domingo, 22 de abril de 2018

La RAND Coporation, un think tank para cambiar el mundo



Para quienes nos gusta el estudio de las organizaciones generadoras de conocimiento, llámense academias, universidades, institutos de investigación, servicios de inteligencia, centros de prensa, organizaciones de opinión, laboratorios de desarrollo tecnológicos, grupos de crisis y de consultoría, y tantos otros, la figura e historia de los principales think tanks del mundo conllevan un extraordinario interés; pero la Corporación RAND merece un lugar especial, porque si bien no fue el primer think tank del mundo, sí fue el que definitivamente marcó el paso de todos los demás.
He publicado en varias entregas artículos sobre esta apasionante historia del empeño humano en desentrañar los misterios del universo, por medio de equipos de investigadores, reunidos en grupos de trabajo. No es tarea sencilla poner de acuerdo a tantos investigadores y expertos talentosos, en pos de nuevo conocimiento y descubrimientos, pero fue justamente durante la Guerra Fría que en los EEUU se creó este emprendimiento excepcional de la RAND, que tuvo, como uno de sus primeros retos, estudiar cómo carajo poner de acuerdo a tanto talento, egos, especialidades, con un presupuesto limitado y una administración urgida de resultados, y fueron de los primeros en crear un juego de reglas que aplicaba a investigadores trabajando en equipo.
La RAND nació en el seno de la Fuerza Aérea Norteamericana en 1945 como un grupo de investigación interno, pero básicamente compuesto por científicos civiles que trabajaban en empresas privadas de construcción de aviones, universidades y consultorías privadas externas; muy pronto se dieron cuenta de que aquel arreglo no iba a funcionar, pues muchos de sus miembros eran a su vez contratistas del estado, creándose un conflicto de intereses y una situación que contravenía la ley.
Aunque la RAND fue la criatura del General Henry. H. Arnold, y, por algún tiempo, estuvo bajo el ala del presupuesto de la defensa, cuando se convirtió en una corporación privada, uno de sus artífices más importantes fue Robert McNamara, quien ayudaría, desde la empresa Ford, a otorgar ayudas y financiamiento y, posteriormente, durante la administración de los Kennedy, le otorgaría un rol estelar desde el Pentágono y la Secretaría de la Defensa.
La RAND Corporation, fue uno de esos primeros híbridos extraños que nacieron en el mundo organizacional de la post guerra; pertenecía al mundo civil, aunque su principal contratista seguía siendo la Fuerza Aérea. Sus integrantes se negaron a pertenecer al mundo empresarial industrial de las grandes fabricantes, de donde muchos de ellos procedían, pues la cultura organizacional, alineada hacia la producción de bienes, afectaba el rendimiento y orientación de sus investigaciones; lo de ellos era la investigación pura, resolver problemas, preferiblemente los más complejos, sobre todo en aquellos asuntos que se convertirían en políticas públicas.
Para tal fin necesitaban una libertad muy especial y, sobre todo, apertura al conocimiento que generaban; es decir, si estuvieran bajo la administración de la Fuerza Aérea, la mayor parte de sus estudios serían clasificados como secretos (algunos lo están), y la necesidad principal de la institución era que sus investigaciones fueran continuadas y adelantadas por otros científicos y centros de investigaciones, en universidades, laboratorios y empresas en los EEUU o países aliados; ellos producían el material básico, la materia prima de los nuevos descubrimientos, necesitaban que la comunidad científica adelantara opinión, probara, construyera y realizara trabajos sobre sus avances.
La misión primordial de RAND durante la Guerra Fría era hacer del “arte de la guerra” una “ciencia de la guerra”, y sus científicos coincidieron en que podían lograrlo por medio del desarrollo del análisis sistémico y de los sistemas. Su instrumento principal fueron las matemáticas aplicadas y el análisis estadístico, de allí surgieron especialidades como la programación lineal y dinámica, sistemas de simulación, teorías de juego e inteligencia artificial.
Durante y posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, una enorme cantidad de dinero público fue canalizada por el gobierno de Washington hacia la investigación y desarrollo del sector militar; las guerras de Korea y luego de Viet-Nam pusieron mayor presión sobre estos aspectos, cuyo rasgo más visible fue el desarrollo de sistemas de armas.
Pero algunas de esas investigaciones se concentraron en temas mucho más discretos, como el resolver problemas organizativos, de manejo de presupuestos, de logística, de administración, de inteligencia, de procura, organizativos, de comando y control, logros que no se veían sino en el éxito o fracaso de las complejas operaciones que se hacían al otro lado del mundo, y en atención a las movilizaciones de grandes contingentes de tropas y material; sin este soporte de ideas, métodos, sistemas, ganar las guerras era más que imposible y, en esto, RAND era una mina de recursos inagotable.
La Fundación Ford recogió ese guante y les dio todo el apoyo que necesitaron para despegar como corporación civil, incluso se hizo garante de préstamos y obligaciones que la RAND contraía en contrataciones de equipos, personal y hasta en la edificación de una sede propia en California.
Sus trabajos principales se dirigían a satisfacer las necesidades estratégicas y de defensa de las fuerzas armadas, de allí sus desarrollos en el área de balística, cohetería, armas nucleares, satélites de comunicaciones y sensores remotos, electrónica, sistemas, inteligencia artificial y otras muchas áreas de investigaciones de punta; la RAND contaba con expertos ingenieros en casi todas las especialidades, muchos matemáticos de primera línea, estadísticos, analistas, diseñadores, aunque desde un principio se insistió en conservar su cuota de científicos sociales.
La RAND había logrado convencer a los altos mandos militares que había un mundo de factores y circunstancias que afectaban las decisiones estratégicas y que muchas de ellas estaban fuera de las ciencias duras, que necesitaban investigar y crear soluciones para problemas de logística, economía, sociología, psicología, sobre todo, teniendo en cuenta que era de primer orden conocer al enemigo a fondo, saber qué pensaba, cómo tomaba sus decisiones, porqué actuaba como actuaba, a qué le temía.
Uno de sus descubrimientos más importantes tuvo como contexto el desarrollo de sistemas de armas para los aviones de la Fuerza Aérea, durante los años 50; para aquel momento, los militares estaban convencidos de que tenían tal dominio sobre las investigaciones y desarrollo tecnológico, que llegaron a pensar que, desde el momento en que entregaban las especificaciones a los fabricantes, podían resolver la mayor parte de los problemas de diseño, de producción de las herramientas, de equipo y cualquier otro elemento que pudiera retrasar la manufactura y entrega del producto final.
El economista de Harvard, Bourton Klein, encabezó un grupo de investigación que le preparó a la Fuerza Aérea una presentación que los dejó en el sitio; entre sus conclusiones estaba lo siguiente:
Una mejor planificación, un más estricto control de arriba hacia abajo, la eliminación de duplicación inservible, la competencia entre secciones- esto amonta a la creencia general de lo que deberíamos hacer en el desarrollo militar de las investigaciones si no queremos que los rusos nos ganen en esta carrera. La verdad es todo lo contrario. El hecho es que la investigación y el desarrollo militar en este país están sufriendo de demasiada dirección y control, que hay demasiadas personas tomando decisiones y poniendo demasiados obstáculos para que las nuevas ideas lleguen a su desarrollo. La investigación y el desarrollo están siendo impedidos por la negativa oficial en reconocer que el progreso tecnológico es altamente impredecible, que es un espejismo que podamos avanzar más rápido y a menor costo planificando en detalle el futuro.

La Rand Corporation siempre se ha caracterizado por sus enjundiosos estudios sociales; país donde pone el ojo es inmediatamente escrutado a fondo, sus expertos se afincan en analizar información de todo tipo y relacionándola de maneras novedosas, creando escenarios y predicciones que ni los gobiernos de esos países tenían a mano. Recientemente leí un estudio que la RAND le hizo al gobierno de Israel sobre las prospecciones de sus programas de seguridad social (hoy en día los gobiernos pueden contratar a la RAND de manera privada para estudios de diversa naturaleza, lo hacen para complementar los propios y compararlos) y creo que es uno de los mejores trabajos de investigación sobre el futuro de una institución gubernamental que he leído.
Por la RAND Corporation han pasado innumerables premios nobeles de diversas especialidades; su plantilla de investigadores y consultores reflejan lo más granado de las mejores universidades e institutos de investigaciones privadas de los EEUU y Europa; su fama es de tal calibre que la RAND ha aparecido en múltiples films de espionaje y suspenso; se trata de una institución que ya pertenece al imaginario social y cultural norteamericano.
En 1966, la RAND tenía en su organización un Instituto Urbano, con expertos en el área de manejo de ciudades, en sus aspectos administrativo, urbanístico y de servicios sociales; en 1968 logran conseguir el contrato con el Alcalde de la ciudad de New York, John Linsay, quien tenía serios problemas de orden presupuestario, y ese año se conforma el Instituto New York City-RAND, que le dio un vuelco total a la ciudad más importante del mundo.
Este artículo fue preparado con base en el muy interesante trabajo de David Huanshell, The Cold War, RAND, and the generation of knowledge, 1946-1962, que es parte del Proyecto Histórico RAND, y que se puede conseguir junto con otro material en internet, el cual recomiendo para quienes tengan interés en el tema.
Por cierto, la RAND es un acrónimo de las palabras en inglés Research and Development, aunque hay autores que opinan es en realidad Research and No Development. De las opiniones recogidas en este trabajo hay dos que llamaron mi atención: la primera es que la RAND es lo más parecido a una universidad,  pero sin alumnos; la segunda se refiere a la denominación Think Tank, que para James Allen Smith, un investigador de estas organizaciones que tranzan en ideas, la expresión “Tanques de Pensamiento” (traducción literal al castellano) es “Una curiosa frase que sugiere, una extraña condición de aislamiento para aquellos cuyo trabajo es, justamente, la creación de políticas públicas, como también exhibe un prominente despliegue público, como si se tratara de un raro pez o reptil confinado detrás del vidrio de un acuario o un zoológico”.       saulgodoy@gmail.com







martes, 17 de abril de 2018

El arte que entra en el alma



Hoy quisiera referirme a las sensaciones que producen ciertos estados emotivos y hasta racionales, que para algunos científicos y filósofos constituyen el núcleo central de toda experiencia estética, son respuestas biológicas y de sentimientos que están muy unidas al momento en que confrontamos al arte y lo que sucede con nosotros cuando algo nos “toca”.
Son manifestaciones que comúnmente identificamos como asombro, conmoción y excitación, son reacciones fisiológicas unidas a ciertas respuestas de orden sexual, que estimulan centros de placer y nos hacen regocijarnos (a veces, entristecer, o sentir disgusto o terror) ante un evento o en la contemplación de algún paisaje, obra o monumento.
Se trata del circuito más directo que tenemos con la experiencia artística y es lo que hace que una obra nos guste o no, para ello vamos a tomar como guía, el interesante artículo del profesor Vladimir .I. Konečni, de la Universidad de California, San Diego, intitulado La Trinidad Estética: Sobrecogimiento, Reverencia y Escalofríos, publicado en el año 2005 en el Bulleting of Psichology and the Arts.
Los autores que abogan por la máxima experiencia estética, que sería lo sublime, y que tantos pensadores de la talla de Caecilius de Calacta, Longinus, Burke, Kant y más recientemente Lyotard y Goldsmith, entre muchos otros, nos hablan de una apabullante sensación que nos deja en el sitio atrapados en intensos estímulos de nuestro sistema nervioso, algo muy cercano al orgasmo sexual pero con connotaciones mucho mas espirituales.
El afamado escritor de origen ruso Vladimir Nabokov, en sus famosas charlas sobre Literatura nos dice lo siguiente: “A pesar de que leemos con nuestra mente, el asiento de las delicias artísticas se encuentra entre nuestros omoplatos. Ese pequeño escalofrío que sentimos en nuestra espalda es la más alta forma de emoción que la humanidad ha obtenido cuando se desarrolla el más puro arte o ciencia. Deberíamos reverenciar nuestra espina dorsal y sus cosquilleos”.
Cuando uno lee buena literatura se “transporta”, llega un momento en que uno debe dejar el libro a un lado y empieza a “sentirlo” con los nervios, un buen escritor, en el caso de Nobokov se refería a Dickens, y la extraordinaria facultad que tenía de capturar eventos y paisajes en frases perfectamente construidas, y que evocaban momentos memorables que estimulaban la espina, y producía esos gratos cosquilleos como reconocimiento al buen arte en acción.
El profesor Konečni, nos lleva de la mano para mostrarnos los estudios más relevantes que han salido de los laboratorios y experimentos sobre lo que nos sucede cuando estamos ante estas experiencias conmovedoras, y que para muchos, entre ellos me cuento, es una de las razones por la que vale la pena vivir, no me cansare de repetirlo, el arte le da sentido a nuestra existencia,
Konečni comienza señalando que es muy común que se confunda lo sublime atribuyéndolo bien al objeto externo, como podría ser presenciar el espectáculo de las cataratas del Niágara y confundiéndolo con las sensaciones de grandeza y poder de la naturaleza que hace insignificante al observador, los expertos prefieren con mucho llamar a este fenómeno, estímulo-en- contexto y dejar lo sublime para el objeto externo.
Siendo lo sublime la máxima experiencia estética, por lo general se reserva para el impacto que las personas reciben ante obras, eventos, paisajes que son monumentales, teniendo en cuenta siempre el aspecto de la seguridad personal, ver al Niágara desde la seguridad de un observatorio diseñado para ello, no es lo mismo que verla metido en un barril flotando por la corriente hacia el salto al vacío.
Cuando la persona está en presencia de algo monumental y su vida corre peligro es muy difícil que se percate de lo sublime del acto, por ejemplo, presenciar la erupción de un volcán, uno de los espectáculos más avasallantes y violentos de la naturaleza, y para quienes lo han presenciado y sobrevivido, un espectáculo inolvidable.
Pero hay personas que buscan estas experiencias extremas, se preparan para ello y visitan lugares que muy pocos humanos han visto por sus propios medios, a riesgo de sus propias vidas, lo que hace la experiencia aún más sublime, ver el paisaje desde el punto más alto del Himalaya, es una experiencia reservada para muy pocos, y que consiste en algo bello.
La experiencia de lo sublime para Derrida abarca lo colosal, lo que se siente cuando se está ante monumentos como las pirámides de Egipto o la Gran Muralla China, algo inamovible, en el caso de la música, para que algo nos parezca sublime tiene que tener un elemento de grandiosidad que sólo puede ser proporcionado por el espacio y la monumentalidad de la puesta en escena, como escuchar la Aida de Verdi ante la pirámide de Keops.
Lo sublime viene en relación directa a cierto confort o disposición al lujo, quienes pueden presenciar tales espectáculos deben pagar grandes sumas de dinero para sólo transportarse al lugar y ser parte del evento, implica hacerlo con todas las comodidades posibles y hasta ciertos lujos, la gente pobre que vive a los alrededores de Keops no les parece nada sublime la pirámide que ven a diario, ni aún con toda la orquesta y cantantes en una noche de gala, vista desde lo lejos, la gente tomando champaña y comiendo caviar son extrañas e incomprensibles.
Los científicos que han analizado este fenómeno de lo sublime, concuerdan en que están presentes dos de las emociones más poderosas que puede sentir el ser humano, miedo y felicidad, de allí que surjan incluso sentimientos de tipo religioso, hacia lo sagrado, una profunda reverencia hacia lo que es un misterio o no puede ser explicado, lo sienten algunas personas que acuden a conciertos dentro de las viejas catedrales europeas, la misma música escuchada en otro lugar no produce el mismo efecto, lo siente también los peregrinos que se embarcan en la búsqueda espiritual haciendo el Camino de Santiago, o visitándola Meca si se es musulmán.
Konečni nos habla de un aspecto realmente interesante cuando nos presenta con los elementos sexuales asociados a las experiencias sublimes, porque estas son muy raras, son experiencias que toman un enorme esfuerzo en asimilarlas, cuando ocurren se trata de vivencias que marcan a las personas y las hace sentir privilegiadas, en el caso de experiencias preparadas por el hombre, por medio de artefactos, como podría ser los viajes privados al espacio, donde la persona paga hasta veinte millones de dólares por tener el privilegio de ver al planeta Tierra desde el espacio, en condiciones de cero gravedad, quienes lo hacen se siente pertenecientes a un club muy exclusivo de personas, son los escogidos, la verdadera élite del mundo que tiene acceso a experiencias místicas negadas a otros, pero también los psicólogos han encontrado que estas experiencias hacen a las personas más humildes, pues han sentido en carne propia lo pequeña que son en medio del universo, y a muchos los hace más propensos al altruismo, sobre todo quienes han sobrevivido experiencias extremas donde otros han dejado de existir.
La gran pregunta ¿Se puede experimentar lo sublime exponiéndonos al arte?
Konečni explica de manera estupenda en su artículo la diferencia entre lo sublime y esa corriente de placer que nos produce ver a la Mona Lisa en el museo del Louvre, o cuando se nos mete el gusanillo de adquirir esa escultura que nos movió el piso en la galería para tenerla en la sala de la casa, o la tristeza que nos produjo un Réquiem de Mozart en el día que se conmemora la muerte de un familiar, esos sentimientos, esos profundos estados emocionales que nos llevan a las lágrimas, que nos paran los pelitos de la nuca, que nos electrifican las manos y nos llevan al aplauso emocionado, y a gritar ¡Bravo!
Sí, el arte nos da algo diferente de la vida, nos hace humanos, nos hace hermosos, nos llena de pasión, y si sentimos esos escalofríos leyendo un buen libro o bailando flamenco, estamos viviendo la eternidad en un momento, son los instantes que valen la pena vivir y compartir.   -   saulgodoy@gmail.com










viernes, 13 de abril de 2018

Los Libros de cocina



Me gusta la cocina porque me gusta comer, y porque me gusta comer cocino, y porque cocino, me he convertido en un compulsivo coleccionista de libros de cocina, los atraigo como un imán, y una vez en mis manos los estudio, llevo a cabo sus recetas, las combino, intercambio ideas con mis amigos y amigas cocineros, que afortunadamente tengo muchos, y cuando nos reunimos hablamos de nuestros amados libros de cocina.
Las actuales circunstancias que vive Venezuela con eso de la escasez y la inflación, han vuelto prohibitivo muchos de los productos que antes utilizaba de manera pródiga para mis experimentos culinarios, de modo que ahora mis libros de cocina se han convertido en una especie de pornografía, “solo para mirar”.
He escrito un solo libro de cocina y permanece sin publicar, es sobre sándwiches, esos suculentos emparedados que pertenecen a un género menor de las artes culinarias (he publicado algunos extractos en éste blog), no me he atrevido a más, principalmente porque carezco de escuela y formación académica, y no tengo la práctica de haber trabajado en una cocina de verdad, en un restaurant, o una institución donde el oficio es el de cocinar para grandes grupos de comensales (tengo un amigo que fue cocinero en la marina de guerra, y durante dos años trabajó cocinando para un mínimo de 800 cubiertos diarios, tres veces al día, eso es un cocinero de verdad).
Y por esta pasión por los libros de cocina, fue que llegué al fabuloso escrito por Arjun Appadurai, uno de los antropólogos de moda, profesor de la Universidad de Pennsylvania, y uno de los más finos conocedores y divulgadores del complejo tema de la identidad y la condición postcolonial, y autor del artículo Como hacer una cocina nacional: Libros de cocina en la India actual (1988).
Y tomó a un antropólogo para que cayera en cuenta de un rasgo en los libros de cocina que había pasado por alto, y es que son, en palabras de Appadurai, artefactos contemporáneos, reveladores de procesos culturales en plena transformación.
Por supuesto, tengo en mi biblioteca libros sobre cocina de la India, que luego de haber leído a Appadurai, debo revisar con mayor profundidad, mi compañera de vida, les he comentado en alguna ocasión, es una excelente panadera y repostera, y uno de sus panes favoritos, y que consumo de manera regular es el chapati de la región del Punjab, un pan que se hace de las lentejas, de igual manera soy un adicto a los diferentes tipos de curry, picantes y chutneys provenientes de esa gran nación; la cocina venezolana, sobre todo la oriental, ha tenido una influencia indirecta de la India vía la isla de Trinidad, la culinaria Güireña, por ejemplo ofrece platos como el cugoyón, el kalelú, el talkary, el akra, el rotí, todos con una fuerte influencia India, de modo que de alguna manera estas nociones nos conciernen.
Dice Appardurai al comienzo de su artículo: “Los libros de cocina, que usualmente pertenecen a la humilde literatura en las civilizaciones complejas, nos cuentan unos extrañas narrativas culturales. Combinan unas sólidas virtudes pragmáticas con los placeres vicarios de la literatura de los sentidos. Reflejan los cambios en los límites de lo que es comestible, de los propiedades de los procesos culinarios, de la lógica de las comidas, de las exigencias de los presupuestos familiares, de las variedades de los mercados, de la estructura de las ideologías domésticas.”
Los libros de cocina no solo resumen estructuras de producción y distribución de bienes y servicios, sino que tienen que ver con clases sociales y jerarquías, lo que los hace parte del proceso civilizatorio.
En la India este proceso de inserción de los libros de cocina en la tradición cultural de ese subcontinente empezó tardíamente y una de las razones fundamentales, es que la comida estuvo muy ligada a los ritos religiosos, a las tradiciones de las diferentes castas y con mucho, el acto de comer, más que una función social, era una forma de mantener la salud, de crear condiciones para la “iluminación” (por medio del ayuno), de utilizar el alimento como medicina.
Mientras en el resto del mundo las principales civilizaciones tenía una clase gobernante y de nobles que se ufanaban de la llamada “alta cocina”, la cocina de palacio era muy elaborada, con ingredientes difíciles de conseguir, con espectaculares presentaciones para impresionar a los comensales, y para diferenciarse de la cocina popular, en la India la cocina se hacía tras las puertas cerradas, en privado, con muy pocas variaciones debido a diversas prescripciones de orden moral, y dentro de una tradición austera.
Aún hoy en día el asunto de comer en lugares públicos como clubes y restaurants, en un asunto delicado debido a la rígida comparmentalización de castas que todavía existe, no todas las etnias se llevan bien al igual que creyentes de distintos cultos, vale aquello de “juntos pero no revueltos”, pero para Appardurai el avance que ha tenido esa tendencia del intercambio de recetas (principalmente entre mujeres de la clase media), la popularidad de programas de cocinas en televisión, la variedad de restaurantes que han emergido en los grandes centros urbanos, la moda de los libros de cocina regionales y nacionales, las secciones de cocina en revistas y diarios, esto, aunado a una creciente movilización de la clase media, enviadas familias completas por sus empresas a otras regiones, o funcionarios públicos, que por razones de trabajo deben establecerse en otras ciudades, han aflojado la resistencia y ha descubierto para los mismos nacionales que la cocina de la India es prolija y de una complejidad asombrosa.
Por supuesto hay para todos los gustos, hay quienes consideran que los indios del sur comen con demasiadas salsas (toda la comida chorrea), los Gujaratis exageran en lo dulce, los Punjabi les gusta una comida pesada y grasosa, los Telugo se queman la boca con picante, los Bengalí abusan del pungente aceite de mostaza.
De igual manera hay regiones y etnias con más posibilidades y dinero y copan los grandes espacios publicitarios, de modo que sus cocinas prevalecen sobre las de regiones más pobres y con menos recursos, que es el caso de la cocina Mughlai del noroeste de la India, una cocina con raíces turco-afgana que se ha posicionado como la comida clásica de la India, pero que no tiene nada que ver con los sabores y los platos de las cocinas de Maharashtra, de Bengal o Gujarat que están al sur.
La cocina colonial ha sido un importante inicio para el despertar de esa auto realización de que contaban con una cocina vernácula, nos dice Appardurai en su ensayo:
Aunque fue la versión colonial de la cocina India el principal precursor de la emergente cocina nacional de las últimas dos décadas, no se confinó a las casas de las élites coloniales ni terminó con el colonialismo. Parte de su contenido, y con una buena carga de su espíritu, proveyó las bases para los manuales culinarios y procedimientos del ejército Indio, que aún hoy representa un estándar bastante especializado de la cocina subcontinental. Y con más amplio alcance, hay ciertos clubs, restaurantes, y hoteles que siguieron con esa tradición culinaria. El otro enclave en el que pervivió ese espíritu Anglo-Indio de la cocina colonial, fue el de la comunidad Parsi.

Pero los libros de cocina están cambiando el panorama cultural de la India aún tratándose de un arranque tardío, la industria editorial es poderosa, tienen la facilidad de publicar en diversas lenguas, entre ellas el inglés, y gracias a la creciente audiencia de sus programas de televisión y películas cinematográficas a nivel internacional, la cocina se está convirtiendo en una avanzada interesante que está cambiando la misma fibra social del país, empezando porque le está permitiendo a las mujeres de clase media experimentar en intercambios con otros grupos sociales y etnias que de otra manera hubiera sido más difícil, incluso Appardurai llega a mencionar a los libros de cocina como un medio para facilitar el pan-induismo, el reconocimiento del otro diferente en un concepto de espíritu nacional, que para un subcontinente tan diverso en culturas, religiones, lenguas y etnias, es un milagro manejar la idea de una sola India.   -    saulgodoy@gmail.com


 


jueves, 12 de abril de 2018

Las catástrofes y el progreso



El chavismo es una fuerza maligna que sabe jugar sus cartas, y por ello nos obliga a sentarnos a la mesa a jugar su juego diabólico, porque ellos creen que nunca van a perder, y eso será verdad mientras cuenten como aliado con la estupidez humana.
Me parece premonitorio que el partido político que encabeza el candidato Henri Falcón lleve por nombre Avanzada Progresista, que sea un ex militar, un ex chavista, un supuesto socialista, y se encuentre rodeado de apostadores en su carrera electoral en contra de Maduro, una carrera que como todas, tiene elementos de suerte, de preparación, de trampas, de expectativas, de ilusiones, en toda carrera hay un elemento que se deja a la suerte, en esta no hay ninguno, es una carrera sólo de dos candidatos, donde uno de los candidatos es el dueño del otro candidato.
Si Falcón está corriendo en esta carrera es porque Maduro lo está montando y conduciendo ¿o es que nadie se ha dado cuenta del proceso de descarte de los posibles contendores llevado a cabo por el chavismo fascista? Si no pregúntese ¿Contra quién puede medirse un dictador? ¿Por qué Falcón entre otros tantos posibles candidatos que fueron dejados fuera de la carrera? ¿De dónde saca los recursos Falcón para su campaña en medio de esta espantosa crisis? ¿Por que la oferta electoral de Falcón se reduce a que él es distinto que Maduro? No porque lo vaya hacer diferente, o mejor, sino porque él no es Maduro.
Es la campaña más vacía de contenido que hemos visto en mucho tiempo, no hay un programa, no hay ideología, no hay un plan, sino solamente ganar una apuesta, el que no juegue ni gana ni pierde, solo jugando existe la posibilidad de obtener algo, en eso se basa la campaña, de resto, son todas espirales de humo, promesas de dolarizar la economía, de darle oportunidades a las empresas privadas, de aumentar los bonos y premios, de traer la paz al país…
Pero los jueces de la carrera son los mismos, la cámara en la meta final está echada a perder, no hay sistema de sonido ni hay narrador, el hipódromo está vacío… la gente tendrá que contentarse con la decisión del CNE, que contará los millones de votos que supuestamente apostaron al ganador, al único posible, la continuidad del chavismo en el poder, cambiar para que no cambie nada, como se decía en El Gatopardo.
Total, estamos ante unas elecciones fraudulentas que no van a ser reconocidas por la comunidad internacional, y que a pesar de la intensa campaña que tiene el gobierno para que la gente acuda a votar, y tratar de legitimarlas, no van a mover sino a gente comprometida con el régimen, y a la usual manada de idiotas morales que creen que su voto decide.
Revisando los argumentos marxistas sobre el progreso, me encontré con un excelente y breve ensayo de Jonathon Catlin de la Universidad de Princeton, Catástrofe, Contingencia y Progreso en Adorno (2016) donde los neomarxistas opinan que las catástrofes son eventos muy violentos que exponen las contingencias del orden establecido, pudiendo provocar la ruptura necesaria para que las sociedades avancen, por lo menos alejándose de las causas y motivos que produjeron la catástrofe, aunque siempre existe la posibilidad de un retroceso hacia la catástrofe total, que según Adorno, sería el suicidio en masa de una sociedad.
Las catástrofes son útiles porque nos enseñan la realidad de los sistemas totalitarios, nos descubren sus falacias y horrores, y ante tal barbarie, lo que harían las personas conscientes y que desean sobrevivir y buscar una vida que valga la pena vivirla, es alejarse lo más posible de quienes produjeron la catástrofe.
Maduro se ha convertido en la personificación de la catástrofe, su régimen ha sido percibido como un desastre mayor que nadie quiere que le suceda, ese ha sido la mayor contribución hasta el momento, de lo que nos ha ocurrido a los venezolanos, todos los países de la región mira horrorizados como la desgracia arropa al país y hacen todo lo posible para que no les suceda a ellos.
Pero el totalitarismo y el crimen internacional es una animal de muchos recursos y no se da por vencido fácilmente, el chavismo manejado a control remoto desde Cuba ha ideado una carrera especial para los idiotas venezolanos creyentes en el culto al voto, y Maduro ha escogido a su contendor en una contienda electoral, se llama Henri Falcón, y votar por Falcón se ha convertido en la única manera posible de salir de la catástrofe, por lo menos eso es lo que quieren hacernos creer, porque la verdad es que Falcón representa la catástrofe total, un arreglo con el chavismo de perdón y paz, y la continuación de nuestra ordalía hacia la destrucción total del país.
Eso es lo que viene a vender el diabólico Zapatero desde España, Falcón es la esperanza ante el holocausto, si para Theodore Adorno, Auschwitz era la catástrofe anunciada por la modernidad, la Venezuela de Maduro era la catástrofe para la postmodernidad, aunque en términos de horror y muertes, Venezuela sobrepasa con creces todos los campos de concentración juntos de la Alemania Nazi.
El progreso, esa idea burguesa de un avance perpetuo gracias a la acumulación de experiencias y conocimiento, de tecnologías y capital, que justificaban el predominio de un status quo y que en un principio fue rechazado por el marxismo, luego fue convenientemente adaptado a las necesidades del socialismo, a ese “progresismo populista” que auguraban tiempos de igualdad y justicia social, es ahora rechazado por el neomarxismo como la perpetuación de la misma injusticia, o en palabras de Adorno “En la sociedad en que vivimos, cada acto progresista que se da, es a costa del individuo o de grupos que están condenados a ser aplastados por sus ruedas”
Por esto decía Walter Benjamin, otro de los marxistas de la Escuela de Fráncfort, que el progreso funciona como una ideología que perversamente legitima al statu quo.
De nuevo los cubanos nos tienen ante una decisión diabólica, escoger entre dos males, uno conocido, el otro por conocer, pero al final, es la misma gente, el mismo esquema, la misma trampa, pero con nuevos oportunistas vendiéndonos elíxires mágicos, pociones para la felicidad, y ungüentos milagrosos.
La posición de los venezolanos debe ser la de “cero” colaboracionismo con el régimen, hay que dejar que se autodestruya solito, ya que no tenemos capacidad de defendernos, que se siga pudriendo y que los miembros se le caigan en pedazos ante el asco del mundo, tendremos que aguantar hasta que decidamos, en medio de la desesperanza y el dolor, en tomar la decisión correcta (que es justamente la que los políticos demócratas, constitucionalistas y pacifistas no quieren que tomemos), la única que nos puede liberar de la opresión.
Yo no pierdo la esperanza en una intervención humanitaria internacional, la situación de Venezuela está desestabilizando la región a pasos acelerados, nos hemos convertido en una amenaza para los intereses norteamericanos, somos una vergüenza para los países civilizados de occidente y mientras el régimen chavista exista, multiplicamos el peligro de una conflagración que puede salirse de control, hay quienes piensan que tal intervención es una fantasía, pero la historia nos dice lo contrario, cuando las condiciones y la necesidad lo exigen, siempre hay un representante de la ley y el orden que se impone, y eso va a suceder.   -    saulgodoy@gmail.com





martes, 3 de abril de 2018

La memoria que matan



Dícese de los venezolanos que tenemos una muy mala memoria, aunque una historia copiosa, que apenas nos acordamos de lo que hicimos ayer, pero nuestra saga como pueblo, llena volúmenes y volúmenes de relatos heroicos y epopeyas ¿Qué dice eso de nosotros? ¿Cómo se explica que un momento no muy lejano fuimos una sociedad camino a la prosperidad y el desarrollo, la democracia más sólida y activa del continente, y ahora somos un país en ruinas y nuestra gente, unos parias que nadie quiere, pidiendo limosna en países vecinos?
¿De qué estamos hechos los venezolanos que permitimos que un extranjero nos mal gobierne y unos criminales nos exploten y maten a nuestros hijos? ¿Qué sucedió con aquellos hombres y mujeres que libertaron naciones y construyeron un país moderno y de oportunidades? ¿Por qué estamos ahora sin saber qué hacer, en manos de unos políticos cobardes, ignaros, oportunistas y para colmo, pacifistas, justo cuando nos encontramos invadidos por el enemigo?
Son preguntas difíciles para un momento azaroso, pero sin duda, hay que hacerlas y debemos responderlas, se nos va la vida en ello.
En el mundo académico de los países desarrollados, está evolucionando una nueva disciplina que tiene apenas dos décadas de actividad, llamada Estudios de la Memoria, que entre otras cosas está cambiando la naturaleza de la investigación de la historia, y explicando, entre otras cosas, los mecanismos de lo que se conoce como “la memoria colectiva” o “memoria cultural”, que son esas series de eventos, tenidos como importantes, y cuyo recuerdo afectan la identidad e imagen del grupo social.
De las cosas que estas investigaciones han descubierto, es que muchos de estos recuerdos compartidos por la sociedad son inducidos, no se producen de manera accidental o espontánea, sino que son dirigidos y provocados, son producto de una mediación cultural, principalmente por una primacía de textos e imágenes, por una narrativa escogida para que sea publicitada, enseñada y aprehendida en el proceso de formación de una identidad nacional.
Esto es sumamente importante, porque ya basta de chuparnos el dedo y decir fatalmente que los venezolanos somos así y punto, que somos producto de un designio de la naturaleza o del medio ambiente, no, los venezolanos fuimos moldeados de determinada manera, hubo responsables en hacer de nuestro espíritu y conciencia como nación de una manera y no de otra, hay factores de poder, que están manipulando nuestra memoria social y dándonos o negándonos herramientas para el pensamiento crítico.
La pregunta que me hago es, ¿Quiénes fueron los responsables de adelantar las políticas culturales y educativas de Venezuela en los últimos treinta años, para dejar al país prácticamente desnudo de identidad, sin armas para la lucha por las libertades, sin espíritu de combate en contra del enemigo opresor? Porque estoy seguro no fue solo el gobierno, también participaron instituciones como la iglesia y las universidades, los empresarios dueños de los medios de comunicación, los mismos comunicadores sociales, el mundo del arte, los intelectuales…
¿Qué fue lo que alimentaron en el espíritu del venezolano para que nuestra sociedad se entregara en manos de violadores, rateros, asesinos y mentirosos? ¿De qué sirvieron los grandes logros de nuestra democracia ante la estampida y el inmovilismo de nuestros nacionales frente las dificultades? ¿Cuál fue el contenido de esas memorias que nos hicieron imposible respondr adecuadamente ante el discurso de los enemigos de la patria? Eso fue una labor que tomó mucho tiempo, coordinación, consenso y voluntad, eso no pasó por un simple albur de la historia y sus circunstancias.
Algo muy grave debió suceder en nuestra historia reciente en la que perdimos un tiempo y unos recursos preciosos para prepararnos para las dificultades y amenazas que nos acechaban, el pueblo de Venezuela fue simplemente entregado en manos de las personas más ruines y violentas para convertirnos en un estado fallido, hay personas e instituciones que tienen una responsabilidad moral insoslayable en nuestra calamitosa situación, lo que quiero dejar claro, es que la memoria colectiva venezolana ha sido alimentada por espejismos, cuentos de caminos, mitos, mentiras, que nos han llevado a una crisis humanitaria sin precedentes, a un derrumbe del país sin parangón en nuestra historia.

Jan Hassmann y su esposa Aleida, ambos alemanes, expertos en estudios de egiptología y estudios de la cultura inglesa, han desarrollado un modelo de análisis para los estudios de la memoria que se han convertido en importantes guías para los investigadores actuales, Jan definía la memoria cultural en 1988, en los siguientes términos: “El concepto de memoria cultural comprende  un cuerpo de escritos, imágenes, rituales, reusables y específicos para cada sociedad y cada época, y cuyo cultivo sirve para estabilizar y establecer la imagen que la sociedad se tiene de sí misma.”
Assmann sostiene que hay unos mecanismos de recuerdos y olvidos, que existen procesos en la sociedad para archivar las memorias, para clasificarlas, que hay maneras específicas para conformar las tradiciones y los ritos, el sociólogo francés Maurice Halbwachs (1952) estableció que los nuevos eventos que ocurren en nuestras vidas son inmediatamente relacionados con los recuerdos del pasado organizados en nuestra mente o en la memoria colectiva, se hace una integración entre los nuevo y lo antiguo y de allí resulta que los nuevos acontecimientos se transforman en conocimiento.
La memoria colectiva es una forma de adaptar los hechos del pasado a la situación del presente, darle un marco y un sustento, y a veces, poco importa si estos hechos del pasado son rigurosamente ciertos, la memoria colectiva no es historia, pero definitivamente tiene vínculos con el pasado y una enorme relevancia con el futuro.
Un desfile militar, la celebración de conmemoraciones religiosas, los días patrios, las fiestas patronales de las regiones, la celebración del natalicio de un hombre o mujer importantes, que marcaron a un grupo social, son expresiones de que existe una circulación impresionante de información y conocimiento que integran nuestra cultura y que a su vez, conforman nuestro sentido del pasado, nuestra identidad política y nuestra imaginación.
Si bien es cierto existe la memoria personal, que son esos recuerdos de vida que conforman nuestra experiencia como personas individuales, también es verdad que compartimos unas memorias culturales y sociales que nos unen como cuerpo colectivo, como comunidad y nación.
De todas estas nuevas teorías que están surgiendo de los Estudios de la Memoria, la que más me llamó la atención es la que le asigna a la “memoria cultural” la cualidad de “memoria de trabajo”, sería algo como el equivalente a la memoria RAM en las computadoras, la que nos permite operar en la cotidianidad sabiendo quienes somos, donde estamos y lo que queremos lograr con nuestro esfuerzo personal, y en este sentido, la relación de las personas con los medios de comunicación se tornan relevantes, para la mayoría de nosotros nuestro vínculo fundamental con el mundo es a través de los medios de comunicación, dependemos de los medios para hacernos una visión de nuestro universo y de nuestro país.
Por ello es importante conocer quiénes son los comunicadores sociales a los cuales estos medios le brindan la oportunidad de expresar sus opiniones y a quienes censuran, o simplemente, a quienes da voz y a quienes callan, quienes son los protagonistas y voceros de las situación nacional, a que críticos y a cuales críticas permiten expresarse y a cuales ignoran, cual es la vocería política que privilegian y a quienes relegan, que tipo de entretenimiento o información ofrecen, simplemente con esta decisiones, los dueños de los medios van conformando la memoria cultural del pueblo.
Para algunos académicos la aparición de esta nueva disciplina colide con la reputación y tradición de los estudios de la historia formal, considerada como disciplina científica, muchos historiadores tuvieron, desde hace varios siglos, tratando de diferenciarse de la ficción literaria y de la memoria popular para que ahora vengan a tener que partir límites con un constructo social como sería la memoria colectiva, y que le resta seriedad a la historia como ciencia objetiva.
Para otros es una oportunidad de explorar nuevos caminos en la historia ya que son dos conceptos y disciplinas diferentes, la historia es el estudio y la representación del pasado en los últimos siglos con un método y un sistema que trata de evitar errores y ser objetivo, en cambio la memoria es la relación del pasado con el presente dentro de un contexto socio-cultural determinado y donde el pasado está sometido a reinterpretaciones y modelajes obligados por el presente.
La memoria del venezolano ha sido duramente manipulada en los últimos lustros para complacer intereses bastardos, principalmente ideológicos, económicos y políticos de grupos de interés que, asociados con medios e instituciones, monopolizaron ciertas áreas culturales para darle preferencia al comunismo y al socialismo, pero ha sido durante estos últimos veinte años que la preeminencia de la propaganda comunista, en especial de la ideología cubana, ha acaparado los medios y las instituciones educativas para crear una cultura del servilismo y la esclavitud.
¿Qué es lo que conmemora el chavismo? Guerras, pillaje, revoluciones, asesinatos, robos, ¿Cuáles son sus figuras representativas? Guerrilleros, militares, bandidos, resentidos sociales, terroristas.
¿Cuáles son los valores que estima? La obediencia, la ignorancia, los sentimientos, la fidelidad al colectivo, el amor a la pobreza… el comunismo está trabajando sobre la memoria colectiva de los venezolanos para infectarla con memorias preparadas en laboratorios de propaganda de guerra, escogiendo personajes y hechos recientes y asignándoles significados que quieren ligar con sentimientos e ideales socialistas, para hacerse pasar como liberadores.
En medio del caos social que han provocado, negándole a la gente trabajo digno, oportunidad de auto sustentarse, una economía sana y confiable, el gobierno de Maduro desplaza las causas a elementos externos, como sería el de la guerra económica, las sanciones de los gobiernos en contra de sus funcionarios, por lo que el hambre, la falta de medicinas y la interrupción de los más vitales servicios públicos, son provocados por los enemigos de la patria, no por ellos y sus ineficiencias, desfalcos, actos de corrupción e ineptitud.
Nos remiten al pasado violento de la conquista, de las guerras de independencia y las federales, de los recientes golpes de estado, para hacernos creer que todo forma parte de un entramado de violencia en contra de los revolucionarios, de gente como ellos que quieren cambiar al mundo y hacer justicia social, que se trata de un proceso histórico que no ha terminado.  
La próxima reconstrucción de Venezuela debe ocuparse, como una de sus principales tareas de desenmarañar los medios de comunicación en nuestro país, adecentar sus cuadros directivos, sentarse con los representantes de las principales instituciones que hacen vida en nuestro territorio, y ponerse de acuerdo en cómo vamos a rehacer el nuevo espíritu del venezolano, que valores de nuestra copiosa historia vamos a resaltar, que dejemos de adorar y enaltecer el espíritu de los aventureros, pícaros, truhanes y oportunistas y nos concentremos en enseñar el ejemplo de los constructores, de los que trabajan, de los que crean y solucionan problemas, para que sean los principios de libertad, autonomía, participación y emprendimiento, los ejemplos que prevalezcan en los tiempos por venir.       saulgodoy@gmail.com


viernes, 30 de marzo de 2018

Entendiendo el momento



La situación de los chavistas en el poder se hace cada minuto más crítica. Maduro y su combo la tienen difícil, cada día se les complica la vida más y más, con lo que el desespero aumenta, al igual que el miedo y la locura; es una espiral que ya aprieta al final de la bajada y, como era de esperarse, el pueblo de Venezuela, la gente de a pie, está pagando un precio muy alto en sufrimiento.
Los chavistas no pueden actuar sino como los criminales y cobardes que han sido siempre, nos tienen a todos los ciudadanos de rehenes, como escudos humanos, tratando de protegerse ellos del repudio de occidente, de las  estrategias de ahogamiento y de las sanciones, tanto que ya se les hace imposible razonar.
No midieron las consecuencias de sus actos y desplantes con el Imperio; creyeron que el mundo les permitiría burlarse del orden y la ley, que eran los tiempos de relatividad postmodernista y de una multipolaridad muy mal entendida; estaban convencidos de que  la comunidad internacional les iba a permitir comportarse como unos gamberros, promoviendo el desorden, los insultos, el crimen… y lo creyeron porque a Chávez se lo permitieron y se lo permitieron porque era un fenómeno desconocido en el mundo, un gobierno de la mentira, la trampa, la hipocresía, el doble discurso, que occidente no estaba acostumbrado a manejar, porque el mundo civilizado estaba preparado para la confrontación entre contrarios, no para quien decía ser tu amigo y ahora trataba de hacerte daño, no para una sociedad que por largo tiempo se comportó como aliada y amiga de occidente y, de pronto, ya no sabías con quién estabas hablando.
Los chavistas nunca fueron claros y transparentes con nadie, ni siquiera entre ellos, todo era una pose, un embuste, un discurso, mientras que en las sombras hacían todo lo contrario; decían estar haciendo patria cuando la estaban destruyendo; anunciaban querer prosperar cuando estaban arruinando la economía; se llenaban la boca con amor y alardeaban de promover la paz, cuando armaban a sus bandas y las soltaban para agredir a la sociedad; se definían como humanistas y presumían de buscar la armonía entre los pueblos del mundo, pero estaban conspirando e interviniendo en la política interna de otras naciones para promover a los grupos más radicales y violentos de la izquierda internacional…
Cuando declaraban que estaban cooperando con la lucha contra las drogas lo que en realidad hacían era montar nuevos y más agresivos carteles de traficantes, volcando toneladas de dinero mal habido por la corrupción en otras economías, para contaminarlas y desestabilizarlas, comprando conciencias con el propósito de romper con el orden social y cambiar el equilibrio de las fuerzas en las regiones, para favorecer a su amo verdadero, el comunismo internacional.
Para sorpresa del mundo civilizado, en un país que por décadas había tenido un comportamiento ejemplar como factor de paz, democracia y progreso, de un día para otro, su gente decidió entregarle el poder a una banda de ladrones; hubo de pasar un tiempo para que esta realidad fuera entendida y probada; una vez verificada, el mundo se defendió, pero de una manera novedosa.
Y lo hizo no como acostumbraba hacerlo, confrontando militarmente la amenaza, sino propiciando un mecanismo de aislamiento, de ahogo, dejando que los propios errores del régimen lo hundieran, ¿Por qué ese cambio de estrategia?, entre otras razones porque había demasiados puntos calientes en el globo, regiones en crisis que sí ameritaban una atención militar de occidente y, también, porque la misma oposición política venezolana, los factores supuestamente democráticos, empezaron a hacerles el juego a los pillos y crearon una enorme confusión: políticos infiltrados, posiciones blandengues, contradicciones productos de errores y apetitos serviles complicaron el panorama, al punto que la comunidad internacional ya no sabía quién era el enemigo y quien el aliado… y como todavía lo siguen haciendo, nos tienen aplicada una llave de asfixia mecánica, donde ya los pillos se están poniendo morados (pero el país pagando con mengua).
Todo apunta al desgaste, a llevar al chavismo a que reviente él solito, a que se empiecen a comer entre ellos (lo que ya está sucediendo), y a que venga un desenlace que permita una intervención humanitaria sin mucho coste humano y de recursos.
Como ya vemos, la oposición de los partidos políticos sigue jugando al oportunismo más vil, los militares están inmovilizados por el temor al aparato de inteligencia cubano, que los tiene en jaque, la sociedad civil todavía anda preguntándose si van o no van a las elecciones fraudulentas, dudando si la salida electoral todavía existe. El discurso cobarde de la oposición, supuestamente democrático, que promueve salidas pacíficas, constitucionales y electorales ha calado profundamente, no hay manera de coordinar una resistencia organizada en otro sentido, sino en el de esperar a que los partidos políticos se pongan de acuerdo.
La izquierda decimonónica venezolana no descansa, pretende estar involucrada en cada salida que se propone, y allí está el fracaso del Frente Amplio, no hay manera de trabajar con los mismos que han llevado a la ruina al país, la ideología que profesan los hace inservibles para los propósitos de reconstrucción de Venezuela, sufren de ceguera, de cretinismo moral y eso los hace incapaces de entender que no son más que un problema; su visión del mundo fracasó, hundieron al país y todavía tienen la ilusa pretensión de seguir aplicando su receta de un estado fuerte, centralizado, de justicia social e igualdad.
En las condiciones de inopia económica que estamos viviendo, en pleno derrumbe de la Venezuela petrolera, en la cancelación de toda oportunidad de generar riqueza y de sostener una moneda que funcione como instrumento de cambio, muchas personas y empresas se venden al mejor (al único) postor, que sigue siendo el gobierno, porque éste dispone todavía de los magros recursos de la hacienda pública y del narcotráfico, haciendo que toda posibilidad de sostener una estrategia común sea saboteada por los chavistas, que ya se saben perdidos en el mundo y se aferran desesperadamente al territorio saqueado, para llevarse consigo el mayor número de almas posibles a las profundidades del infierno.
El país es ingobernable, los chavistas no saben ni pueden gobernar, lo único que hacen es hacer unos videos y unos “reality shows” que transmiten a diario y que dejan esa amarga impresión que estamos en manos de unos dementes, nuestros políticos que se auto-erigieron como nuestros representantes lo que hacen es viajar, explicándole al mundo lo obvio y reclamando unas elecciones, que en las actuales circunstancias no sirven de nada, porque quienes quieren ser gobierno no saben qué hacer, si no repetir lo que éramos antes del chavismo.
Nihilismo, confusión, desorden, violencia y muerte signan los tiempos que vivimos, pero, aún así, hay quitarle al chavismo la oportunidad de que se recupere, de que tome oxígeno. En estas circunstancias, nuestro dilema está entre un colapso general y rápido o una agonía lenta y larga; si la gente decidiera no ayudar al régimen, no colaborar con él, si le retiráramos todo el apoyo institucional y ciudadano, si le tapáramos la boca y la nariz para que deje de respirar, estaríamos haciendo un acto humanitario con las familias de los mismos chavistas, y todos nuestros muchachos tendrían una oportunidad. El mundo está allá afuera, aguardando los últimos estertores del régimen; hagámosle un sepuku, acabemos con su miseria y dolor.
Sólo si el chavismo es desalojado del poder el país podría tener una oportunidad, pero habría que hacer una limpieza profunda, salir de toda la escoria que queda, de todos sus monigotes, de los que hablan por medio de ventrílocuos, de los que usan uniforme y gritan “Patria, Socialismo o Muerte”, de los ilusos que creen en el legado de Chávez, y de aquellos comunistas que creen que los chavistas no era verdaderos comunistas, y que ahora les toca el turno a los verdaderos comunistas para hacer realidad el auténtico comunismo.   -  saulgodoy@gmail.com





jueves, 29 de marzo de 2018

Construir una herejía



Acabo de terminar el libro Hacia una Crítica de la Razón Mítica (2008), del profesor de origen alemán Franz Hinkelammert, economista y sociólogo que ha estado viviendo en Latinoamérica por mucho tiempo, un hombre cultísimo y que escribe muy bien, es un comunista irredento, marxista hasta el tuétano, es de esos escritores de izquierda que me gusta leer con mucho cuidado, con una libreta al lado, desmontando sus argumentos y descubriéndole los trucos de retórica y discursivos para estudiarlos, desgranando sus posiciones y aprender a como neutralizarlas, no hay mejor maestro que un enemigo de cuidado, y Hinkelammert puede ser mortal.
El libro es denso y es una especie de compilación de diversos trabajos sobre el tema del mito en la postmodernidad, de hecho el subtítulo de la obra es El Laberinto de la Modernidad, materiales para la discusión, es más, es para mí un misterio como una persona tan inteligente pueda ser comunista, pero bueno, en la viña del señor hay de todo, y en la variedad está la aventura.
En este breve artículo sólo voy a referirme a la primera parte del libro que trata del mito de Prometeo y que el autor dice, es fundamental para la modernidad; primer misterio ¿Cómo un mito tan antiguo como el de Prometeo, uno de los clásicos griegos, puede tener algo que ver con la modernidad?
Lo primero que pensé es que debía tratarse de una de esas interpretaciones alocadas de los pensadores de izquierda que desde Heidegger han estado planteando sobre las obras del canon griego, relecturas le dicen, ejercicios de hermenéutica para poner al día algunas doctrinas ontológicas salpimentadas con el discurso marxista (a los comunistas creen que su doctrina es tan vieja como el hombre, si por ellos fuera Adam y Eva serían los primeros socialistas agremiados y carnetizados, y hacen todo lo posible por probarlo).
¡Bingo!, no estaba muy lejos de las intenciones de Franz, ya en la segunda página hace referencia al temprano joven Marx quien también se sintió impresionado por el mito prometeico y al que le dedicó seria atención, sobre todo por aquello de tratar de poner a la religión en su sitio, es decir, como una forma de dominación de los poderes fácticos sobre el hombre, un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable, esta descripción de atributos negativos del hombre se convertirá en un mantra durante toda la exposición de esta primera tesis.
Pero antes de entrar en materia sería bueno echarles el cuento de Prometeo, no todo el mundo lo conoce y hay variantes de variantes de la historia, como muy bien dice Franz, hay versiones de la Edad Media, del Renacimiento, de la Ilustración, del Idealismo Alemán, del Dadaismo, de la modernidad… no hay movimiento que haya surgido en la historia de la humanidad que no tenga su propia película sobre Prometeo.
Según la Enciclopedia Británica: Prometeo griego Prometheus En la mitología GRIEGA , uno de los TITANES y dios del fuego. Era un maestro artesano y un supremo embaucador, y estaba asociado a veces con la creación de la humanidad. Según la leyenda, Prometeo había robado el fuego a los dioses y se lo había entregado a los humanos. En venganza, ZEUS creo a PANDORA , quien se caso con el hermano de Prometeo y libero a todos los males del mundo. Otra historia dice que Zeus hizo encadenar a Prometeo a una montana y envió un águila a devorar su hígado, que se regeneraba cada noche para que sufriera el mismo tormento al día siguiente.
Una vieja enciclopedia holandesa sobre el mundo clásico, la Enseviers Encyclopedie Van De Antieke Wereld, que heredé de una de mis bibliotecas dice lo siguiente: Prometeo. (Gr, “el que piensa antes”), semidiós griego, uno de los Titanes, bienhechor de la humanidad. Por haberse atrevido a robar el fuego del cielo, y reírse del Zeus, se volvió el símbolo del orgullo humano que intenta oponerse al poder de los dioses hasta los límites de la hybris; se le atribuye también la creación del hombre (con barro): era venerado, particularmente en Atenas, por los artesanos como ceramistas quienes trabajaban con fuego y barro.
Es una historia compleja y que ya desde los tiempos de su creación nos viene en distintos empaques, como relato de la creación del hombre y como rebelión ante la autoridad divina, incluso, algunos alegan, como origen de la cultura.
Según Hinkelammert, Marx había expresado que la confesión de Prometeo: “En una palabra, odio con todas mis fuerzas todo y cualquier dios”, es la confesión propia (de la filosofía), su propia sentencia en contra de todos los dioses del cielo y de la tierra, que no reconoce la autoconciencia humana (el ser humano consciente de sí mismo) como la divinidad suprema, al lado de ella no habrá otro Dios…
No sé de qué autor, exégeta, traductor o estudioso de la literatura griega habrá venido tal comentario (pareciera de Esquilo pero no estoy seguro), pero es claro que el interés de Marx era sólo uno, desacreditar la religión, anular como falsa la creencia en entes sobrenaturales o metafísicos, e instaurar en el centro de la adoración, al hombre, en el afán materialista de borrar toda relación con lo divino, Hinkelammert, de manera interesada, nos prepara el escenario para introducirnos en su propia y sofisticada herejía.
De acuerdo a esta versión el joven Marx se inclina más por las impresiones de Epicuro, quien decía que los dioses son producto de la imaginación y el interés humano (Epicuro fue el que dijo: si los caballos tuvieran dioses, tendrían la forma de caballos).
Debemos entender que Hinkelammert está muy relacionado con la Teología de la Liberación, es de los que creen que el hombre nace en cadenas y que la vida que vale la pena, es una de liberación y emancipación, que sólo puede conseguirse por medio de la revolución y de la justicia social, es decir por la exaltación de aquellos seres humanos humillados, sojuzgados, abandonados y despreciables.
Toda su artillería argumental la va a enfocar a que la vida humana no tiene otro sentido sino liberar al otro, ser solidario con su sufrimiento, organizarlo, prepararlo para la lucha por su liberación y finalmente tomar el poder y hacer justicia, pero para que esta lucha tenga éxito, el hombre debe elevar a la categoría de Dios al mismo hombre.
Una buena razón para el fanatismo en las masas, los pobres y los obreros, el proletariado todo son más que hombres, son dioses, y si el hombre es Dios todo está permitido, una muy peligrosa pretensión que se acerca mucho al fundamentalismo islámico, por aquello que el paraíso será de los creyentes y los infieles deben ser destruidos, una buena parte de los marxistas convencidos piensan que su ateísmo es un humanismo pero soy de los que piensa que es todo lo contrario, los convierte en un ejército de asesinos y suicidas.
Esto me recuerda mucho al cuerpo élite de los ejércitos persas al mando de Xerxés, en los tiempos de las guerras del Peloponeso, Los Inmortales los llamaba, y eran eso, unos suicidas fanáticos dispuestos a morir por su Sátrapa y la promesa de un paraíso, que en el caso de los comunistas, es la sociedad perfecta, la utopía marxista, una sociedad sin gobierno, sin clases sociales, donde todo el mundo es feliz viviendo solidariamente y en condiciones de igualdad, de acuerdo a sus necesidades y capacidades, compartiéndolo todo, en un ambiente de armonía y justicia social.
Solamente de pensarlo se me revuelve el estómago, principalmente porque mi país, Venezuela, cayó en manos de esos embaucadores, vendedores de pócimas y elíxires para combatir la calvicie, y  ahora estamos en la inopia, lo que demuestra que las ideologías si matan, y pueden ser muy peligrosas, por lo que hay que aprender a defenderse de ellas.
Hinkelammert, aprovechando una digresión que hace sobre la diferencia entre idolatría y fe, apunta sus cañones en contra de lo que. en su opinión es la actual idolatría, el Dios falso del mercado, y no es extraño que trate de caerle a palos a un autor tan reputado como Friederich Hayek, que con su libro La fatal arrogancia, los errores del socialismo (1990), dejó al socialismo mundial pidiendo perdón por sus iniquidades, pero no contento con esto, arremete en contra de la globalización, del imperio Norteamericano, del sistema capitalista, del FMI, y toda esta retahíla de ataques empezó con una referencia inocente al mito griego de Prometeo que trata de hacer pasar como una apostilla intelectual al fenómeno de la mitología, cuando su objetivo real es indoctrinar y manipular a los lectores hacia el pantanoso terreno del comunismo como sustituto de la verdadera religión, que fue uno de los fines de la famosa Teología de la Liberación.
Esa mala costumbre que tienen los marxistas de verle la paja en el ojo ajeno pero son incapaces de sentir la viga que tienen en el propio es claramente expuesta cuando el autor nos dice: “también vuelven con fuerza los poderes monstruosos de la religión, que ahora se presentan en los diversos fundamentalismos, empezando por el fundamentalismo cristiano, que se ha impuesto en los EEUU, donde se ha unido a la estrategia de la globalización, que en buena parte vive de los mitos de este Dios de la dominación y la explotación”.
Pero es incapaz de reconocer que el marxismo y el comunismo soviético tiene como Dios al Estado, al Partido, a la explotación salvaje del pueblo por parte de dirigencia burocrática, que sus planificadores y ejércitos controlan y dirigen la vida de millones de seres humanos para explotarlos y hacerlos servir al ídolo más sangriento de todos, la revolución.
El comunista critica al mundo pero no acepta ser criticado porque es perfecto, el orgullo del izquierdista es que su ideología está al servicio de los humildes, su razón de ser es la justicia social ¿Cómo puede estar equivocado? ¿Quien puede oponerse a la bondad y al humanismo?
Luego de una serie de citas a Nietszche, a Cicerón, a Horacio, a Hegel, a Kant, para justificar sus posiciones supuestamente humanistas, cuando se refiere a la ética del sujeto, sustentada supuestamente en las lecciones de teología de Karl Barth, nos mete en el laberinto de unos dioses falsos que permiten el suicidio llegando a afirmar “el gran suicidio colectivo que está en curso con la aplicación de la estrategia de la globalización en el mundo entero”.
Pena le debería dar a Hinkelammert de obviar el proceso de globalización en el que están empeñados todos los factores mundiales del comunismo, encabezados por Rusia y China para apoderarse del mundo, “para liberarlo” del capitalismo como lo han hecho en Venezuela, convirtiendo a los países en tristes lugares, donde el hambre y la violencia campean.
Utilizando todo un repertorio de escritores y comentaristas cristianos relegados al olvido como lo son Alberto El Grande, Anselmo de Canterbury, Irineo de Lyon que trataron de suplantar a la divinidad por el ser humano, y que luego el malogrado Arzobispo Romero de El Salvador retomó en sus homilías, para poner de relieve el sufrimiento y la opresión del pueblo que los comunistas estaban levantando, para la revolución en contra del gobierno.
“La gloria de Dios es la vida del ser humano”, fue el grito de guerra la Teología de la Liberación en Centroamérica, el Papa Juan Pablo II reconoció de inmediato la herejía en formación y se lo advirtió a Romero, quien haciendo caso omiso a las instrucciones del Vaticano de aquella época, continuó levantando al pueblo en contra del orden, con el fatal resultado de su violenta muerte.
La iglesia ha tenido que luchar desde sus orígenes para defender la ortodoxia, todo el mundo se sentía con el derecho de opinar e interpretar los dogmas, las escrituras, las enseñanzas fundamentales, por ello se hizo fundamentales los concilios, las reuniones de los príncipes de la Iglesia, la participación de los doctores y filósofos para dilucidar complicados asuntos de la fe, el mundo estaba lleno de iluminados y sobraban los pueblos que declaraban su fe como la verdadera.
Pues este capítulo del libro de Hinkelammert es una apología a esa herejía, la de suplantar a una divinidad por un hombre; no hay manera dentro de la lógica metafísica, de la teología, que una entidad, una fuerza originaria y vital pueda ser suplantada con el hombre, la lectura de Prometeo, un semi-dios convirtiéndose en hombre, la interpretación de Cristo viniendo a la Tierra como hombre para redimirlo, no son los argumentos suficientes para hacer un “enroque” tan banal como pretenden los materialistas, el hombre es demasiado orgulloso, limitado y breve para jugar el papel de demiurgo, la discusión pierde su condición trascendental, espiritual y se convierte en otra cosa menos en religión.
Ya todos sabemos cuál es el interés del comunismo de elevar al hombre a una figura proteica, es el gusto por el poder, por la verdadera dominación totalitaria en un estado que pretende desfigurar horriblemente la naturaleza humana, convirtiendo al hombre en ganado, en ovejas incapaces de proveerse el sustento por sí mismas.
En lo personal, ¿que aprendí de la lectura de este libro? Lo principal, jamás leer a ningún comunista sin las herramientas críticas a punto y afiladas, pues siempre van a tratar de meternos argumentos adulterados, galimatías y simples manipulaciones conceptuales, para vendernos su utopía, que ha quedado demostrada mil veces, es un engaño.   -   saulgodoy@gmail.com