martes, 20 de febrero de 2018

Sobre un nuevo humanismo



Para quienes nos las pasamos revisando las últimas novedades en publicaciones e ideas en internet sobre el futuro próximo, no cabe la menor duda de la realidad que nos plantea el pensador Salvador Pániker en su ensayo A propósito de un Nuevo Humanismo (2003) y que se utilizó como introducción al libro de John Brockman, El Nuevo Humanismo (y las fronteras de la ciencia), el dueño y señor de los predios de la publicación Edge, una de los más notables y exitosos esfuerzos por llevar la ciencia y la tecnología al común de los mortales, quien afirma, que los científicos ejerciendo como escritores, conferencistas y promotores de los avances científicos están copando la escena cultural, desempeñándose como los nuevos humanistas.
En el pasado reciente había que esperar que humanistas experimentaran y comprendieran los efectos de las nuevas tecnologías, para que el público en general se enterara de lo que estaba sucediendo en el mundo por medio de sus análisis, críticas y escenarios; el humanistas clásicos, llámese, periodistas, sociólogos, antropólogos, filósofos, psicólogos, etc., escribían sobre los temas una vez que los adelantos estaban incorporados en la vida de la sociedad y ya habían consecuencias de las nuevas tecnologías, hoy es mucho más rápido el proceso, los humanistas ya no son intermediarios, son los mismos científicos quienes se encargan de explicarle a la gente lo que hacen y lo que puede resultar de sus avances.
Los científicos-escritores son una nueva raza de humanistas y sus obras ocupan los primeros lugares de los libros más vendidos o sus conferencias llenan totalmente los auditorios, de hecho, los programas de televisión de entrevistas, las series científicas, la aparición como celebridades de muchos de estos divulgadores y creadores son comunes en la escena mediática.
Pero quizás lo más importante, la ciencia se ha convertido en un tema de conversación habitual, hay un abordaje de la realidad que ha venido siendo estructurado por esta manera de ver el mundo, racional, empírica, con su propia lógica y objetivos, que está afectando de manera importante todos los demás saberes.
Para argumentar la existencia del nuevo humanismo debemos primero entender que la naturaleza del universo, la comprensión del mundo que nos rodea y en el cual estamos inmersos, debemos admitir, sobre pasa con creces nuestra capacidad de entendimiento, por cada puerta de conocimiento que abrimos, dos y tres puertas más aparecen cerradas, de modo que todas esas teorías, meditaciones, especulaciones de nuestros científicos se parecen en mucho a las fantásticas locuras de los poetas que intentan ver el futuro desde sus boardillas.
La gran diferencia radica en que la locura de los poetas es de origen divino, a la atalaya desde donde observan el universo solo puede llegarse si se montan en la carreta de los mitos, tirados por caballos alados que representan pasiones, sentimientos y visiones desbocados y que solo se alcanzan en los límites de las palabras, en cambio la locura de los científicos es diferente, son como esos geólogos que van haciendo una cuidadosa minería del terreno, que dividen en lotes y sobre los cuales se aplican en ir separando cada uno de los componentes que encuentran, clasificándolos, describiéndolos y relacionándolos con los otros, hasta obtener una explicación del conjunto, de esta manera hacen hablar al mundo e interpretan su historia.
El humanismo clásico trabaja con el espíritu de las cosas, solo les interesa el contenido divino, las ideas, los fantasmas que moran en las ensenadas y campos de batalla, la huella de la historia de los pueblos, los pensamientos vitales de los héroes y villanos, los amores apoteósicos de amantes por la eternidad, las tragedias de las familias carcomidas por el orgullo y la venganza, a estos humanistas les interesa todo lo que propulsa el espíritu humano y su poder de voluntad en dirección a la esperanza y la confianza, son como escribientes de la memoria y cantores de lo que vendrá.
Utilizando una trillada metáfora, si la vida es un río que hay que cruzar, los científicos, los nuevos humanistas, serían los ingenieros que nos construyen el puente o las barcazas para atravesarlo de la manera más rápida, segura y confortable posible, en cambio el humanista clásico es como el nadador olímpico, el que se ha entrenado para cruzar la furiosa corriente con la fuerza de su cuerpo y la voluntad de su ánimo, se nos presenta como un ser básico y primitivo, pero han sido los científicos los que han refutado ese mundo de los intelectuales clásicos, los mitos y los dioses se han vistos reducidos a supersticiones luego que descubrimientos importantes nos han mostrado como está constituida la materia, cómo evolucionan las especies y cuál es el entramado de las fuerzas que constituyen el cosmos.
La ciencia nos ha traído la noción de un nuevo universo y un nuevo hombre ya sin valores absolutos ni la confianza que daban las antiguas creencias, ahora enfrentamos una vorágine de fuerzas y cataclismos de los que no tenemos control, sumergidos en burbujas de confort y tecnologías mientras nuestras vidas transcurren entre dimensiones de las que antes no sabíamos que existían, nos han descompuesto el mundo en ínfimas partes perfectamente manipulables y reproducibles, nos han explicado el funcionamiento de nuestro cuerpo desde el momento de nuestra concepción hasta el desmontaje termodinámico y la disolución en la muerte.
Si la vida es un río y los científicos nos construyeron un puente para cruzarlo la gran mayoría de nosotros jamás nos enteraremos de haberlo cruzado, el que se lanza a la aventura de la vida sin propósito y sin sentido, cruzar ese puente es como no haberlo transitado jamás, llegar al otro lado se convierte en un despropósito o cuando menos en un momento de horror.
Y he aquí la gran ironía, son las letras y las humanidades clásicas las que hasta el momento nos han proporcionado dirección, valores y motivos, no para cruzar el puente, sino para lanzarnos a nado, luchar contra la corriente y conquistar la orilla lejana, con todos los peligros que ello implica.
Heidegguer, el último de los filósofos campesinos, en el decir de su colega y paisano Peter Sloterdijk, al final de su vida sintió una gran repulsión hacia la tecnología, en la famosa entrevista que ofreció a la revista alemana Der Spiegel en 1966 y publicada solo después de su muerte en 1976, tal y como fue acordado, dice lo siguiente.
Spiegel: Uno puede inocentemente objetar. ¿A qué términos debemos llegar ahora? Más y más plantas eléctricas se están construyendo. La producción está surgiendo. La gente en aquellas partes del planeta donde existe alta tecnología vive muy bien. Vivimos en prosperidad. ¿Qué es lo que en realidad nos falta?
Heidegger: Todo funciona, eso es exactamente lo que no encaja. Todo funciona y ese funcionamiento nos empuja a querer todavía más. Yo no sé si usted está asustado, pero yo si lo estuve cuando vi la fotografía de la Tierra tomada desde la Luna. Nosotros no necesitamos una bomba atómica, el desarraigo del ser humano se está produciendo en este momento. Lo único que nos queda son puras condiciones tecnológicas. Ya no es la Tierra en la que vivimos los humanos hoy. Tuve recientemente una conversación con René Char en Provence- como usted sabe, el poeta y héroe de la Resistencia. Bases misilísticas están siendo construidas en Provence, y el territorio está siendo desbastado de manera increíble. El poeta, que ciertamente no puede ser tomado como un sentimentalista o un glorificador de lo idílico, me dijo que el desarraigo del ser humano que existe es el final, al menos que el pensamiento y la poesía vuelvan a tomar su poderío no violento una vez más.

¿Simple nostalgia? ¿Añoranza por un pasado glorioso? ¿La visión del científico como un bárbaro moderno? ¿Terror a los nuevos descubrimientos de la ciencia?
En lo personal me parecen fascinantes los últimos descubrimientos de la ciencia en cuanto a biología molecular, inteligencia artificial, teoría del caos, fractales, biodiversidad, nanotecnología, genoma teoría de las supercuerdas  bucles gravitacionales, sociobiología, psicología evolucionista, las p-branas… el asunto es que el nuevo mapa de la realidad sobre el que tiene que orientarse la nueva filosofía está en pañales y quizás sea una buena idea lo expresado por Paniker en el ensayo anteriormente mencionado:
Un nuevo humanismo, por consiguiente, ha de asumir los límites de la ciencia y de los lenguajes. Condicionados por esos límites, condicionados porque todo hay que traducirlo al lenguaje del cerebro, la pregunta es: ¿Puede la inteligencia humana trascender? ¿Puede el simio pensante alcanzar algún pedazo real de la realidad? O estamos condenados a soñar, para, al despertar, pasar a otro sueño? He aquí que uno defiende la “trascendencia”, ni que sea para escapar a la insoportable sensación de claustrofobia que genera la idea de estar encerrado en un mundo de sueños. (De sueños o relatos). Porque aún admitiendo lo de la encerrona, el “saber” que estamos encerrados (en las construcciones cerebrales, en el lenguaje, en un mundo tridimensional, etc.) ya es “trascender”, ya es apertura a lo desconocido: lo que cuenta es que haya una apertura a ello. Incluso denunciar que la filosofía y la ciencia son tan mágicas como la religión y el mito, eso también es ‘trascender’. Eso es ejercicio “critico” en su acepción más honda.

El caos está concebido hoy en día como conteniendo su propio orden interno, pero como todo, es un orden que surge del observador, pero se trata de un orden difícil de determinar y más aún de predecir debido a que pequeñas variaciones en el sistema pueden terminar produciendo grandes e impredecibles  cambios; el otro asunto que atañe al supuesto orden de los sistemas complejos, es que las condiciones iniciales son determinantes, definirlas con precisión es de las pocas maneras de determinar sus fluctuaciones, y de estas variaciones dependen la dirección y magnitud de los cambios ¿Qué quiero decir con toda esta jerigonza?
Que la descripción del mundo, de la realidad, del universo, es un asunto harto complejo y utilizando cualquier medio simbólico, palabras o matemáticas, con la disposición de un poeta o la metodología de un científico, el resultado será siempre una aproximación, que para efectos prácticos, es mejor tener ambas versiones que solo una, que no la hace más preciso, aunque si más interesante.     -  saulgodoy@gmail.con




sábado, 17 de febrero de 2018

El mercado para principiantes



Se sorprenderían de saber cuántas personas existen que no entienden ni saben cómo funciona un mercado, para qué sirve y, peor todavía, cuántas creen que lo que se hace en un mercado es un asunto del demonio, donde comerciantes inescrupulosos engañan a los clientes, y la gente se deja quitar el fruto de su trabajo gracias al uso de unos convenientes trucos capitalistas.
El mercado es malo – creen - porque te roban, te venden lo que no quieres ni necesitas, siempre sales desplumado, te ponen unos tomates rojos, gordos y bien bonitos en los aparadores y te meten en la bolsa los podridos, haciéndote pagar altos precios por ellos.
Una buena parte de este malentendido con respecto a los mercados - cualquiera de ellos, el municipal, el de los productores del campo, el de los autos, la bolsa de valores o el de internet, por nombrar apenas alguno de ellos – se debe a los comunistas y socialistas, a gente intoxicada por la propaganda y la ideología de los rojos rojitos, unos bichitos de uña que no creen en el libre intercambio de bienes y productos, sino que quieren que les regalen bolsas CLAP o, a lo sumo, ir a un mercado a hacer trueque de cosas que tienen, que en una situación normal no tendrían demanda, por cosas que funcionen, porque ellos creen que tienen el derecho (¿social?) de que sus deseos sean satisfechos por el colectivo.
El socialismo cree en la planificación centralizada por parte del estado, es decir, es el estado por medio de sus ministerios y oficinas planifican toda la vida económica del país, son sus expertos lo que deben decidir cuántos zapatos, o carros o latas de mantequilla la población debe consumir, a qué precio, cuando, de que calidad, tipo y de seguro donde, porque obliga a la gente a ir hacer largas colas a sus establecimientos donde controla a quien se le entrega su unidad o ración.
Esto lo hacen con el ánimo de que todos tengan de todo, o mejor dicho, que todos consuman lo mismo, que es la razón final de la igualdad, y si hay algo que no se produce o se produce con defectos, todos solidariamente padeceremos las consecuencias, también lo hacen para evitar desperdicio y redundancias, la economía que ellos practican supuestamente científica, y pensada hasta el último detalle, ellos alegan es la mejor, la más eficiente y la que finalmente le traerá la felicidad al pueblo.
Por esta razón es que en las economías socialistas no hay competencia, los bienes se producen en base a “cuotas” que asigna el estado, que ya vienen con su precio estipulado por los especialistas, por eso es que la compra-venta se hace con listados, se necesitan “carnets” y el que no esté en la lista o no tenga el carnet, no come (no existe).
Esta es la razón principal por la que el estado debe ser el dueño de todos los medios de producción, todos trabajando con un solo objetivo y bajo una misma estrategia, darle felicidad al pueblo satisfaciendo sus necesidades materiales de manera masiva e igualitaria, esa es la raíz del estado empresario, comerciante y financista, para el socialista fundamentalista, ninguna empresa debe estar en manos privadas, ninguna actividad comercial, ningún banco, basta que exista un medio productivo fuera del esquema estatista para que todo el sistema comunista empiece a mal funcionar.
A los chavistas, esa especie perniciosa de socialismo salvaje, les gusta hacer sus “mercados populares”, que no son sino lugares donde asisten vendedores de cosas y productos, robados por el estado (expropiadas) a sus legítimos dueños, que se venden a precios viles, muy barato (porque no les costó nada producirlos), para satisfacer las apremiantes necesidades de subsistencia de unos parásitos sociales, que no trabajan sino que viven del estado, es decir, de todos nosotros, y es que por la “ley” estamos obligados a mantenerlos.
El estado socialista alega velar por los pobres, y los mantiene en esa condición, porque constituyen una “clase” y, como tal, tienen derechos que se estiman muy por encima de los que tienen los propietarios, industriales, comerciantes, rentistas del capital, trabajadores productivos… los argumentos son variados: hay que ser solidarios y buenos cristianos, cuando en realidad lo que quieren son sus votos, que sigan siendo una mayoría inculta, dependiente, necesitada e insatisfecha, para seguir explotándolos políticamente, hay una cúpula del poder un “soviet” que necesita el respaldo de la masa a la que deben movilizar para transformar el mundo en la utopía de la clase trabajadora, en la dictadura del proletariado que dará paso, finalmente, a una sociedad sin clases y sin gobierno.
Este tipo de mercado socialista, científico, solidario, igualitario y que algunos aducen como “democrático”, no es más que una construcción de unos hombres enajenados del siglo XIX que veían que las masas trabajadoras podían ser movilizadas para dar una revolución en contra del orden establecido, el orden burgués, y tomar el poder para constituir un nuevo estado, no tenía nada que ver con los mercados originales que surgieron espontáneamente de esa necesidad social del intercambio de bienes y servicios.
En este punto, algunas personalidades que sufren de esa enfermedad llamada “altruismo” se conmueven y prefieren no seguir leyendo un artículo que les cuestiona su objeto de placer: el ser generoso con los que menos tienen, es decir que, dentro de sus intereses personales, se encuentra el bien ajeno, lo que se hace por seguridad personal (los pobres son un peligro social, por lo que la pobreza debe ser disminuida de inmediato), lo que expresa sentimientos… al final no importa, con tal de controlar la pobreza, que es una desgracia social, que no es culpa del capitalismo, ni del libre mercado, ni del individualismo, sino de pésimas políticas de un estado que le conviene que exista la miseria y, mientras más pobres e ignorantes, mejor.
Pero no nos desviemos del tema, los mercados son una autentica expresión de la organización social de las comunidades humanas, una de sus primeras y más necesarias formas de relación, donde la gente se encontraba para intercambiar productos, bienes, servicios, información y entablar relaciones con extraños y gente de otros pueblos; esto sucedía en un ambiente de paz y cordialidad, que es donde progresan los países.
Estas reuniones que se hacían primero al descampado al finalizar las cosechas, o cuando el clima lo permitía, prestaban a los aldeanos la oportunidad de colocar sus excedentes, intercambiarlos por otros productos que necesitaban, granos por animales, vestidos por aperos de labranza… era también una oportunidad para los artesanos de cambiar o vender sus creaciones, de los músicos y juglares de encontrar un público que les diera algo por sus actuaciones.
Las autoridades de los pueblos se dieron cuenta de que estas reuniones atraían variados negocios y que eran buenas para la prosperidad de la región, por lo que decidieron hacerlos en las plazas o en un lugares acondicionados para tales propósitos; esto las convirtió en algo más permanente y, como el flujo de gente atraía a visitantes de todos lados, se dieron intercambios culturales importantes, algunos extranjeros traían de sus países productos exóticos, que los lugareños nunca antes habían visto y, si les iba bien, volvían… y, quién sabe, a veces compraban un terreno, construían y montaban su negocio.
De eso se trata el mercado, en su sentido más abstracto es el espacio donde se realizan el conjunto de transacciones entre individuos y donde la actividad evoluciona en mecanismos que pueden ser justos y claro;, en los mercados se discuten los precios, se llega a acuerdos, según la escasez del producto o la dificultad del trabajo, en los mercados se va a negociar.
Muy poca gente se da cuenta la importancia que tienen los precios, que son el resultado de esas dos fuerzas que controlan todo mercado, la oferta y la demanda; los precios de los productos y servicios son pequeños paquetes de información muy útiles para todos, el precio de algún producto no dice cuán bien le va en su producción, si es algo que se consume mucho o poco, si está dentro de los productos de la estación o si lo traen de otros lugares, si se trata de algo exclusivo o de consumo masivo… también nos dice si el producto se fabrica con insumos foráneos, podemos saber cuál de ellos hace la diferencia en el precio; igualmente nos revela si tiene substitutos más baratos o más costosos, a quienes les gusta más, si a niños o adultos, mujeres u hombres; cuando es usado para la cría de animales, deja ver cómo influye en el precio de la carne y otros derivados… por el precio sabemos si es difícil de producir, cuan fresco está… y, si es un servicio, digamos, el de un dentista, quien más cobra, por lo general, es el mejor… los precios le imprimen a los productos información que. de otra manera, es casi imposible saber . Trate de imaginarse lo que podría significar llevar el control de la producción de tantos productos que se intercambian en un mercado ¿Quién podría asignarle a cada uno de ellos el precio más justo?... el mercado lo hace de manera espontánea, la mercancía que no se vende o no gusta o está muy cara, obliga al vendedor a bajar el precio, hacer ofertas, o incentivar a la gente a probar su producto dando muestras gratis…
Una de las quimeras del socialismo está en tratar de controlar los precios de una economía, porque los precios tienen la característica de que, si se interfiere con ellos, inmediatamente se disloca la cadena productiva y de consumo; cuando los precios son muy bajos desparecen los productos de los mercados, y cuando precios muy altos, nadie puede comprar… la demanda y la oferta son los reyes del mercado, ni lo es el Estado, ni la Justicia Social, ni el amor, menos aún, la avaricia.
Por ello decía Adam Smith que el mercado estaba controlado por una mano invisible, que es la suma de todos esos pequeños componentes presentes en el precio final de los productos, porque allí está reflejado el trabajo de la gente, el clima, la calidad de los ingredientes, el transporte, el almacenamiento, los impuestos, las ganancias y para usted de contar. El precio final es un libro que se escribe solo y, al final de la historia, es el consumidor quien finalmente dictamina si le gusta o no, es algo casi milagroso.
Pero repito, basta que alguien trate de alterar ese libro de los precios para que todo se venga abajo, el mercado deja de funcionar y viene la ruina.
En el mercado el consumidor es juez y parte: si algo le gusta, lo volverá a comprar, lo recomendará, lo obsequiará, lo querrá vender… pero si es malo y caro pasará lo contrario, los clientes no volverán, el vendedor recibirá su castigo por abusador y tramposo, si voy al mercado y en el puesto de los vegetales me venden tomates podridos ¿Creen ustedes que volveré a comprar algo allí?, niente, never, jamais… más nunca.
Todo mercado donde se respete el derecho a la propiedad funciona bien, ese es el principio de una cadena que termina en prosperidad y éxito económico para todos los que participan en el mercado, pues el intercambio se hará de manera natural y con justicia: te pago el precio por el producto de tu creación, me das algo que es tuyo y yo te doy algo que es mío, tu tomate por el dinero que me gané trabajando duro… al final de la cadena no son productos lo que intercambiamos, son valores, necesidades que se solventan, apoyo que nos damos en el intercambio, cooperación social…
Dicen los más enjundiosos sociólogos que sólo hay dos maneras como el hombre libre actúa en sociedad, en cooperación, o bajo coacción; y esto se proyecta, incluso, a los países en el mundo, por ello es que la cooperación internacional es mucho más apetecida que la imposición violenta y militarista de algunas naciones, donde hay tiranía y actos de fuerza no puede haber cooperación.
Por ello es que los Estados civilizados se abstienen de interferir en las relaciones contractuales de sus ciudadanos; donde el estado interviene, como parte de esta negociación, las relaciones de poder cambian, y nunca habrá transacciones libres.
En palabras del economista Pascal Salim: “Sólo los verdaderos liberales han entendido que los objetos materiales- o económicos- no son sino un medio, entre otros, para que cada persona pueda alcanzar sus propios fines, sean estos de orden material, ético, religioso o filosófico.”   -
saulgodoy@gmail.com









viernes, 16 de febrero de 2018

El resultado de un absurdo, un Mea Culpa



Lo que está sucediendo en Venezuela desde el punto de vista político es el derrumbe total del andamiaje de partidos tradicionales, de una manera equivocada de hacer política y de unos cripto- líderes que salieron mucho más falsos que esa creación monetaria chavista, el Petro, me molesta tener que decir que se los había advertido, tómense la molestia de leer mis artículos.
Venezuela es un país demasiado importante por su ubicación geoestratégica, por su riqueza energética y mineral, por su biodiversidad (aunque usted no lo crea, seguimos siendo importantes en esa particular área) para dejarlo en manos de unos señores de la guerra, al mejor estilo somalí, en el cuerno de África,  Cuba y su combo de guerrilleros no son los indicados para manejar un lugar como nuestro país, de hecho, las políticas que sus socios venezolanos (hablo de los militares corruptos, no de Maduro, que es un extranjero indocumentado) han desarrollado en estos últimos 18 años con su dictadura socialista, están vaciando de su población a una rata impresionante, en medio de una de las crisis económicas y humanitarias más graves del mundo occidental.
El gobierno de los EEUU reconoce su error de haber abandonado por tanto tiempo a Latinoamérica y permitido que una gentuza, unos mal vivientes, se hicieran con el poder en varios países del continente y poner en riesgo la seguridad hemisférica; unos pudieron echar para atrás, rectificar y retomar la senda institucional y democrática como Brasil, Argentina, Perú y ahora Ecuador, otros, como es el caso de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, y posiblemente Colombia, es probable ya sea un poco tarde para hacerlo por nuestros propios medios y necesitemos de la ayuda de nuestros aliados y amigos para sacar del poder a esta mafia que se maneja desde La Habana, y que a su vez extiende sus conexiones a Rusia y China.
Analizando en grueso las causas de este terrible retroceso democrático y la consolidación de regímenes socialistas y autoritarios en el continente, la clave pareciera estar en una muy mala comprensión de lo que significa vivir en democracia, tener un régimen de libertades donde pueden convivir diferentes ideologías y diversas maneras de ver el mundo, como ya había sido advertido por Popper, Ravell, Carlos Rangel, Vargas Llosa y muchos otros, que advirtieron sobre los enemigos de las sociedades abiertas y lo fácil que les resultaba penetrar las democracias, a su estamento político y poner a jugar fichas del populismo más descarnado, utilizar las instituciones para sus fines y llegar por medio de elecciones al poder.
Se necesitaba algo más que buena voluntad, creer en la diversidad y en la apertura a cualquier tipo de pensamiento, no se dieron cuenta que existen ideas peligrosas, que el engaño y la mentira están al servicio de los embaucadores, no tenían ningún tipo de “inteligencia política” que les hubiera ahorrado unas pésimas decisiones sobre algunos de los hombres y mujeres que se acercaban a la mesa donde se jugaba la alta política, para ser demócrata también se necesita algo de malicia, de desconfianza y de mucho sentido común, a los enemigos hay que detectarlos cuando aparecen en el radar, hay que investigarlos, denunciarlos, quitarles la careta, no darle un abrazo, llamarlo amigo e invitarlo a que destruya el país, eso no es ser demócrata, esos es ser idiota.
Para poder tener un régimen de libertades que permita la discusión universal de todas las ideologías, sistemas de pensamiento, conceptos y valores (incluyendo los antivalores) se necesita de una robusta opinión pública, de periodistas que sepan hacer su trabajo y no se plieguen al primer llamado o impresión de sus voceros, un país que no disponga de medios libres y de una crítica abierta a todas estas ideas corre un gran peligro.
De igual manera sin una academia combativa, dispuesta a dar las discusiones entre sus miembros de las tendencias, movimientos, personalidades y programas que se le presenten al público y que pudieran tener un impacto en la sociedad, y aquí incluyo a universidades, tanques de pensamientos, institutos de investigación, colegios, grupos de estudios, etc., si no hay voces disidentes, sin oposiciones, contraargumentos, debates… si por el contrario lo que tenemos es una academia tomando línea desde el poder, siendo cómplice de los partidos políticos, penetrada hasta sus huesos por ideologías totalitarias sin posibilidad de dar respuestas y defender la democracia y la diferencia, entonces la democracia está gravemente amenazada,
Y eso fue lo que sucedió con los Kirchtner, con Da Silva, con Evo, con la gente de las FARC, con Chávez y ahora con Maduro, con Correa , con Obama en los EEUU, con la gente de Podemos en España, para nombrar a unos pocos que estuvieron bailando “pegado” con el Socialismo del Siglo XXI y haciendo posible una agenda de cambios políticos que de un estado interventor y benefactor obligatoriamente se conducían a las pantanosas aguas de la extrema izquierda, un abrevadero donde van a apagar su sed muchas bestias feroces.
Venezuela no tenía la cultura democrática suficiente para aguantar una arremetida como la de Chávez, que utilizó las necesidades, sentimientos, esperanzas y sueños de un pueblo ya cansado de tanto engaño, y se entregó en las manos de un líder carismático manejado por Fidel Castro, los resultados de tal debilidad, de la carencia de un sistema inmunológico que pudiera resistir la infección, fueron dramáticos para decir lo menos.
Los políticos venezolanos, jóvenes y viejos, entendieron muy mal el juego democrático, lo siguen entendiendo de manera pésima, el haber asistido al fracaso rotundo de las conversaciones en República Dominicana y tratar de vendernos la canallada como si fuera un éxito de la democracia, y tentados a continuar la farsa asistiendo a unas impúdicas elecciones, que solo atornillarían al régimen en el poder, es un ejemplo de lo que hablo.
Nuestros políticos en 18 años de equivocaciones, errores, cobardías inauditas, retrocesos y claudicaciones no han aprendido nada, siguen sin saber qué hacer, atendiendo únicamente a las estrategias falsas de la “democracia” que ellos entienden como buena, pero que en realidad la causante de que tengamos la bota del castro-comunismo en la garganta, eso sí, la narrativa heroica que nos presenta nuestra oposición en torno a la MUD es la gesta electoral, el cómo llevaron a millones de venezolanos a votar (pero no a decidir), el cómo nos movilizaron por las calles para que los líderes se hicieran unos selfis bañados de popularidad, oportunidad que aprovechó el régimen para matar a nuestros jóvenes, recoger como en pesca de arrastre a nuestros políticos más conspicuos, hacerlos presos, torturarlos, inhabilitarlos, asesinaban y exilaban a las personalidades que entendieron el verdadero problema, que era que estábamos tratando con una narco-dictadura, que ni eran demócratas ni iban a salir por elecciones.
Los politólogos de la MUD nos enseñaban muy orondos sus mapas políticos coloreados con los “espacios” recuperados, conservados, perdidos, que pudiéramos conquistar, si seguíamos con la receta electoral… pero el deterioro era tal, el cúmulo de desaciertos y el falso orgullo los llevó a tener que encarar su propia disipación, ya la comunidad internacional los está viendo como lo que han sido, colaboradores del régimen, apostadores a su propia suerte y no a la del país.
Pero siguen con sus discursos nacionalistas, coadyuvan en el ruido patriotero que quiere el régimen, “somos solamente los venezolanos los que debemos solucionar nuestros problemas, no queremos la injerencia de otros países en nuestros asuntos internos”. Y es que el trasfondo subyace una idea muy equivocada, nuestros políticos del PSUV como de la MUD todavía piensan que en nuestro mundo actual de puede ser independiente, absolutamente autónomo, de una pureza soberana que ni siquiera en las utopías más sublimes se puede alcanzar, en un mundo globalizado, cada vez más interconectado y dependiente esta idea resulta sin duda una aberración.
Si ningún hombre es una isla, como reza el meme, pues ahora mucho menos se puede pretender que una nación se encuentre aislada del mundo, ni siquiera Corea del Norte, que es una autocracia enferma y con ínfulas de ser absolutamente independiente del resto de la humanidad, lo es, tampoco lo es Cuba, ni la misma China, nuestra casa es un planeta, no hay otro, las líneas que dividen a la humanidad toda son artificiales, creadas por el mismo hombre, pero todos estamos conectados, de alguna manera dependemos uno de los otros para poder sobrevivir.
Ya es muy tarde para esos desplantes de politiquería barata, abran los ojos, el país se muere de desahucio rápidamente, la gente real de carne y hueso, el pueblo ya no puede aguantar un minuto más en estas condiciones de inhumanidad y crueldad, ni tenemos la fuerza, ni la voluntad para lograr un cambio efectivo de nuestro destino, hemos perdido un tiempo precioso, las oportunidades se quemaron como cartuchos gastados, no hay más.
Lo que queda es el salvavidas que nos ofrecen nuestros socios y aliados, nuestros vecinos que ya no pueden con la carga humana que les hemos impuesto, con la amenaza a su seguridad en la que nos hemos convertido, reconozcamos de una vez por todas que no estuvimos a la altura de los acontecimientos, que no supimos defender el país, que no nos portamos con prudencia y responsabilidad cuando las exigencias eran históricas, ese falso orgullo y patrioterismo debemos desalojarlo de nosotros y como se dice en buen criollo, ¡pedir cacao! Sin ninguna verguenza
Y esto no es una situación humillante ni de pérdida total, aún tenemos país, no fue el caso de Europa después de las dos guerras que la destruyeron hasta sus cimientos, no es el caso de un Japón que tuvo que soportar el ataque de dos bombas atómicas y una rendición incondicional, ni la de una Rusia o Chinas con sus millones de muertos por hambre… sólo queremos sacarnos a estas garrapatas de nuestro cuerpo, ya se chuparon toda nuestra sangre, ahora sólo queremos volverá empezar, tener una nueva oportunidad, esforzarnos por esta vez, hacerlo bien.
Debemos pedirle que vengan y nos ayuden sin ningún tipo de dudas o falsas pretensiones de autonomía, todos los países, y la historia lo ha demostrado reiteradamente, necesitan en algún momento de soporte, de ayuda de otros gobiernos amigos, que comparten sus mismos ideales, que conviven sus mismas angustias y esperanzas, en ese gesto de compartir y ayudar los venezolanos hemos sido ejemplo internacional de cooperación y amistad.
Ese temor infundado a que los gringos van a venir y se van a tomar el país, explotarlo y tratarnos como esclavos, es pura propaganda comunista, Robert Keegan, el excepcional estratega político de Washington a probado a lo largo de sus libros la labor constructiva, enriquecedora y desinteresada de los EEUU con el resto del mundo, no sólo por conveniencia propia sino por una naturaleza de los hombres y mujeres que han llegado al poder, demócratas a carta cabal que quieren ayudar a ser libres a sus congéneres.
Los EEUU es los pocos países del mundo occidental que no tienen colonias o territorios extranjeros bajo dominio, sus bases militares se encuentran en las naciones que así lo han querido, producto de tratados a los que se llegan por mutuo acuerdo, las principales economías del mundo, la gran mayoría de los países desarrollados tienen en sus territorios bases militares norteamericanas sin ningún problema, cumpliendo un papel de seguridad importante.
Si es verdad que algunas empresas y corporaciones norteamericanas se han equivocado y dañado algunos territorios y poblaciones en su actividad productiva (pienso en Bophal en la India, en las cuencas petrolíferas de Nigeria, o en los mismos EEUU con la técnica del fraking utilizados para aprovechar los esquistos bituminosos en el medio oeste) son todas lamentables muestras de una mala gerencia pero no han sido ocultadas, todo lo contrario, las empresas y el gobierno han respondido y encarado responsabilidades, pero repito, son casos, muy contados entre una constelación de logros que significan prosperidad y desarrollo para los países anfitriones.
Los comunistas han utilizado estos errores y desgracias humanas para resaltar la mala intención y la incompetencia del sistema capitalista, y aquellos fanáticos e ignorantes que creen que los EEUU o Europa son sólo unos conquistadores de nuevo cuño, ocultando de paso, las barbaridades y holocaustos que ellos, los comunistas, han cometido en contra de sus propios pueblos y de países vecinos, yo todavía no entiendo a los venezolanos que creen que es más conveniente tener a Cuba metida en el país, destruyéndolo, explotándolo de manera descarnada nuestras riquezas que a unos EEUU que fueron quienes nos ayudaron a levantar la industria petrolera y tener el poco desarrollo que hemos logrado hasta el momento.
Uno debe reconocer quiénes son sus amigos y quienes sus enemigos, solo una persona desquiciada puede equivocarlos, todas las naciones, de hecho, tienen su círculo de allegados, aliados, pueblos afines, no es posible que consideremos a Cuba, a Rusia y a China más allegados a nuestro país que los EEUU o Europa, aún con todas las contradicciones y malos entendidos, Venezuela es mucho más cercana a ellos que a los países comunistas.
Hay que dejar el temor atrás y sin ninguna arrogancia sabernos vulnerables, desgraciados y con una urgente necesidad de ayuda del mundo, es la única oportunidad de salir del hueco en que estamos metidos.  -   saulgodoy@gmail.com







viernes, 9 de febrero de 2018

Hablar sin sentido



Confucio, el gran filósofo Chino dijo alguna vez: “Cuando las palabras pierden su significado, el pueblo pierde su libertad” y a los políticos de todo el mundo le gusta hablar, de hecho es parte fundamental de su profesión, es su mercancía, palabras, argumentos, ideas, propuestas, planes, promesas… ¿Qué pasa cuando los discursos de los políticos pierden sentido? ¿Cuándo los políticos mismos pierden credibilidad?
Confucio (s. IV-V AC) fue un gran organizador, un extraordinario creador y gerente de una de las burocracias más complejas, grandes y digámoslo como es, virtuosas, que se hayan podido levantar para un Estado, y aunque en vida llegó a ser Ministro de Justicia en el reino Lu, no fue sino hasta después de su muerte, que sus enseñanzas, recogidas en las Analectas, y durante el Imperio Han, que se hicieron la norma de conducta obligada para todos los funcionarios públicos, incluyendo a los poderosos Mandarines y al mismo Emperador.
¿Qué fue lo que vio y sintió Confucio, cuando pronunció aquel terrible acierto? Pues no ha debido de ser muy distinto a lo que vemos y escuchamos hoy en Venezuela, una enorme y desbocada Babel de palabras que no dicen nada, que nadie entiende, que no se corresponden con la realidad y que lo que traen en caos, violencia y miseria.
El país desde hace algo más de veinte años venía a la deriva con un sistema de partidos políticos que día a día le robaba a los ciudadanos su protagonismo político, la democracia representativa, mal entendida y peor practicada, concentraba los poderes políticos del pueblo en unas organizaciones políticas que se hacían más grandes, más poderosas y más inútiles para los efectos de mantener, consolidar y defender un régimen de libertades.
Eran organizaciones poca democráticas a lo interno, con grupos de interés que dominaban las cúpulas de los partidos e imponían a dedo candidatos, normas y programas; como toda organización con fines políticos, su objetivo era la toma del poder por medios democráticos, es decir, vía las elecciones, lo que quería decir, que era el voto del ciudadano lo que realmente les interesaba y para obtenerlo, habían organizado al país de manera tal, que solo por medio de las elecciones pudiera el ciudadano expresar su voluntad, descartando cualquier otra posibilidad de participación, lo que lograron, fue despojar al ciudadano de las múltiples formas de participación política que la Constitución les daba: posibilidad de acceder a cargos públicos de manera personal, de organizarse y asociarse en distintas maneras con fines políticos, contaban con iniciativas de diversos tipos que podían ser personales o colectivas, tenían derecho a las manifestaciones públicas y pacíficas, contaban con distintos tipos de referendo, tenían derecho a diversos tipos de consulta, de contraloría social, de exigir información con derecho a respuesta, contaban con la opinión pública y las denuncias en los medios de comunicación, y otras maneras de expresión política.
Todas estas formas fueron poco a poco coaptadas por los partidos políticos, y cuando alguno de ellos se hacía gobierno, iban debilitando esta participación para que fuera únicamente por medio de los partidos políticos y de las elecciones que el ciudadano pudiera expresarse políticamente.
Fue un proceso indoloro que contaba con un aliado fundamental, el ciudadano iba siendo despojado de su capacidad cívica por el mismo estado, no había educación política excepto la de los partidos, la organicidad y la funcionalidad ciudadana se fue atrofiando, sus deberes y derechos fueron cayendo en el olvido precisamente porque los políticos querían suplantarlo, decidir por él, hablar por él, manipularlo para que fuera el partido su única voz… y lo lograron.
Pero simultáneamente los partidos políticos estaban, a lo interno, en pleno proceso de decaimiento moral, de intereses bastardos que sus cúpulas introdujeron para conseguir los fondos para las costosas campañas, de pago de favores con la introducción de elementos de dudosa procedencia dentro de sus filas, los partidos políticos en Venezuela entraron en círculo vicioso de corrupción e inercia que les impedía renovarse, actualizarse ideológicamente, formar a sus cuadros, convalidar principios y ponerse al día con los cambios en el mundo, fuera del país.
Este proceso reduccionista llevó al país a que sólo por medio de las elecciones los ciudadanos se sintieran partícipes del país, de resto, el estado actuaba sin cortapisa, sin nadie quien lo regulara o exigiera resultados, y dada la naturaleza estatista, centralista y socialista de nuestro núcleo partidista, a medida que la corrupción, la ineficiencia y las entradas de recursos por petróleo empezaron a tener problemas, el estado sacrificaba la calidad de vida del pueblo, para seguir manteniendo la vida loca de su élite política.
Bajo estas circunstancias no era de extrañar que se incrementara el gigantismo del estado, su incumbencia en asuntos exclusivos de la gente, que el estado policial incrementara su nómina y actividad no para tener a raya la delincuencia, sino para controlar el descontento creciente y la oposición a este estado de cosas.
En ese clima llegó el chavismo al país.
Acabo de terminar un cuento largo del famoso escritor británico de historias de terror, Brian Lumley, Cuerpos frutales (1988), lo recomiendo sin reservas, es la historia de un tipo de hongo invasivo, que llega a Inglaterra de Haití debido a un naufragio de un barco portugués, frente a los acantilados que hacen de barrera al Mar del Norte, unos listones de madera infectados con este hongo llegan a la costa de esta villa de pescadores, y sus moradores utilizan la madera para la construcción, las condiciones climáticas y ecológicas del lugar alimentan al hongo y este invade la comarca destruyendo a la aldea y sus habitantes, el hongo en simbiosis con los materiales de las casas y la carne de los vivos, descompone todo a su paso.
El chavismo es muy parecido a ese hongo mortal, vino de Cuba, vive en simbiosis con Venezuela destruyendo todo lo que toca, convirtiéndolo en putrefacción, esporas y ruinas, las construcciones, paisajes y vidas humanas que toca e infecta están condenadas a desaparecer.
Para el hongo del chavismo, las libertades, la democracia y la riqueza, los atrae de manera irresistible, los inoculan con un lenguaje manipulado, lleno de consignas que son falsas, de lugares comunes para que la gente no piense, se hace pasar como una ideología benigna, cristiana, democrática pero es la muerte personificada en sus líderes, personas enfermas de odio y resentimiento, que sufren de patologías mentales incurables (firmando acuerdos ellos solos, para unas elecciones viciadas e ilegítimas a la vista de todo el mundo) y que alimentan una vocación suicida.
El chavismo encontró a Venezuela con su sistema inmunológico muy decaído precisamente por el trabajo de debilitamiento político que ya había efectuado el sistema de partidos políticos, cuando nos infectaron no teníamos capacidad de respuesta y el hongo nos está carcomiendo el país entero, la única solución que nos queda es amputar el miembro enfermo, no hay otra solución, pero el asunto es ¿Podemos hacerlo nosotros solos? ¿O dejamos que otros lo hagan?
Pero es muy difícil ponernos de acuerdo, nadie se entiende, el lenguaje ha sido corrompido, las palabras perdieron el sentido, los políticos hablan y hablan pero no dicen nada, ya no tienen credibilidad, el caos se ha adueñado del país.
En una muy parecida decadencia política se encontraba China, cuando apareció Confucio en escena.  -      saulgodoy@gmail.com





jueves, 8 de febrero de 2018

Hablemos de libertad



He disertado con ustedes en múltiples ocasiones sobre el tema de la democracia y la libertad, les he explicado cómo trabaja una sociedad independiente, que toma sus propias decisiones, que construye su futuro y trabaja para lograrlo, que gracias a esa libertad en todo sentido, la gente aporta ideas, construye soluciones, y quizás lo más importante, porque es libre y responsable de su destino, no hace loqueras ni se pone en manos de iluminados ni revolucionarios, ni políticos que les prometen la felicidad si votan por ellos.
Una persona libre necesariamente tiene que pensar, saber cuáles son sus circunstancias, debe tener una idea sobre el terreno en el que pisa, cuáles son sus amenazas, sus características, sus ventajas, con qué y con quienes cuenta para lograr sus fines, y ese pensamiento debe necesariamente llevarlo a la necesidad de observar ciertas reglas y normas, entre ellas, cumplir con la palabra empeñada, honrar los compromisos y no convertirse en un estorbo para los demás.
Y es aquí donde tener claras las ideas es fundamental, el que utiliza la razón para pensar, lo primero que debe hacer es tener los conceptos bien establecidos, sin conceptos bien estructurados el pensamiento se hace confuso y la acción errática, lo cual, puede fácilmente llevarnos al error y al fracaso, pero si tenemos buenos fundamentos, si estamos seguros de lo que pensamos, decimos y hacemos, las oportunidades de éxito en nuestras empresas se multiplican.
Las ideas y los conceptos claros se obtienen principalmente por dos vías, la educación y la experiencia, con la educación nos valemos del conocimiento acumulado por siglos de gente que anterior a nosotros han vivido, han construido, se han equivocado, lo han mejorado y lo transmitieron para que las nuevas generaciones tengan herramientas para vivir bien y hacer un mundo mejor, para ello hay que asistir a la escuela y las universidades, hacer una carrera, leer y trabajar con el intelecto en un prolongado proceso de aprendizaje.
La otra manera es viviendo la vida en base al experimento y el error, viendo lo que la otra gente hace, copiando lo bueno y descartando lo malo, tomando riesgos y experimentando, ver dónde y cómo las cosas funcionan, asimilando los golpes y las perdidas, emulando a las personas exitosas, aprendiendo de las caídas, acumulando la experiencia y creando a nuestro entorno una red de seguridad.
Una combinación de ambas es lo ideal, de las ideas y de la experiencia, para ambas es importante la libertad, libertad para elegir, libertad para actuar, aún cuando las condiciones de nuestra vida no sea las mejores bien porque no tengamos una posición holgada y nos vemos obligados a posponer nuestros planes, si hay libertad siempre existe la posibilidad de que en algún momento podamos retomar lo que nos interesa, si hay voluntad e interés es casi seguro que podamos conseguir los medios para avanzar en nuestro proyecto de vida.
El problema en nuestro país ha sido la política, un concepto muy mal entendido que ha extraviado a millones de venezolanos por sendas donde lo primero que se sacrifica es la libertad, y si la política es mal entendida entonces conceptos como democracia, liberalismo, capitalismo, mercado, globalización y tantos otros resultan confusos y hasta aterradores, en Venezuela el principal problema es que nadie sabe que es política y todos son expertos en política, pregúntele a su vecino que es política y se dará cuenta que le dice algo diferente a sus compañeros de oficina o al concepto que tiene su esposa, o su jefe, o la que tiene usted en este momento, el problema parece estar en que no hay manera de ponernos de acuerdo sobre que es política, pero lo más grave, la palabra libertad nunca estará presente cuando se lo explican, y sin libertad es imposible la política.
Lo primero que tenemos que estar claros en política, es que la libertad nunca es absoluta, precisamente porque la política implica necesariamente participación en una red de relaciones, y por lo tanto, está regida por normas, jerarquías, costumbres y poderes que ya existían aun antes de nuestra aparición y participación en la misma, de modo que esa pretensión de autonomía e independencia tiene sus bemoles.
Nuestra libertad está condicionada por la libertad del otro, pero sigue siendo libertad, estos límites y responsabilidades, las obligaciones que se le imponen a una persona libre son parte fundamental de nuestro ser, y cuando actuamos en el cuerpo social lo hacemos políticamente, negociando, tratando de convencer al otro de nuestro punto de vista, llegando a acuerdos y en el peor de los casos entrando en conflicto, y recurriendo a la ley, a las normas, procedimiento e instituciones que regulan esos conflictos.
Llegados a este punto nos encontramos con un escenario bastante complejo, la palabra Libertad, en cualquier idioma, tiene múltiples acepciones, significan muchas cosas para diferentes eventos, el estudioso de la política, el filósofo Isaiah Berlin, logró sintetizar la libertad bajo dos modalidades, una libertad positiva, que implica la presencia de un poder, de una habilidad o capacidad que conlleva la libertad de hacer algo por nuestros propios medios, de conseguir nuestras metas; y la libertad negativa, que indica la ausencia de algo, de impedimentos, constreñimientos, interferencia por parte de otros, en especial del Estado.
A partir de la escogencia que hagamos del tipo de libertad a que nos referimos, a partir de allí, se le asignara a la libertad ciertos valores e ideología, me explico, para algunos el dinero da libertad de hacer, comprar, contratar, etc., esta libertad positiva es propia del pensamiento capitalista liberal; los socialistas por el contrario piensan que aras de la igualdad, algunas libertades deben ser reguladas para que todos tengamos oportunidades, de allí, algunas normas que limitan, coartan o restringen ciertas libertades económicas.
El sociólogo comunista Zygmunt Bauman, muy popular en Venezuela, era uno de los más fecundos propagandistas del socialismo, y de la necesidad de la sociedad en general de contar con un estado bienestar, que atendiera debidamente al colectivo, es decir, a aquellas personas que por sus “inseguridades” no eran capaces de vivir por su propia cuenta, de tomar sus propias decisiones, de proveerse un medio de vida.
Bauman, en su libro, En busca de la política (1999) asegura que el individualismo fue el causante de la cancelación del ágora, de los espacios públicos de decisiones, de la política; como buen enemigo del capitalismo y la globalización, acusa a la libertad individual de destruir el orden social, en sus propias palabras:
La sociedad no puede hacer felices a sus individuos; todos los intentos (o promesas) históricos de hacerlo han generado más desdicha que felicidad. Pero una buena sociedad puede -y debe- hacer libres .a sus miembros, no solo libres negativamente, en el sentido de no obligarlos a hacer lo que preferirían no hacer, sino en el sentido positivo, el de poder hacer algo con su libertad, el de poder hacer cosas. .. Y eso implica primordialmente la capacidad de influir sobre las circunstancias de su propia vida, formular el significado del "bien común" y hacer que las instituciones sociales cumplan con ese significado… todavía no se ha concretado el proyecto democrático de lograr una sociedad autónoma constituida por individuos autónomos.

La política, significa para muchos, la manera como el individuo entabla relaciones con el Estado, con ese constructo de instituciones, poder, autoridades y burocracia que, en el caso de Venezuela, nos legó el Imperio Napoleónico de la Europa Continental, una de cuyas funciones primordiales era legislar sobre las formas de propiedad, y este era un privilegio de los poderes públicos, que constituye justamente, la justificación principal de la existencia del Estado.
Para el economista francés Pascal Salin, en so obra Liberalismo (2000),  es imposible hablar de libertad si no se toma en cuenta la propiedad, nos dice el profesor Salin:
Si se admite que un individuo es dueño de sí mismo y no un esclavo, debe también admitirse que es dueño del fruto de su actividad, esto es, de lo que, en uso de su razón, ha sabido crear. En la medida en que la creación de riqueza se deriva de la aplicación individual de la razón, reconocer la naturaleza humana de alguien implica asumir sus derechos de propiedad sobre lo que sea capaz de crear. El capitalismo, sistema de apropiación privada de recursos, tiene pues el fundamento ético indiscutible, que se asienta en los derechos de propiedad de los creadores sobre sus obras.

Pero para el Socialismo y otras formas de gobiernos estatistas, el Estado pareciera contar con una Patente de Corso para expoliar a las personas de sus propiedades, no importa la excusa o finalidad de tal apropiación indebida, la naturaleza de la misma es ilegítima, nadie puede pretender ser dueño de una riqueza que no ha creado, sino que obtiene por medio de la coerción y la violencia.
Nos dice Salin más adelante en su interesante obra:
Frente a la propensión automática a considerar que el Estado es la norma para toda sociedad, más vale reconocer que la única norma debe ser el individuo, el cual, puesto que la libertad es inherente a su naturaleza, necesita, para su natural desenvolvimiento, de la propiedad…

Volvemos entonces al tema con que abrimos el artículo, los venezolanos tenemos un problema grave con la política porque no sabemos de que estamos hablando, pero si aducimos que somos un pueblo libre, si reiteramos a cada momento que no somos esclavos, no lo somos de nadie, llámese este amo (ponga usted el nombre del líder) o Estado (ponga usted el nombre del partido político), pero vean ustedes a las organizaciones políticas y sus jefes que tenemos en la actualidad y no hay uno solo, que ponga por encima de los intereses del estado, al individuo.
Todos prefieren lo que llaman un “estado fuerte” que sea capaz de dispensar lo que mientan “justicia social”, a todos los políticos se les hace agua la boca por llegar al poder, para contar con un estado capaz de coaccionar, por medio de la violencia a los ciudadanos, a que le entreguen el producto de su trabajo y creatividad al estado, por medios de dudosa legalidad, un estado que es empresario, propietario, financista, cuyo única función es robar a sus ciudadanos de recursos, oportunidades y riqueza.
Creo que ya es hora de detener esta concepción fallida y primitiva de hacer política, y permitir que los venezolanos puedan ser dueños de su futuro sin intermediarios.        -       saulgodoy@gmail.com

sábado, 3 de febrero de 2018

La música “Bluegrass”




En estos días estuve viendo un video de Leon Russell, el gran pianista y cantante norteamericano tocando en un concierto con el grupo The New Grass Revival, en Pasadena, California en 1980, no lo veía hacía años y lo disfruté como si fuera la primera vez, lo que me motivó a escribir esta breve reseña sobre un estilo de música que pocos Latinoamericanos disfrutan y menos aún conocen.
En los años setenta como ya se los he dicho varias veces, estuve viviendo y estudiando en Michigan donde hice amistad con diferentes grupos de personas, entre ellos con algunos renegados de la Supremacía Blanca, no me pregunten cómo me aceptaron en su entorno siendo yo un latino, pero lo hicieron, al igual que a algunos negros que conocí en las profundidades de aquellas planicies sembradas de Maíz hasta el horizonte.
En los veranos de 1973 y 74 conocí y fui invitado por unos agricultores de Battle Creek (territorio de la empresa Kellog’s, la que hace los cereales) con quienes había hecho amistad, dos enormes seres humanos, muy gordos, de pelo largo y rostros de pocos amigos que me llevaron a cazar perdices a sus propiedades y pasé varias semanas con ellos, ayudándolos con las siembras, las cercas, los graneros, llevándole pienso a los animales y lo único que escuchábamos era la música “country” o música de vaqueros, como le decía unos de mis sobrinos, fue allí que le tomé al gusto al whisky bourbon destilado de granos, a fumar en pipas hechas con mazorcas de maíz, a comer esas deliciosas “pork beans” una estupendas caraotas rojas que hacen con melaza y tocino en horno de leña, y con la que acompañan sus parrillas que hacen de la cacería, y entre otras cosas, esa fabulosa música llamada Bluegrass, que es un tipo de música que pertenece al género Country, o música folk, algunos le atribuyen su origen a los montañeses de los Apalaches o “hillbillies” (término peyorativo que significa rústico) que son los blancos que viven retirados en sus pequeñas granjas viviendo de la extracción de la madera, de destilar licor o de la caza y la pesca, son pueblos muy tradicionales, se casan entre ellos y no les gustan los visitantes.
La música Bluegrass se distingue del resto de la música country porque fundamentalmente es hecha por una banda de instrumentos de cuerda, estos grupos musicales eran formados en la familia y a veces en el vecindario, empezaron tocando contradanzas tradicionales europeas, pero la influencia del Gospel, del Blues y el Jazz no se hicieron esperar y después de la Segunda Guerra Mundial el Bluegrass era un estilo reconocible y muy propio de las montañas, una música muy alegre que ponían a los instrumentos a competir en rapidez y complejidad en un ritmo sincopado y en melodías cerradas, pero también era el vehículo perfecto para bellas baladas románticas entre cuyas intérpretes destacó la artista Juddy Collins.
La palabra Bluegrass viene de una hierba (la llaman Poa) que crece en las tierras agrícolas de Kentuky, larga, suave y muy azul que le da un color característico al paisaje y que durante la colonia se convirtió en los parajes favoritos para los criadores de caballos debido a que la Poa tiene un alto contenido de calcio que requieren los equinos en su nutrición, y dentro de la iconografía de la Arcadia norteamericana, las colinas azules están siempre presente.
La música Bluegrass se popularizó en los años 50 y 60 gracias al músico Bill Monroe, ya fallecido, quien con su mandolina, su particular voz y la rapidez del ritmo que le imprimía a sus canciones, se destacó como intérprete de este estilo; la película Deliverance, protagonizada por el actor Burt Reynols hizo famosa una de las piezas musicales que se llamaba “Duelo de Banjos” en una notable escena entre un niño incapacitado y uno de los excursionistas que visitaban la apartada montaña tocando a dúo este notable instrumento.
Monroe apadrinó y promocionó a varios artistas y bandas de Bluegrass que llegaron a la fama como Vassar Clement, Carter Stanley, los Blue Grass Boys, y muchos otros, el instrumento principal siempre es el banjo de cinco cuerdas, acompañado por la mandolina y el violín, a veces con la participación del contrabajo y la guitarra de seis cuerdas, o la guitarra que llaman “dobro” (resofónica, que tiene boca de metal y se toca resbalando las cuerdas con un cuello de botella), no es común la harmónica ni la batería, como elementos de percusión en el estilo tradicional, funcionan las cucharas de metal dobles (en una especie de castañuela) y cepillar una de esas planchas onduladas de metal que se usan para lavar ropa.
En la década de los 60 aparecieron una serie de bandas que hacían un Bluegrass más progresivo que el tradicional, incorporando instrumentos eléctricos y variaciones que venía de los estilos country o música wertern que producían los estudios en Memphis y Nashville que tenían grandes ventas, con lo que el tradicional Bluegrass pasó a segundo plano.
Pero en el 72 aparece el grupo New Grass Revival, con el magnífico multi-instrumentista Sam Bush que compitió con otros grupos de primera como Seldon Scene y los Country Gentelman, inaugurando una nueva etapa para el Bluegrass mucho más sofisticado y con un punteo más agresivo y virtuoso, estas bandas quería mantener el sonido tradicional, e hicieron sus tareas de investigación y recopilación en campo, y trajeron a los estudios y conciertos un material inédito.
El estilo Bluegrass caló con tanta fuerza en la cultura norteamericana, que cuando se habla de música folklórica estadounidense, se habla de Bluegrass, y es muy popular entre los campesinos blancos norteamericanos.
Pues bien, en aquel primer verano de trabajo en las siembras de maíz, expuesto a aquella cultura rural en Michigan, me invitaron a mi primer festival de Bluegrass a las afueras de Battle Creek, y bien afuera, recuerdo que estuvimos rodando con la pick-up de mis amigos por carretas de tierra por un buen rato entre un interminable mar verde de cultivos de maíz, se trataba en realidad de una feria agrícola en la que tenía cabida un festival anual de Bluegrass.
Allí me sucedieron tres cosas insólitas, me hicieron participar como jurado para escoger al mejor cerdo de la comarca (honor que me hicieron por ser el único extranjero presente ese día), recuerdo que ganó la marrana más grande y gorda que haya visto en mi vida, un enorme animal que apenas podías caminar, de manchas blancas y negras y hocico rosado, que gruñía complacida mientras los chiquillos trataban de montarla como si fuera un potro, y que ganó por unanimidad el lazo azul del primer premio, vi también la auyama gigante más estrambótica y pesada que recuerde, tan grande era que la tuvieron que llevar en la pala de un mini-shovel, ganó el primer lugar, y para la tarde ya la estaban cocinando de las mil maneras, yo la probé en puré y el punking pie, delicioso, el mejor que me he comido.
Fue una ocasión bastante familiar, en un habiente campestre, alejado del mundanal ruido de las grandes metrópolis, habían muchos niños correteando por el lugar, vi cantidad de gente obesa pero muy divertida, casi todos llevábamos bragas de mecánicos (overoles), y las cabezas caladas con gorras o de la Caterpillar, o de la John Deer, de hecho, había una exhibición de enormes máquinas cosechadoras y tractores todo uso, kioscos de compañías de seguros, de la Triple AAA, del Club de Leones de Battle Creek, por supuesto, la gente de la Kellog’s, de la Ford y de Monsanto (fertilizantes y semillas).
Pero cuál no sería mi sorpresa que el artista invitado del festival era nada menos que Chuck Berry , el guitarrista negro del rock & roll, de éxitos tan populares como Ruta 66 y Roll Over Beethoven, ambas piezas favoritas de los artistas del Bluegrass de la las cuales tienen versiones, una mejor que la otra (si pueden, consigan las versiones de Leon Russell, son sencillamente, unas obras maestras).
Pues conocí a Chuck, hablé y me tomé dos cervezas con él, me impresionó su delgadez, su rostro tallado en huesos, su sentido del humor (tenía una sonrisa espectacular), su escena era impresionante, cantaba, bailaba y tocaba la guitarra como si estuviera jugando, y su música hizo bailar a la gente, aquella ocasión fue algo mágico, en la noche empezó propiamente el festival de bandas de Bluegrass, escuchamos como a seis grupos diferentes, nunca había disfrutado un festival como aquel, quedé marcado por aquella maravillosa música, por el espíritu de alegría y libertad que se respiraba en aquella planada, de la prosperidad y trabajo que se estaban celebrando.
Todavía hoy soy un ávido coleccionista de música Bluegrass y cuando puedo, la pongo para mis amigos que sólo la aguantan unos minutos antes de pedirme Salsa o Regetón, no saben lo que se pierden, me gusta escucharla mientras escribo o cuando bebo un buen Jack Daniels o un Four Roses, que hace ya un buen tiempo que no los he vuelto a paladear.  -   saulgodoy@gmail.com



viernes, 2 de febrero de 2018

Nosotros, los Hiperbóreos




Si somos filósofos de otro modo, nosotros, los hiperbóreos, parece en todo caso que lo somos de una manera diferente de aquella en que en otro tiempo uno era filósofo.  Nosotros no somos en modo alguno, moralistas... No creemos a nuestros oídos cuando a todas esas gentes de antaño las escuchamos hablar. «He aquí el camino hacia la felicidad» — con estas palabras sale disparado hacia nosotros cada uno de ellos, con una receta en la mano y lleno de unción en su hierática boca. «Pero ¿qué nos interesa a nosotros la felicidad?» — preguntamos con total asombro. «He aquí el camino hacia la felicidad — continúan diciendo esos santos demonios con sus aullidos: ¡y aquí está la virtud, el nuevo camino hacia la felicidad!»... Pero, ¡por favor, señores! ¡Qué nos interesa a nosotros ni lo más mínimo su virtud! ¿Para qué, si no, cada uno de nosotros se pone al margen, se hace filósofo, se vuelve rinoceronte, se torna oso de las cavernas, se convierte en espectro? ¿No es para liberarse de la virtud y de la felicidad?
Friedrich Nietzsche, Fragmentos póstumos, Tomo IV.

Quiero dedicarle estas líneas a uno de los hombres que más admiro, a un maestro que me ha brindado horas de profundas lecturas, a un ejemplo de honestidad intelectual y grandeza espiritual (aunque no me gusta su música), a uno de los filósofos de se encuentran en el Olimpo de mi más sincera admiración, y porque no decirlo, adoración, me refiero a Federico Nietzsche, el profesor de filología de Basilea.
Debo hacer un rápido recuento de lo que fueron sus últimos días, que empezaron a finales de diciembre de 1889 en Italia, en la ciudad de Turín, donde la noche cósmica lo reclamó para sí, disolviendo para siempre una de las mentes más bellas e iluminadas en la historia de la humanidad.
Olvídense desde ya de esa leyenda urbana, que dice que lo encontraron hablándole a un caballo en una plaza, ciertamente cuando perdió la razón su comportamiento debió ser cuando menos singular, pero no hay soportes para esa anécdota de borrachos o para impresionar turistas.
Nietzsche se volvió loco justo en el momento de mayor actividad mental en su vida como intelectual y editor de sus propias obras, muchas de las cuales tuvo que pagar de su propio bolsillo pues era un autor temido y rechazado por sus ideas tan controvertidas.
Estaba a punto de comenzar a organizarse para escribir su  Magnus Opus, un compendio de su obra filosófica que titularía Historia del Nihilismo Europeo, fue uno de los nombres que barajó entre sus notas y fragmentos que dejó en sus diarios, pero nunca pudo desarrollar su plan.
Los últimos años de su vida, por lo menos los posteriores a la publicación de su obra Así habló Zaratustra (1885), se la pasó viajando buscando otros aires para restablecer su delicada salud, le gustaba Italia, por sus paisajes, su cultura, el clima, sus aguas termales, muy distintas a las de Alemania, su actividad como pensador y escritor era intensa aunque la fama que se merecía, el respeto y las críticas a su obra no llegaban, la difusión de sus escritos era aún bastante limitada, hubo momentos en que el tiraje de algunos de sus libros no alcanzaban los 40 ejemplares, ni siquiera se ocupaba de venderlos, se los enviaba a los amigos y familiares, y todo salía de su bolsillo que estaba muy comprometido con su tratamiento.
¿En que estaba trabajando Nietzsche antes de perder la razón? El filósofo y profesor español Juan Luis Vermal en la introducción que hace al volumen IV de sus Fragmentos Póstumos, explica de manera magistral las profundidades a las que estaba buceando Nietzsche en búsqueda de la verdad, que era una de sus grandes inquietudes de toda la vida, cuestionaba la unidad del pensamiento y por lo tanto del mundo, que la tradición desde tiempos de Aristóteles, llamaban “verdad” que no era sino un acomodo, una construcción, de lo que se quería señalar como algo que existe como un ente.
Vemos una piedra y decimos, “esto es una piedra”, pero para Nietzsche esa piedra existe simultáneamente con el intérprete, es decir con el sujeto que la reconoce como tal, siendo el mismo sujeto inconsistente con su ser; yo, que señalo la piedra, y digo que es piedra, ni siquiera sé quién soy, ni puedo explicar cómo ese mundo en el que vivo se manifiesta, excepto, en ese modo de ver el mundo, en esa aproximación, que es apenas una manera de arreglar la experiencia para hacer el mundo manejable. Nos dice Vermal:
Lo que se llama «verdad» no puede aspirar entonces a ser una manifestación del mundo, de lo que es. Por eso el conocimiento no es tal, sino un modo de vérselas con el «mundo». Pero cuando hablamos así —y quizás no podamos dejar de hacerlo— parece que siguiéramos suponiendo un mundo, algo que está simplemente allí, y esto es precisamente lo puesto en cuestión. Naturalmente no se trata de que sea una mera nada y que todo se reduzca algún tipo de invento por parte de los diferentes intérpretes. Pero sin embargo la misma idea de algo «en sí» como constitutivo del mundo es inconsistente. Por eso, todo decir veritativo es «falso», sin que haya una verdad en forma de adecuación. Reconocer esta «falsedad» equivale para Nietzsche a salirse hasta cierto punto de las redes de una interpretación que sólo es eso, una interpretación, aunque no ciertamente para dejar de interpretar y pasar a captar una verdad, sino para reconocer el continuo movimiento falsificante y ponerlo en relación no con un mundo real trascendente sino con el poder que genera esas fijaciones. Esto es lo que Nietzsche a veces llama «vida» y a veces «voluntad de poder»: un título que sirve para señalar el carácter de un mundo radicalmente no substancial.
Esta idea de lo que es real es problemática ¿De dónde surge?  Nietzsche dice que surge de la vida misma, es la manera que tiene la voluntad de tener dominio sobre la existencia, aunque el problema planteado en estos términos es que se crea la paradoja, que la verdad se basa en la falsedad, no es su contrario, es su creación.
A todo esto Nietzsche afirma: “que las cosas tengan una constitución en sí con prescindencia de la interpretación y la subjetividad es una hipótesis ociosa” Es decir que la piedra exista por su cuenta sin tomar en consideración al observador es una patraña, pero el problema es que el observador no basta, no se trata de que el mundo o la realidad sean enteramente subjetivas, es que el sujeto y su interpretación también son invenciones, la subjetividad es también una interpretación.
Y aquí viene lo verdaderamente asombroso de Nietzsche, según lo explica el profesor Juan Luis Vermal: “El yo es una simplificación que se «pone a sí mismo» como fuente de conocimiento y sentido, cuando no es más que un efecto de superficie, que un síntoma que expresa el equilibrio logrado por impulsos que están debajo suyo. No se puede preguntar quién interpreta, sino que lo que se da es el interpretar mismo.”
Esa presunción de que soy “yo” el que se hace la pregunta sobre la piedra es una fantasía, no hay “yo”, lo que hay es una interpretación sin interprete, un sujeto inventado al que llamo “yo”, la vida misma se manifiesta como fuerzas y configuraciones de dominio, el que de ellas surja una identidad es lo que nos permite pensar, de esos primeros bloques de interpretación de la realidad, la metafísica (el platonismo) y el cristianismo generan otros bloques y los proyectan al mundo, anulando el sentido de la vida e inventando la verdad.
Para Nietzsche ese principio de vida la llama “voluntad de poder”, es la base que soporta nuestro mundo (realidad) y que genera esos bloques primarios que repetimos, no son otra cosa sino interpretaciones; los afectos, las funciones orgánicas, los conceptos de verdad y finalidad son esos bloques primarios que se imponen con el ánimo de manejar nuestro entorno, entendido esto,  se pueden desmontar todos los intentos históricos en el ámbito social y político por imponer ciertos conceptos dominantes en cuanto a la justicia, el amor o el mejoramientos de la humanidad.
Les recomiendo ir directamente a los fragmentos de Nietzsche y al desarrollo del profesor Vermal para aclarar aún mas estas ideas, como les mencioné son pensamientos apenas esbozados y nunca desarrollados por el filósofo.
Nietzsche ha sido uno de los autores más estudiados de los últimos tiempos, entre otras razones porque su esfuerzo intelectual abarcó gran cantidad de áreas: mitología, historia, estética, música, política, religión, filosofía, filología, psicología solo para nombras de las más destacadas, hay una literatura extensísima donde diversos filósofos han refutado todas sus teorías, igual que otros las han enriquecido y promocionado, la crítica ha sido implacable y gracias a ella su trabajo se ha enriquecido con nuevas perspectivas, pero lo más importante, su obra es conocida y su talento respetado, lo que en vida le fue negado, posterior a su muerte lo obtiene, y con creces, al punto que es considerado por muchos uno de los pioneros de la modernidad, su vigencia es incontestable.
Hay una descripción de su persona que me gustaría compartir con ustedes, se trata de lo que escribió Lou von Salomé, una de las mujeres que lo enloqueció de amor y que en dos ocasiones le pidió matrimonio y en las dos se lo negó, en su último encuentro que tuvo lugar en Tautemburgo en 1882, lo recuerda de la siguiente manera:
Al contemplador fugaz no se le ofrecía ningún detalle llamativo. Aquel varón de estatura media, vestidos de manera muy sencilla, pero también muy cuidadosa, con sus rasgos sosegados y el castaño cabello peinado hacia atrás con sencillez, fácilmente podía pasar inadvertido. Las finas y extraordinariamente expresivas líneas de la boca quedaban recubiertas casi del todo por un gran bigote caído hacia adelante; tenía una risa suave, un modo quedo de hablar y una cautelosa y pensativa forma de caminar, inclinando un poco los hombros hacia adelante; era difícil imaginarse a aquella figura en medio de una multitud- tenía el sello del apartamiento, de la soledad.  Incomparablemente bellas y notablemente formadas, de modo que atraía hacia sí la vista sin querer, eran en Nietzsche las manos, de las que él mismo creía que delataban su espíritu- Similar importancia concedía a sus oídos, muy pequeños y modelados con finura, de los que se decía que eran los verdaderos oídos para cosas no oídas. -Un lenguaje auténticamente delator hablaban también sus ojos. Siendo medio ciegos, no tenían sin embargo, nada de ese estar acechando, de ese parpadeo, de esa no querida impertinencia que aparecen en muchos miopes; antes bien, parecían ser guardianes y conservadores de tesoros propios, de mudos secretos que por ninguna mirada no invitada debían ser rozados. La deficiente visión daba a sus rasgos un tipo muy especial de encanto, debido a que, en lugar de reflejar impresiones cambiantes, externas, reproducían todo aquello que pasaba que cruzaba por su interior.  Cuando se mostraba como era, en el hechizo de una conversación entre dos que le excitase, entonces podía aparecer y desaparecer en sus ojos una conmovedora luminosidad:-mas cuando su estado de ánimo era sombrío, entonces la soledad hablaba en ellos de manera tétrica, así amenazadora, como si viniera de profundidades inquietantes…

Para 1888 su cegara era de 7/8, escribía pegando sus lentes a la página, sufría de insomnio, de jaquecas que lo incapacitaban, su digestión era pesada y cualquier cosa le irritaba el estómago, su humor variaba constantemente de exaltaciones jubilosas a profundas depresiones, Nietzsche siempre había sido un hombre robusto producto de su gusto por largas caminatas en senderos montañosos, tenía una vida frugal, casi  de asceta, no reportaba ninguna adicción excepto por el uso continuado de algunas medicinas que le fueron recetadas, entre ellas el Cloral para aplacar su insomnio, pero nada que implicara una dependencia.
Nietzsche vivía solo en una habitación alquilada en Turín cuando su cordura lo abandona, escribe cartas a sus amigos, extrañas, el sin sentido se apropia de sus notas, el 4 de Enero de 1889 se encienden las alarmas, algo no anda bien, ya venía manifestando ataques emocionales injustificados, alegrías extremas en un encuentro, llanto y tristeza en las despedidas, pero ahora dice estar ocupándose de organizar un congreso europeo de príncipes, que se realizará en Roma, y ya se encuentra redactando las invitaciones.
El casero de Nietzsche decide avisar a su amigo Overbeck quien inmediatamente viaja a Italia y se encuentra con las terribles escenas de su amigo en medio de alucinaciones y desbocadas fantasías, decide llevárselo a Basilea para internarlo en el manicomio para que fuera examinado por los médicos, pero ya era tarde, se había producido un derrumbe total de su psique, su madre y su hermana tomaron las riendas de su destino hasta su muerte.
Su familia y los médicos trataron de distraer la atención sobre las causas de su locura, dijeron que se trataba de una parálisis cerebral, de apoplejía, se habló de una enfermedad mental hereditaria, todo para tapar una causa mucho más mundana, una sífilis mal curada, una estratagema que el mismo Nietzsche hubiera condenado, la locura que padeció y su lenta agonía, fue tomado por algunos moralistas como el castigo divino por haberse atrevido a dictaminar la muerte de Dios  -   saulgodoy@gmail.com