algunos dicen que se volvió loco) las cuales no podía probar ni sustentar en base a la experiencia, por lo que decidió publicarlas en una de las revistas más importantes de teosofía de la India, no porque estuviere de acuerdo con algunas de las corrientes teosóficas del momento en ese país, sino porque la audiencia de aquella publicación estaría mejor preparada para entender lo que quería decir.
Hoy voy a tratar de explicarles el secreto de Whorf.
Whorf empieza por señalar que el lenguaje de la ciencia en occidente, derivado de una rama del indoeuropeo, había llegado a un límite en donde empezaban a suceder cosas extrañas, entre ellas un enredo de carácter lingüístico que ya había sido denominado como el problema de Babel, es decir, para los distintos dialectos de la ciencia, la misma palabra empezaba a significar cosas totalmente diferentes, por ejemplo la palabra “espacio” tiene un significado muy diferente para un psicólogo que para un físico.
Pero el problema es mucho más complejo, cada lenguaje y sub-lenguaje viene constituido por un punto de vista y unos patrones de resistencia que lo hacen irreductible a otras interpretaciones, y estas resistencia aíslan el lenguaje de otras disciplinas de la ciencia, pero lo peor ocurre cuando una ciencia entra en el territorio de lo novedoso, de lo inexplorado, que lo obliga a cortar con la tradición lingüística de su propio lenguaje, cuando ya no puede utilizar esa matriz cultural de la que vive su lenguaje, que ha sido exprimida y sobre trabajada  al límite, en ese momento la observación científica parece salirse fuera de foco y el progreso en el entendimiento del universo, se ve comprometido por insuficiencia en el lenguaje.
Todas las ciencias tienen “allá afuera” un mundo nóumenal- un hiperespacio en una dimensión más avanzada y compleja, donde todas las cosas tienden a unificarse- y que espera ser descubierto en su primer aspecto, que no es otro, que en el plano de los patrones de relaciones.
Se trata de un mundo de infinitos pliegues que guarda una afinidad con la rica y sistemática organización de nuestro lenguaje, incluyendo a las matemáticas y a la música como lenguajes sucedáneos.
Esta idea fue explorada en el pasado por Platón, pero muchos pensadores contemporáneos la han acariciado, con en el caso del mundo de los objetos aprehensivos de Whitehead, en la física de la relatividad y su continuum de cuatro dimensiones, en el tensor de Riemann-Christoffel que trae a colación  la suma de todas las propiedades del mundo en cualquier punto-momento y quizás en la más provocatica de todas, la contemplada por Ouspensky en su Tertium Organum.
Lo que sí decía de novedoso Whorf era que en el mismo lenguaje había inscrita una premonición de ese mundo vasto y desconocido, al que pertenece nuestro mundo físico, que es apenas la piel, la superficie, de algo en que estamos metidos y al que pertenecemos, y que sólo ha sido por medio de las matemáticas que hemos podido aproximarnos.
Whorf era un lingüista experto en la observación de patrones complejos presentes en los lenguajes que estudiaba, muchos de estos lenguajes eran una combinación de dibujos, números, objetos, letras, palabras, filigranas que se tejían en composiciones que se repetían con variaciones, el podía ver ritmos y diferencias temáticas, significados escondidos en distintas puntuaciones y claves, podía abarcar con una sola mirada los grandes temas, de igual manera se le presenta el universo al hombre de ciencia, con la diferencia que su avance lo hace por pedazos, por partes.
Esto es problemático ya que en el orden del universo hay un sentido cósmico de las cosas, patrones que conforman grandes unidades, que a su vez son parte de otras aún superiores en magnitud, que son parte de enormes comarcas en progresión continua hasta formar continentes, galaxias enteras, regiones inconmensurables, planos y niveles que trabajan al unísono, aún dentro del caos.
El científico al no tener las claves necesarias para comprender el orden superior y descubre apenas una parte del universo operando, no puede entender cómo encaja esta parte en el todo, a veces ni siquiera puede hacer observaciones sobre la jerarquía de eventos que presencia, a qué nivel pertenece, que planos afecta…
Y vuelve a sorprendernos Whorf cuando nos desmonta las partes en que está compuesta el habla en el lenguaje y nos dice, el hombre cuando habla lo que hace es copiar unos trucos que ha aprendido, sin saberlo, del universo. De su expresión física, del sonido, parte el conjunto de órganos que hacen posible las ondas sonoras, para luego seguir con el plano fonético donde concurren consonantes, vocales, acentos, tonos, diferentes para cada lenguaje, luego se integran los morfemas a partir de los fonemas, estos son parte de una sintaxis que es ya un orden superior, y así hasta llegar a elaborar pensamientos capaces de describir las diferentes realidades.
Para nosotros los occidentales no es fácil comprender que lenguaje y naturaleza están unidos por un entramado interno, pero en culturas más antiguas que las nuestras, como la india, encontramos fenómenos como el Arte Mántrico que en su más elevada expresión se convierte en el Yoga Mantra que maneja una serie de recursos sonoros, los mantram,  que nos asisten en transmitir, controlar y amplificar una panoplia de fuerzas que los organismos vivos transmiten, sin que nadie lo note, a muy bajas frecuencias.
Así como las matemáticas nos auxilia para encontrar la justa posición de cables, diales, antenas y energía para poder transmitir, por medio de un aparato calibrado, música a gran distancia para que otro dispositivo de las mismas características lo capte, de igual manera, la mente puede ser configurada para que reciba manifestaciones de fuerzas que antes pasaban inadvertidas.
Pues igual que una radio o que una planta eléctrica, que por medio de magnetos crea campos de fuerzas que producen electricidad y que utilizamos para que haga el trabajo que requerimos, la lingüística puede ser conformada para idénticos propósitos.
Hay que profundizar en la investigación del lenguaje- propone Whorf- el simple hecho de que podamos comunicarnos sin estar al tanto de las complejidades que ocurren para que esto suceda, ya implica caer en una ilusión que sobre simplifica nuestra relación con el cosmos.
Y en este punto dejo que sea el propio Whorf quien les refiera una de sus ideas principales:
Este estudio muestra que las formas que adquieren los pensamientos de las personas están controladas inexorablemente por leyes de patrones de la que somos inconscientes.  Estos patrones vienen dados por intrincadas sistematizaciones de nuestro propio lenguaje y que contrastados con otros lenguajes, especialmente si son de una familia lingüística diferente… cada lenguaje cuenta con su propio y vasto sistema de patrones diferente a otros, en los que están culturalmente ordenados en la forma de categorías por las cuales la personalidad no sólo se comunica, pero analiza la naturaleza, se da cuenta o desecha tipos de relaciones y fenómenos, encausa su razonamiento y construye así, el hogar de su consciencia.

Y en este punto Whorf nos señala que para pensar, necesariamente no empleamos palabras, en sus investigaciones ha encontrado pueblos que pueden procesar sin ningún problema, conceptos como tiempo y genero, o palabras que hacen señalamientos a propiedades espaciales utilizando otros paradigmas simbólicos y de orden. En este punto de su trabajo nos introduce en algunas características del sánscrito donde afirma, el orden simbólico es holístico de este lenguaje.
Palabras como Nāma y Rūpa son formas de organización del espacio, una especializada y la otra para designar grandes géneros, una para diferenciar un pantano de un desierto, y la otra para enmarcar un gran género las diferentes composiciones de suelo, dice Whorf: “El nivel de Arūpa es el de los patrones, de las cosas sin formas, sin organización visual, que no marcan un espacio… es un importante referente lexical. Arūpa es el medio de los patrones, que pueden ser actualizados en el espacio y tiempo por los materiales que se encuentra en los niveles inferiores, pero que su naturaleza es indiferente al espacio y el tiempo.”
Es por medio del lenguaje en el plano inferior de las palabras que el hombre teje su red de ilusiones que los hindúes llaman Māyā, a la que le atribuyen el carácter de “realidad”, pero occidente está a punto de dar un paso importante hacia la expansión de la conciencia, ya la lingüística está llegando a la comprensión de un gran sistema referencial de lenguas que las abarca a todas, que suma todas las formas lógicas de análisis, donde nos es posible entender los diversos puntos de vistas de otras sociedades, lo que considerábamos “extraño” de otras culturas lo estamos incorporando a nuestras vidas cotidianas.
Whorf alega por ejemplo, que la lengua japonesa tiene una ventaja comparativa con otras lenguas que la hacen especial para actividades que requieren concisión y gran detalle, el hecho que una misma oración pueda referirse a dos sujetos distintos, marcando la expresión con ga o wa para distinguirlas, lo cual es impensable en inglés o castellano, donde la oración es construida de manera específica para cada sujeto, lo que le da al japonés una ventaja al momento de tratar temas científicos.
De esta manera en la última parte de su artículo nos da ejemplos de lenguas como la de los Algonquins que tienen dos terceras personas diferentes, o la de los Zulus que tienen dos maneras distintas de plantear el pasado, o la de la lengua Coeur d’Alene, de una tribu de indios en Idaho, que tienen una manera de representar causales para una acción de tres maneras distintas, lo que la haría una excepcional herramienta para desentrañar delicados asuntos de orden legal.
Whorf llama al lenguaje ordinario, el situado en el primer plano “el carnicero de la realidad” ya que su función radica en hacer pedazos la gran unidad cósmica, separa en porciones lo que nunca se debió separar de un todo, y que funciona en sincronía. Basta que una persona sea sacada de su medio y puesta en medio de una cultura foránea donde no conoce el lenguaje, para que caiga en cuenta que hay cosas básicas que resultan reconocibles para todos, sin necesidad de palabras específicas para nombrarlas, que hay sensibilidades que son universales, que incluso hay cierta “música” en las palabras que nos conecta.
El estudio científico del lenguaje ha llegado a terrenos insospechados, incluso para el tratamiento de ciertas neurosis que son la recurrencia de ciertos sistemas de palabras, de narrativas, que atrapan a las personas y las atormentan, pero si se les enseña los patrones desde donde estas recurrencias actúan, es posible descubrir salidas y aliviar, o curar estas enfermedades.
Finaliza Whorf explicando, que lo que está sucediendo con la física cuántica, donde el lenguaje limita la comprensión de la observación científica, que la lógica gramatical ya no es suficiente para describir estados de la materia, los diferentes espacios, las distorsiones del tiempo, los fenómenos de las estructuras,  las fuerzas que entran en juego, es la necesidad obvia de entrar en el plano de Arūpa, elevar nuestra comprensión y ver el mundo desde el patrón de relaciones cósmicas, pero el mundo científico no está preparado, y lamentablemente, Benjamin Whorf dejó este mundo cuando apenas esbozaba su idea.   –    saulgodoy@gmail.com










    

De nuevo la tentación de la negociación


Hay ocasiones en que negociar es contraproducente, sobre todo cuando se va ganando en un conflicto y el contendor está vencido ¿Qué pudiera aportar una negociación? También ocurre en la situación opuesta, que estamos en contra de la pared y con el cuchillo en la garganta ¿Qué podríamos negociar en esas circunstancias, conceder todo los que nos pida nuestro agresor?
Los términos de una rendición por lo general no son negociables, se imponen y punto.
Pero también podemos observar casos patológicos en esta actividad negociadora, que es más común de lo que uno pudiera suponer, y trata cuando una de las partes llama reiteradamente a la negociación e incumple sus compromisos, y el de una contraparte que sabiendo que el oponente no tiene palabra, no honra las obligaciones contraídas, insiste en negociar sin obtener soluciones mientras sus problemas se agravan.
La negociación muchas veces es la ruta de escape del cobarde, de quien no quiere aceptar la realidad, de quien no quiere confrontar por sus principios y está dispuesto a ceder terreno, no importa el precio; también es parte de los trucos del oponente, que sabiendo la debilidad de carácter de su contrincante, quien no quiere ni desea la victoria completa y total, decide abrirle una ruta de escape al contrario y le ofrece una negociación, que este acepta con toda la intención de un futuro cercano y en mejores condiciones, volverlo a someter en una situación que comprometa su seguridad.
La negociación es un asunto muy serio, las partes corren el riesgo de ser utilizadas para ganar tiempo, para ocultar debilidades, para quedar en evidencia de sus flaquezas dejando muy en claro sus fortalezas, que es lo importante e innegociable, de que puede prescindir, que es lo que realmente les importa y que pueden sacrificar en el curso de las negociaciones, por ello lo importante de la buena voluntad, del good will, que todos los que se sienta en una mesa de negociación presumen del otro para solucionar conflictos.
Quien negocia, cómo y porqué son factores tan importantes como lo que está en juego, si hay árbitros, garantes o mediadores en una negociación se eleva el riesgo de que las cosas salgan mal, por aquello de que demasiadas manos oscurecen el caldo, aunque indudablemente hay negociaciones complejas donde son importantes los asesores y expertos.
Desde el momento en que negociar se convirtió en una especialidad también se transformó en un mercado, por ello es que existen en el sector privado diferentes instancias de arbitraje, de mesas de diálogos y de acuerdos previos, las partes acuden a ellas para evitar los juicios que conllevan a sentencias de obligatorio cumplimiento y de decisiones que están en manos de un juez y con quien no se negocia, sino que se obedece. También la negociación es usada para evitar demandas, rebajar multas y sentencias, distribuir territorios y mercados, marcar jurisdicciones y límites.
Las negociaciones se han convertido en un lucrativo negocio, sobre todo para mediadores quienes actúan contratados por una de las partes y hacen de mandaderos y propiciadores de la negociación, por lo general son personas con un cierto renombre internacional, con algún currículo en este tipo de actividades y que puedan ser escuchados en foros internacionales a favor de la parte que representa, los hay de una mayor o menor credibilidad, y actúan mas en calidad de relacionistas públicos que de verdaderos negociantes, desconfíen de las personalidades que son nominadas como negociadores, por lo general detrás de ellos hay una bolsa de dinero, o un premio de la paz.
Cuando una persona o institución va a una negociación y se encuentra con una contraparte cuyo ánimo es obtener para ella todas las ventajas y dejar sin nada a la contraparte, el proceso de negociación se concentra en desmontar tal actitud y tratar de llegar a términos de equilibrio, aunque ya de entrada el good will o la buena voluntad están descartadas, y la negociación pierde su sentido principal que es resolver el conflicto.
Es claro que para algunas de las partes el sólo hecho de aparentar espíritu de negociación es un punto a su favor en el conflicto, aunque desde un principio no quiera negociar, es una atributo que le conviene para el momento de imponerse como ganador del conflicto, ya que ante terceros aparece como de espíritu conciliador y que efectivamente le dio una oportunidad a las salidas pacíficas, hay que cuidarse de tales estrategias que lo que indica es un escalamiento en las hostilidades.
Es importante dejar en claro que la negociación puede convertirse en herramienta para el ataque, no todas las invitaciones a negociar deben aceptarse, todas tienen su momento y circunstancias propicias, negociaciones hechas a destiempo son infructuosas y muchas veces se pueden volver en contra de los intereses de una de las partes, negociar con miedo es un error.
Las negociaciones que se hacen sin un objetivo claro pueden revertirse en contra de la sobrevivencia de la parte menos preparada, es muy probable que en algún momento de la negociación se encuentre involucrando temas e intereses que no tenía intenciones de traer a la mesa, no hay peor negociación que la que una de las partes se vea acorralada a negociar sus valores máximos por torpeza, credulidad excesiva o inexperiencia.
La negociación es tenida por una actividad en que todos somos de alguna manera expertos, y el sentimiento general es que todos somos capaces de manejar cualquier negociación con éxito ya que va involucrado nuestro prestigio personal, si pudiéramos analizar el resultado de todas las negociaciones que diariamente realizamos en nuestra cotidianidad, nos sorprenderíamos la cantidad donde terminamos cediendo o perjudicando nuestros intereses, sin darnos cuenta de lo que hemos hecho.
Los negociadores serios no se cansan en lograr sus propósitos, insisten a pesar de negociaciones fallidas y postergadas, toda negociación tiene algo de valor, y la experiencia es fundamental, por ello lo importante de contar con un equipo de negociadores que ejerzan la autocrítica, que estén preparados para evaluar las oportunidades de negociación, que aprendan de las experiencias, que conozcan lo más posible la naturaleza y condiciones del adversario.
Los políticos no son necesariamente los mejores negociadores, ni la gente simpática y tolerante, ni los que dicen sí a todo lo que se les pregunta, ni tampoco las personas que no les gusta perder, el mejor negociador es el que se prepara, que está informado de quien es su contraparte, que está claro de cuál es su situación, de cuáles son sus límites, un buen negociador habla poco, observa mucho, escucha todo y nunca, pero nunca, somete sus decisiones a la presión del momento.
Las negociaciones que se pueden llevar en secreto son aquellas que tienen el poder para hacerlas, y cuando hablo de poder es que las partes estén legítimamente autorizadas para realizarlas en el caso que se presenten, no hay peores decisiones que aquellas hechas en una mesa de negociaciones secretas a espaldas de los interesados, y que luego sean rechazadas por las partes porque no cuentan con el apoyo del cuerpo que representan, no importa que hayan obtenido el mejor resultado posible.
Enviar a una negociación una persona que no tiene el poder de tomar decisiones es una estrategia tan vieja como el hombre, lo más probable es que lo que se quiera es sabotear la negociación, retardarla, sacar inteligencia de los diálogos para enterarse de la situación del otro, medir la preparación del contrincante o simplemente burlarse de la contraparte.
Por último hay negociaciones improductivas, que nacen muertas pues no existe el ánimo ni la voluntad de llegar a acuerdos, hay negociadores que no son confiables, que no tienen palabra ni respetan los compromisos pactados, este tipo de negociaciones es mejor no tenerlas y esperar el momento adecuado, cuando las circunstancias hagan las negociaciones impostergables, y se sienten cara a cara negociadores que sí tengan que perder y ganar en la mesa.
Bien, bajo estas premisas generales sobre la negociación vamos a analizar la jugada del CNE de llamar a los partidos políticos a prepararse para unas posibles elecciones de alcaldes y gobernadores y las expectativas que esta “invitación” ha generado en el seno de nuestra oposición política.
Este llamado llega con bastante retraso de acuerdo al calendario electoral que por ley correspondía al año pasado, y llega justamente cuando el CNE ha perpetrado un mega fraude ante la mirada atónita de todo el país.
El gobierno se ha acorralado él solito en una esquina sin salida, su Constituyente comunal, que en principio obviaba de manera expresa estas elecciones, ahora las ofrece ¿A cambio de qué? ¿O es que Maduro y Tibisay se comieron anoche una Reina Pepeada (un tipo de arepa rellena con pollo aguacate y mayonesa), les cayó mal y ahora tienen conciencia de que esas elecciones son necesarias?
De entrada lo que veo es que el gobierno necesita desesperadamente un gesto democrático hacia el mundo que les alivie la presión a que en estos momentos están sintiendo, por su intento de destruir la república y convertirla en la copia cubana de un estado dictatorial, una nueva elección y con la característica de esta justa entre las regiones, les daría el aire que necesitan, y hay partidos políticos y líderes de la oposición que estarían encantados de dárselo ¿A cuenta de qué? En estas condiciones ¿Quién va a financiar esas campañas? ¿Está el país en condiciones de jugar electoralmente en unas elecciones para diciembre, a sabiendas que la inflación y el desabastecimiento se lo está comiendo? ¿Con la Constituyente comunal balanceándose sobre nuestras cabezas que tanto pueden durar esos funcionarios electos en el poder?
Yo creo que el gobierno una vez más está jugando al hambre política de algunos venezolanos que se ha convertido en un problema de seguridad para todo el país democrático, quieren hacernos ver que de nuevo, tal cual sucedió en el 2007, le vamos a dejar la vía libre al gobierno para que ponga sus gobernadores y alcaldes como les dé la gana si no competimos, pero con la Constituyente aprobada, en cualquier día y momento, y con un simple decreto, queda esos nombramientos inválidos, así haya votado a favor de la oposición todo el padrón electoral.
Tengo la impresión que hay factores de la oposición que están prestos a reconocer el poder del chavismo en toda circunstancia y terreno, simplemente porque juegan con unas reglas que creen, legitima y legaliza cualquier acto, son absolutamente normativistas y leguleyos, y si hay normas envueltas, hay que jugarlas a como dé lugar, ese es precisamente una de las ilusiones culturales que crea el poder político en una sociedad, para este tipo de personas los chavistas tienen poder porque las normas se lo dan, cuando en realidad no son las normas, somos nosotros los que le damos el poder, cayendo en el juego perverso de los normativistas.
Con que moral y con qué cara vamos a un juego electoral con un CNE al que le acabamos de decir tramposo y vendido ¿Por qué la AN no ha nombrado nuevas autoridades en el CNE? ¿Por qué continúa permitiendo que estos árbitros manejados por el gobierno, sigan actuando y organizando la vida del país, como sería el caso de estas elecciones?
Como vamos a cooperar con un gobierno reconocido por el mundo como de narcotraficantes, donde el Presidente de la República está sancionado y en una lista negra internacional, donde la misma Tibisay Lucena está comprometida con el crimen organizado y está acusada de atentar en contra de la democracia, con esas credenciales es muy difícil que una persona decente entre en competencia.
María Corina tiene razón, Antonio Ledesma tiene razón, todos los radicales de la oposición democrática venezolana que no le reconocen a este gobierno ilegítimo y totalitario ningún tipo de autoridad o legitimación, tienen razón; aquellos grupos de interesados en sostener en el tiempo al régimen de Maduro, los negociantes a ultranza (los que creen que todo es negociable), los llamados conciliadores y aguantadores, los políticos que creen que están todavía en democracia y que piensan que pueden usarnos para alcanzar sus intereses, ellos están equivocados, con los chavistas no se puede jugar porque son unos tramposos, con los chavistas no se puede negociar porque son unos mentirosos, con los chavistas no se puede convivir porque son unos asesinos.
Me bastaron 18 años de vivir bajo su yugo para darme cuenta, pero quedan todavía unos carcamales y unos cobardes, que militan en la MUD y que están dispuestos a bajarse los pantalones apenas escuchen la orden del amo, dejar que ellos manejen nuestros intereses nacionales es un error garrafal, hay que hacer una limpieza en el seno de la MUD, la unidad con estos saboteadores y terceras columnas, lo que nos ha traído son malos ratos y retrocesos, no permitamos que nos involucren en sus negociaciones con el chavismo.   -    saulgodoy@gmail.com